Terror Universal
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Seccion: Películas (Lecturas: 6138)
Fecha de publicación: Junio de 2014

Inner Sanctum: La otra vida criminal de Larry Talbot (VI)

En la década del '40, una serie de thrillers inspirados en una por entonces popular serie radial imponen seis protagónicos absolutos para Lon Chaney Jr. en los que el actor sale en pantalla sin vendas, sin colmillos y sin hirsuta máscara.

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El Abuelito



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Artículo originalmente publicado en el Libro de Oro Cinefania

WEIRD WOMAN
(Amenaza Incógnita)

WEIRD WOMAN

Prod. y Distr.: Universal Pictures
Premier:  31 de marzo de 1944 (New York)
Estreno: 14 de abril de 1944
Duración: 63’ (5.785 pies)

Reparto: Lon Chaney Jr. (Prof. Norman Reed [como Lon Chaney]); Anne Gwynne (Paula Reed); Evelyn Ankers (Ilona Carr); Ralph Morgan (Prof. Millard Sawtelle); Elisabeth Risdon (Grace Gunnison); Lois Collier (Margaret Mercer); Elizabeth Russell (Evelyn Sawtelle); Harry Hayden (Prof. Septimus Carr); Phil Brown (David Jennings); Jackie Lou Harding (Estudiante [como Kay Harding]). Sin acreditar: David Hoffman (Inner Sanctum); Hanna Kaapa (Laraua, Suma Sacerdotisa); William Hudson (Estudiante); Chuck Hamilton (Carpenter); Milburn Stone (Locutor Radial - voz).

Créditos: Producción: Oliver Drake. Dirección: Reginald LeBorg. Guión: Brenda Weisberg sobre Conjure Wife (New York, 1943) de Fritz Leiber. Adaptación: W. Scott Darling. Fotografía: Virgil Miller. Dirección de arte: John B. Goodman y Richard Riedel. Montaje: Milton Carruth. Asistente de dirección: William Tummel. Decorados: R.A. Gausman y A.J. Gilmore. Vestuarios: Vera West. Dirección musical: Paul Sawtell. Dirección de sonido: Bernard B. Brown. Técnico de sonido: William Hedgcock. Efectos de fotografía: John P. Fulton.

WEIRD WOMAN
Anne Gwynne y Evelyn Ankers: ¿aliadas o rivales?

Sinopsis: Un profesor norteamericano se casa con una nativa de la que se había enamorado durante un viaje a los Mares del Sur, sin caer en la creencia del resto de los isleños, acerca de que la mujer en cuestión es una criatura sobrenatural. A su regreso a la civilización, la mujer comienza a dar evidencias de sus extraños poderes.

WEIRD WOMAN
Secuencia exótica en WEIRD WOMAN

Weird Woman es el único de los Inner Sanctum con ciertas concesiones a lo sobrenatural. Está basado en un texto de Fritz Leiber Junior, hijo de un veterano secundario de Hollywood del mismo nombre cuyo rostro enjuto, vislumbrado en innúmeros clásicos, nunca llegó a destacar. Escritor de resabios pulps inclinado siempre a lo fantástico, guionista e intérprete ocasional -es el sabio loco que despierta a los demonios en la rara Equinox (1970)-, su cuento Conjure wife es adaptado a la pantalla al menos en dos ocasiones, esta que nos ocupa y otra de 1962 que se estrenó con dos títulos, Night of the Eagle y Burn, Witch, Burn, tomado el último, para mayor confusión, de la novela homónima de Abraham Merrit con la que nada tiene que ver. Le Borg construye con este material una película de mujeres, que giran sin parar de un modo u otro en torno a Chaney, brujas todas, unas más que otras y alguna hasta en sentido literal.

WEIRD WOMAN
Evelyn Ankers despierta en WEIRD WOMAN

Aparecen las grandes divas del cine de miedo, Evelyn Ankers y Anne Gwynne,  junto a la siempre avinagrada Elisabeth Russell. Una señora de resentida expresión, actriz de singular carrera y físico atípico capaz de transmitir con un solo gesto desazón y tormento; aprendimos a amarla viéndola sentada en un trono adorada por enanos y degenerados como esposa semi zombie de Bela Lugosi en el glorioso destarifo The Corpse Vanishes (1942); pocos meses después de hacer Weird Woman habría de interpretar a la solterona de la onírica Curse of the Cat People. Una menor de edad, alumna del profesor Chaney, se une a la fiesta acosando sexualmente al desventurado antropólogo. Y es que tal es el oficio de Lon en esta Weird Woman, trabajo que le lleva hasta los Mares del Sur de donde se trae una esposa blanca criada por su aya nativa entre paganos ritos. Amiga de hechizos y amuletos, devota de dioses extraños, su magia blanca no pretende sino proteger al ingenuo cátedro de las maldades que a su alrededor se conjuran para perderle. El equilibrio logrado entre los elementos sobrenaturales y cotidianos es perfecto, consiguiéndose, como en Calling Dr. Death, que el interés del filme no decaiga ni un instante pese a su planteamiento  forzado e incluso inverosímil. Es este uno de los grandes aciertos de la serie, hacer admisibles, al menos durante los sesenta y pocos minutos en que la luz de la sala está apagada, unos argumentos pretendidamente realistas aberrantes e improbables como pocos.

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