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Seccion: Películas (Lecturas: 24427)
Fecha de publicación: Septiembre de 2002

Los Otros en Santander

Alejandro Amenabar y su equipo técnico vuelven a encontrarse en Santander...

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Sara Rodríguez Mata



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Amenábar y su equipo técnico vuelven a encontrarse en Santander

Pronunciar el nombre de Alejandro Amenábar es casi como si quisiéramos invocar a un "Aladino" mágico porque todo lo que se le ocurre acaba convirtiéndose en una maravillosa obra de arte. Si ya muchos de nosotros asistiríamos a cualquier sitio donde Amenábar pudiera ofrecernos una clase magistral; más aún lo decidimos sin pensarlo dos veces cuando el lugar de celebración de este taller de cine va a tener como marco el incomparable Santander: lugar donde se rodó una de las películas españolas con más presencia internacional y que más recaudaciones ha obtenido.

Así fue como a principios de mayo tuve noticia de este curso de cine. Éste tan sólo ha durado tres días (del 12 al 14 de agosto) y si a esto le añadimos que tan sólo pudimos disfrutar de Amenábar –alma mater de LOS OTROS- una mañana, pues casi como que nos supo a poco. No obstante, el viaje desde Marbella a Santander mereció la pena –incluído el retraso de 6 horas de Málaga-Madrid en el vuelo de Iberia 0225, que provocó que perdiera toda la tarde-noche del domingo y que como consecuencia llegara a Santander a las 12 del mediodía siguiente... Cabreos y reclamaciones a parte, fue todo un lujo oír de Amenábar y los suyos todos los secretos y "secretillos", los cuales yo no desvelaré – sí, sí, como lo leen- por respeto a Amenábar y a la Kidman.

A decir verdad, todo esto de los secretos y las bromas que gastó Amenábar provocó cierta decepción en el entorno "académico" al comprobar que el martes 13 de agosto la prensa nacional se hacía eco de las declaraciones que Alejandro había echo de manera relajada a un auditorio del cual pensaban que estaba compuesto por aficionados y gente dedicada al mundo audiovisual. Y es que, si se me permite un comentario personal, me parece demasiado ingenuo por su parte –la de Amenábar- y también de Azucena Rodríguez, pensar que esas anécdotas no iban a salir del recinto. Aunque con esto no deseo defender ni a una parte ni a otra, quiero dejar claro que si un periodista o investigador –como es mi caso- asiste a un curso de esta categoría y luego se le antoja hacer un pequeño reportaje sobre el evento, no creo que exista ninguna cláusula que lo impida. Otra cosa bien distinta es que los periodistas –que no podían entrar en la sala- se colaran en ella sin permiso y ocultando su condición de periodistas.

No obstante, esto no quita que la prensa se tomara con cierta ligereza y guasa las anécdotas de Amenábar y que incluso parecieran estar fuera de contexto cuando las lee alguien que no estuvo presente.

En fin, dejando de lado todas estas semianécdotas, pasaremos a hablar de lo más jugoso: el taller de cine "Así se hizo Los Otros".

El taller de cine estaba dirigido por Alejandro Amenábar –quien sólo pudo estar el lunes- y por la también directora de cine, Azucena Rodríguez. El programa de charlas previstas era muy interesante y todos hablaron de la película de una manera muy amena y aportando conocimientos desconocidos para el auditorio. Aunque estaba esperada la presencia de la actriz Fionnula Flanagan (quien interpretaba el papel de la señora Mills), finalmente no pudo acudir. Pero lo más esperado por todos era la visita a la casa donde se rodó la película, situada cerca de Torrelavega, a las afueras de Santander. Y les aseguro que desde que se rodó la película no han parado de acercarse curiosos a merodear por los alrededores de la casa. ¿Esperará alguien, apostado a la puerta de la casa, a que en una noche de luna llena y con niebla, surjan de entre la oscuridad "los otros"? Quién sabe...

Fueron tres días que supieron a poco. Y si supieron a poco, es porque fue muy bueno. En esos tres días conocí a mucha gente entre los que tengo que citar a Joan Álvarez, organizador del curso, guionista y profesor en la UIMP de Valencia; Luis Bezeta, una joven promesa del cine español, de Santander, cuyos cortometrajes han ganado varios premios en festivales muy importantes; su último, Imagine, ha sido seleccionado en el festival de Sitges. Desde aquí le deseamos mucha suerte y muy pronto nos contará sobre sus películas; a Manuel González Aranda y a Carmen, de Madrid , y a Javier de Las Palmas.

A continuación se transcribirán parte de las charlas y comentarios de los técnicos de la película. Que ustedes lo disfruten.

Alejandro Amenábar, director de Los Otros

Amenábar nos deleitó con su comentarios toda la mañana del lunes. Disfrutamos oyéndole contar cómo creó la película en sus tres facetas: la de guionista, director y compositor de música... Casi nada. Y los más curiosos, gozamos viendo en primicia esas escenas eliminadas que tanto nos llama la atención: conocer qué más se rodó y no vimos. Pero no sé preocupen, que ustedes también las podrán ver en el DVD.

Si Alejandro podía tener miedo -¿miedo?, ¿quién habló de miedo?- a la hora de enfrentarse con este rodaje era por dos motivos: el idioma (tenían que rodar en inglés) y dirigir a los niños (que nunca había hecho antes). El idioma, como comprobamos, no fue un handicap porque sabía comunicarse con bastante soltura y fluidez; pero si algo le costó un poco de mayor esfuerzo fue trabajar con los niños. Por ello, comentó que la cuestión estaba en implicarse con los niños y ser su amigo. A Alakina Mann (Anne) fue a quién más tuvo que pedir Amenábar, pero James Bentley (Nicholas) era distinto: realmente era tímido y aunque no tenía vergüenza de actuar delante de la cámara, no se dejaba fotografiar. Del resto del reparto, el director quedó, en general, bastante satisfecho y, sobre todo con Fionnula Flanagan (señora Mills) y Elaine Cassidy (Lydia). De Nicole, dijo: «es muy profesional». Tanto es así, que a las seis de la mañana iba paseando por Los Hornillos con una coatch inglesa para estudiar la pronunciación, ya que -como saben- ella es australiana.

De los productores ejecutivos, Tom Cruise y Paula Wagner fueron quienes "más encima" estuvieron de Amenábar. Estuvieron una semana en Los Ángeles discutiendo algunos puntos de la película. Como productor ejecutivo, era lógico que Tom propusiera ciertos cambios y proposiciones del rodaje de la película. De todas las propuestas, Alejandro, hizo caso en algunas. Pero lo que más llamó la atención de Amenábar es que, ahí donde vemos a Cruise, éste es un hombre muy inteligente y que se sabía perfectamente todas las tomas, planos y secuencias de la película

Uno de los aspectos que preocupaba bastante a Tom era la realización de la niebla. Se hizo una mezcla entre niebla real y creada. Pero casi todas las nieblas eran reales. Se controlaba con la "motion control" y luego, se superponía al fotograma.

Además de escribir la historia y dirigir la película, Amenábar se encargó una vez más de componer la música. Llama poderosamente la atención que sin saber solfeo y sin saber leer una partitura pueda componer una música con una armonía excelente. Como el contó, le apasionaba la música desde niño y siempre que componía le salía música de cine.

Al igual que siempre hace algún guiño al espectador –saliendo en escena unos segundos-, los hace con su propia música. Un ejemplo de ello lo encontramos en la escena en la que Anne salta por la ventana y su hermano la acompaña por el bosque y Nicholas, que tiene miedo, le pide a su hermana que diga algo. Es en ese momento cuando dice: «Me llamo Anne y estoy andando. Estoy andando y me llamo Anne.», reconocemos la misma frase del personaje de Ana («Me llamo Ana y van a matarme») en Tesis con las tres notas de la película.

Según Amenábar, en el cine americano de hoy existe un miedo al silencio, esta es la razón por la que ponen demasiada música y muy fuerte. En cambio, en esta película el silencio cobraba importancia. Recordemos, si no, otra frase que pronuncia Grace: «el silencio es muy importante en esta casa».

Sonia Grande, diseñadora de vestuario

Sonia Grande ha trabajado en muchísimas películas españolas de relevancia como La niña de tus ojos, La Celestina, Abre los ojos o La lengua de las mariposas, siendo su trabajo reconocido y premiado. Sin embargo, aún teniendo una larga experiencia, Los Otros planteó para Sonia Grande algunos problemas. Primero: ¿cómo hacer creíble la imagen de tres criados muertos en 1880 y vestidos a la manera de esa época dentro de una película que se desarrolla en 1945? Y segundo: ¿cómo hacer que los cambios de trajes no tuvieran grandes alteraciones de unos a otros, intentando que no fueran tan notorios para que el espectador no sospechara nada?

Con respecto al vestuario de Grace y los niños no hubo problemas porque los trajes son de la época de los 40. Pero lo más trabajoso de todo fue mantener el vestuario durante más de un año- debido a los continuos retrasos del rodaje- y que éste siguiera sirviendo a los niños que eran los que más cambios físicos tenían.

Se trataba, ante todo, de limitar los cambios de vestuario y que éstos fueran imperceptibles para el espectador. Y Para solventar el problema del vestuario de los criados, tras documentarse sobre la Inglaterra de fines del siglo XIX, lo más verosímil era convertir su aspecto en campesino, porque esta manera de vestir se acercaba más al aspecto rural de 1945.

La documentación fue necesaria para recrear este ambiente victoriano. Tanto es así que trajeron de Inglaterra muchos libros sobre la época. Pero para Sonia, su documentación fue más pictórica que fotográfica, basándose mucho en la pintura realista del madrileño Antonio López.

También Sonia Grande se preguntó cómo podían conseguir que una ropa de diario tuviera un aire de misterio como si fuera un traje único, y al mismo tiempo resultara cotidiano. Por ello, le sugirió al director que el vestuario tuviera un perfume y un aire típico de las sacristías y de los ropajes utilizados para la liturgia de la Iglesia Católica.

Con esta intención, Sonia tuvo que huir de los estampados y telas lujosas, para confeccionar un vestuario basado en tejidos con grano, de colores lisos y jugando con el claro-oscuro. Y aunque pueda parecer que todos los trajes eran negros, en la película no había ningún negro, sino berenjenas, marrones oscuros, etc. Lo más difícil fue conseguir ese aspecto ajado, que se consiguió a base de teñirlas mucho. Un consejo que le dio Aguirresarobe y que le ayudó mucho era que lo importante de las telas no eran los colores, ya que no se iban a apreciar, sino el brillo de éstas.

Tener que utilizar tonos oscuros obsesionaba mucho a Sonia ya que Nicole era bastante pálida.

Javier Aguirresarobe, director de fotografía

Aguirresarobe es, sin lugar a dudas, uno de los directores de fotografía mejores del cine español. Y digo esto como una sentencia porque hubo algún yanqui que cuestionó su trabajo. Si España ha contado, y cuenta, con directores de fotografía buenos, éstos son: Néstor Almendros, Hans Burmann y Javier Aguirresarobe. Dicho queda.

Cuando los espectadores vemos esta película, desde el primer momento, nos damos cuenta de que si hay un elemento importante y que no puede fallar es la luz. Pero no pensemos que era debido a la temática "terrorífica" de la historia, sino precisamente porque había que huir de cualquier elemento gótico.

«Alejandro me transmitió muy fácilmente la película. Si un director no es capaz de transmitirte la historia con muchos estímulos, lo mejor es que se abandone », comentaba el director de fotografía al comenzar su clase magistral.

Como narró Aguirresarobe, «la luz tenía que ser lo más natural posible porque la planificación y el guión ya creaba la intensidad suficiente y el "terror" que se necesitaba».

El primer día de rodaje estaba asustado porque desconocía qué le iba a pedir o exigir Nicole Kidman. No obstante, a ella le gustó mucho la imagen que tenía. «Las actrices necesitan mucha seguridad por parte del director de fotografía: que no le vean titubear. Y era mi obligación tener a la actriz principal brillando en aquel fondo».

Y si hay que hablar de méritos habría que decir que uno de ellos fue que, por fin, se ven los techos del decorado por lo que Aguirresarobe tuvo que utilizar una luz muy baja.

La tarea consistía en crear espacios enigmáticos, teniendo presente las penumbras, la breve luz que se cuela a través de las rendijas o la luminosidad que proporciona la luna. Esta reproducción de ambientes naturales exigió investigar con recursos que hasta entonces el director de fotografía no había utilizado y que incluso eran inéditos.

Los productores: Eduardo Chapero, José Luis Cuerda y Fernando Bovaira

Como todos sabemos, sin producción no hay película y para hablarnos de este complicado mundo acudieron al taller de cine varios de los productores de Los Otros. La producción se divide en varios apartados: producción ejecutiva, producción asociada, dirección de producción, etc.

Eduardo Chapero-Jackson acudió como productor asociado (Sogecine) y comentó al auditorio las diferencias entre los diferentes tipos de producción.

Los productores de la película fueron José Luis Cuerda, Fernando Bovaira y Sunmin Park; los productores ejecutivos: Tom Cruis, Paula Wagner, Bob y Harvey Wenstein y Rick Schwartz; los directores de producción: Emiliano Otegui –cuya participación, como comentó Eduardo Chapero, fue fundamental- y Miguel Ángel González; y al cargo de la producción asociada estaba Eduardo Chapero.

Eduardo Chapero fue quien encontró la casa en Cantabria. Precisamente vio la casa de Los Hornillos en un libro y le propuso a Alejandro Amenábar ir a visitarla, junto con José Luis Cuerda y Fernando Bovaira. Esta casa pertenece a la Marquesa de Santa Cruz y al Marqués del Viso, quienes viven actualmente en la casa. Los exteriores de la casa se rodaron allí, pero los interiores se hicieron en el plató grande de los estudios Él Álamo, en Madrid.

De la idea que creó Amenábar a la que finalmente rodaron, hubo algunos cambios de situación. Por ejemplo, Grace era Graciela y la casa estaba en Chile –donde nació Amenábar. Pero Fernado Bovaira y José Luis pensaron que la idea era más verosímil en un mundo anglosajón y protestante. Para recrear bien la época tuvieron que contactar con Juan Pando para que los asesorase y les dijera dónde podía ambientarse históricamente. Es por ello que finalmente, decidieron que el mejor sitio era la isla de Jersey.

Rodar en agosto supuso tenerse que acomodar a las condiciones climatológicas y ambientales como la luz, la niebla. Por ello, tuvieron que recoger las hojas secas de los árboles y guardarlas durante todo un año para el rodaje. Por lo que también hubo un mayor aporte económico para los efectos especiales.

La lesión sufrida por Nicole Kidman durante el rodaje de su anterior película, Moline Rouge, provocó muchos cambios en el plan de rodaje. Por cierto, que quien sube las escaleras y va caminando de espaldas, por el bosque, en busca de su marido, no es Kidman, sino su doble.

Otra de las curiosidades que se contaron –para los más fetichistas- es que tanto el armario y la cama de la habitación de Charles y Grace, pertenece al mobiliario utilizado en Viridiana, de Luis Buñuel. Pero al igual que el vestuario, que fue confeccionado en Londres, el atrezzo, en su mayoría, se trajo de Inglaterra.

José Luis Cuerda y Fernando Bovaira cerraron el miércoles 14 de agosto el curso con una entretenida charla. Sobre todo, nos entretuvo muchísimo el señor Cuerda e hizo reír constantemente a todo el auditorio, con ese buen humor que le caracteriza. Precisamente, por escucharle contar tantas anécdotas tan divertidas, dejé de anotar en el cuaderno y ahora no les voy a poder contar todo. Sin embargo, me quedé con algunas palabras de José Luis Cuerda, quien dijo lo siguiente sobre las razones que tenía para trabajar con Amenábar: «Porque es inteligente, tiene talento y es honrado».

Finalmente, también recordaron con especial cariño su periplo en el Festival de Cine de Sundance, del que más que recuerdos de la película parece que a José Luis le llamó poderosamente la atención el frío que hacía. «Yo soy de Albacete y creía que allí era donde más frío hacía del mundo, hasta que fui a Sundance», comentaba Cuerda. «Allí hay tres tipos de frío: el frío propiamente, el húmedo de la nieve y el del público ante algunas proyecciones». Esto les sucedió durante el primer pase de Abre los ojos de Amenábar.

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