Terror Universal
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Seccion: Artículos (Lecturas: 16374)
Fecha de publicación: Diciembre de 2002

Informe sobre vampiros

Informe ideal para intentar alumbrar un tema sumamente oscuro...

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Jorge Oscar Rossi



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(publicado originalmente en Quintadimension.com)

¿Por qué, tradicionalmente, a los vampiros les afecta el ajo? ¿Por qué a los vampiros se les mata con estacas, habitualmente? Este tipo de preguntas las hace cualquiera que quiera profundizar un poco en el mito de los chupasangres. En esta primera parte del Informe intentamos responder a estos interrogantes, partiendo de la base de que toda mitología suele tener un origen mas o menos real.

No soy vampirologo ni lo quiero ser, pero a causa de alguna cosa que tengo escrita sobre el tema, a veces me llegan preguntas vía mail. Dado que dispongo de abundante tiempo libre, por el buen pasar económico que me proporciona el dinero que Quinta Dimensión me abona puntualmente por cada una de mis colaboraciones, decidí prestar atención, por una vez, al mensaje de un lector, que requería la siguiente información:

¿Por qué, tradicionalmente, a los vampiros les afecta el ajo?

¿Por qué a los vampiros se les mata con estacas, habitualmente?

Mi natural inclinación por la vagancia y el facilismo me decía que ignorara la cuestión, contestando, a lo sumo, un deshilachado "así son las cosas desde que Dios hizo a los vampiros". Sin embargo, el aviso de la cancelación de la reunión mensual de los integrantes del staff de QD en nuestro reducto bávaro, donde solemos beber cerveza hasta que no nos importa si la muchacha que nos tocó en el sorteo es rubia, morocha o pelirroja; hizo que me replanteara la situación. Por ello, me interné por las traicioneras aguas de Internet y logré pescar algunos ejemplares bastante sorprendentes. He aquí la primera parte de los resultados de mi investigación:

Ya que estamos, hablemos de las porfirias

Hay quien dice que existe una base genética para explicar lo que la superstición interpretó como vampirismo. Es una enfermedad, o mejor, un grupo de enfermedades, llamadas porfirias, nombre que surge debido a que las personas afectadas tienen dificultades para sintetizar, precisamente, las porfirias, sustancias que, al combinarse con determinados metales, juegan un papel fundamental en el metabolismo de plantas y animales.
Los que padecen esta enfermedad, en especial en su variante llamada porfiria eritropoyética, no pueden exponerse al sol sin sufrir lesiones en la piel. A causa de la fotosensitividad, el enfermo huye de la luz intensa, en especial la del sol y si sale, lo hace solo de noche.
Es que la luz hace que la piel se ponga colorada y con ampollas, que luego dan lugar a horribles cicatrices. Los afectados pueden perder los dedos, nariz u orejas. Los ojos se ponen rojos y también se desarrollan pelos anormalmente, lo que se llama hirsutismo o hipertricosis.
Como puede apreciarse, la porfiria eritropoyética daría al enfermo gran parte de las características que la leyenda le atribuye al vampiro (pálido por la anemia, con ojos rojos y pelos en las palmas de las manos, algunos además con una tonalidad rojiza en los dientes, etc.).

La causa genética de las porfirias es un mal funcionamiento de la secuencia enzimática del grupo HEM o HEMO de la Hemoglobina, pigmento de la sangre que hace que esta sea roja. El grupo HEM es quien transporta el oxigeno de los pulmones al resto de las células del organismo.

No lo entienden?...no importa, pongan cara de suficiencia y sigan adelante, que esto se pone peor.

Las porfirias son enfermedades genéticas y no tienen cura aun. Algunos de los síntomas no pueden ser aliviados. El principal tratamiento para algunas porfirias en la actualidad es la inyección de concentrados de glóbulos rojos o soluciones de Grupo HEM o HEMO, además de hacerle usar al enfermo filtros solares. En el pasado, puede decirse que no había tratamiento.

Tenemos así, en plena Europa medieval por dar una época y un lugar, un pobre hombre que vaga por las noches, porque no soporta el sol, ostentando la palidez típica de la falta de hemoglobina y los dientes enrojecidos...vayan haciéndose el escenario.

Parece que, así como en países pobres se conocen casos de niños desnutridos que, inconscientemente trataban de compensar su carencia de minerales comiendo tierra o lamiendo paredes pintadas con cal, algunos porfiricos sentían necesidad de beber sangre, para abastecerse de hemoglobina.

La naturaleza genética de las porfirias, sumada a costumbres endogámicas entre algunos grupos étnicos y otros factores medioambientales podrían haber desencadenado la enfermedad en personas genéticamente predispuestas... y de aquí la idea que quien fuese mordido por un vampiro se convertía en uno de ellos a su vez.

Recorriendo Internet se puede averiguar que el tema fue especialmente investigado por el doctor David Dolphin, bioquímico de la University of British Columbia (Canadá). Pueden ver su curriculum en http://www.science.ubc.ca/~chem/brochure/dolphin.html . Dolphin presentó un informe ante un congreso realizado en 1985 en Los Angeles, EE.UU., donde analizó con detalle muchos puntos de contacto que se observan entre las leyendas de vampiros y la bioquímica de la porfiria.

¿Y el Ajo?

A eso vamos, a la famosa (y barata, no puede negarse) formula para ahuyentar vampiros.

Según los sabios, en nuestros hígados poseemos una enzima conocida como citocromo P-450. La función de esta enzima, junto con otras, es la de remover del organismo sustancias que no son solubles en agua produciendo productos que si son hidrosolubles, y así desintoxicar el hígado. El citocromo P-450 posee, al igual que la hemoglobina. el llamado grupo HEM o HEMO. En este caso sin embargo, el grupo HEM cumple una tarea diferente. Este grupo HEM puede ser destruido si te toman determinadas drogas o compuestos orgánicos, como por ejemplo, el ajo, uno de cuyos principales constituyentes es el dialkilsulfito. La ingesta o aspiración de ajo puede aumentar las severidad de un ataque de porfiria, porque le disminuye aún más el hemo al enfermo.

¿Y a eso le llaman vampiro?

Claro que esta pobre figura enferma, falso vampiro condenado a un sufrimiento muy poco metafísico, si bien puede ser una explicación de supuestos casos de vampirismo en la vida real, no está destinada a ganar en la competencia con el elegante, seductor, trágico y oscuro señor de la noche propio de la cultura gótica, generalmente condenado a una eterna e imposible búsqueda para calmar sus deseos. Este ultimo "modelo de vampiro", nos muestra una criatura que busca poseer y dominar a otro ser, en un juego maléfico y fascinante entre dominador y dominado, un juego en el que la libertad, el poder y la sexualidad están presentes.

La estaca en el corazón

Como todos sabemos, el ajo es idóneo para ahuyentar vampiros. Ahora, si queremos terminar con ellos, el método más conocido, al menos hoy en día, es el de atravesar su corazón con una estaca.

Las gentes que se valían de este método, justamente querían evitar que el vampiro continuara con su eterna existencia de no muerto. Entonces, pensaban, acabando con el órgano que es el motor de cualquier ente vivo, se terminaría con el vampiro, lo cual no es muy plausible, porque no se mata a un no muerto igual que a un vivo. De lo contrario, ¿donde está la gracia?

Una mejor explicación sería que en la antigüedad se pensaba que el diablo podía influir en el corazón de las personas y volverlas malvadas, como pasó con Judas Iscariote. Estos fragmentos y otros de la Biblia, pudieron influir para que las gentes pensaran que los "malvados de corazón" (los cuales se describen en los textos bíblicos), podían ser los famosos vampiros.

Se aconseja que la estaca sea de madera, pues si era de metal, el "fluido" del vampiro podría pasar a través de él. Y lo más apropiado es que fuese de espino blanco, por aquello de que se cree que fue la madera en la que fue crucificado Cristo. Pero habitualmente se usaba la madera que más abundaba en el lugar.

En el ritual tradicional que se llevaba a cabo en Europa se atravesaba el cuerpo hasta clavarlo en la tierra para que así no se pudiera reincorporar. Por otra parte, las estacas solían ser introducidas a través del estómago, puesto que es una zona más fácil de atravesar que la del corazón, donde hay que reventar la caja torácica (la cabeza también se atravesaba con una estaca o un clavo de grandes dimensiones). También con el mismo objetivo de evitar que escaparan de su última morada, se les clavaba boca abajo, se ponían pesadas piedras sobre ellos e incluso se les quebraban los huesos de las piernas. Cuando se empezó a utilizar el ataúd ya no se perseguía retener al vampiro por medio de la estaca, sino solo destruir el corazón.

Por supuesto, no olvidemos la historia del príncipe valaco del siglo XV Vlad III Tepes (apodado el Empalador), una de las fuentes de inspiración de Bram Stoker para su Drácula.

Sobre el tema del irascible Vlad hay varias versiones. Si tomamos una de las más creíbles, vemos que el padre de Vlad Tepes recibió del Emperador Segismundo, en 1431, la Orden del Dragón. Por este titulo fue conocido como Dracul, que en rumano significa tanto Dragón como Diablo. Su hijo, Vlad Tepes, se hizo llamar Drácula o Draculea, que significa Hijo de quien poseía la Orden del Dragón (y también, Hijo del Diablo).

El pueblo, lo conocía por El Empalador, por esa costumbre suya de atravesar con una gran estaca (empalar) a sus muchos enemigos, súbditos díscolos y/o personas que le caían antipáticas.

¿Por donde los empalaba?. No por el corazón, precisamente, sino por el ano. Ahí quedaban, sentados en tan incomoda posición, hasta morir, lo que podía llevar horas.

Vlad Tepes (o Vlad Draculea) fue un príncipe particularmente sangriento, pero sólo por razones de estado; estaba lejos de ser el vampiro en que lo convertiría Bram Stoker. Sin embargo, se dice que participó en practicas de brujería y otros esoterismos. Esto no sería nada raro. Vlad gustaba de empalar a sus semejantes pero eso no lo convertía en un iletrado. Era un hombre bastante culto para la época y eso lo puede haber llevado a indagar y meterse en ciertas practicas oscuras, como hicieron muchos otros de su misma condición.

Como sea, lo cierto es que un buen estacazo en el corazón acaba con cualquiera, vampiro o simple mortal, cosa que puede resultar particularmente triste cuando la víctima es una no demasiado inocente pero muy bella vampira (o vampiresa), lo que nos lleva al tema de nuestro próximo informe que tratará, si el comité de censura de Quinta Dimensión me deja, acerca de SANGRE Y SEXO.

Hasta la próxima...

Referencias:

Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA

http://www.cuco.com.ar/vampiros_dracula.htm

http://www.pobladores.com/territorios/cine/CIUDADVAMPIRO/

http://www.libroelectronic.com/articulo_3.html

Sobre el Dr. David Dolphin

http://www.science.ubc.ca/~chem/brochure/dolphin.html

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