Terror Universal
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Seccion: Películas (Lecturas: 86)
Fecha de publicación: Octubre de 2017

La noche del espantapájaros

Clásico pero no del cine, sino del telefilme, en que todo ocurre en un pueblo chico cuyo infierno se agranda por la sobrenatural intervención de un espantapájaros, ícono del Halloween pero también símbolo que permite extraer algunas lecturas.

Claudio Huck



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Artículo originalmente publicado en el libro de oro de Cinefanía "Shock TV"

Bubba es un hombre con retraso mental que vive en un perdido pueblo de los Estados Unidos. Es inocente como un niño y es segregado y despreciado por la comunidad. Sólo disfruta de la compañía y amistad de una niña pequeña. Es acusado injustamente de asesinarla (cuando en realidad la salva de la muerte segura, bajo las fauces de un perro furioso) y buscado por una cuadrilla de hombres de bien, liderados por el cartero, que es un macho de aldea, el líder natural del grupo de hombres con escasas luces. Es manipulador, racista y pusilánime y está interpretado por el inmenso Charles Durning. Cercado, Bubba se esconde bajo las ropas de un espantapájaros, pero aún así es alcanzado por la turba linchadora y acribillado sin piedad. Aunque son declarados inocentes por la justicia, uno a uno irán siendo ultimados por la siniestra figura del espantapájaros, que vuelve a vengarse.

Charles Durning en The Dark Night of the Scarecrow
Charles Durning en The Dark Night of the Scarecrow

Frank De Felitta dirigió este estupendo telefilm en 1981. De Felitta no dirigió demasiadas películas, ha colaborado en algunas como guionista, pero sin duda es más conocido por los amantes del fantástico por su obra literaria, de la que se destacan Audrey Rose (estupenda novela que dio origen a la gran película dirigida por Robert Wise) y El ente (que aterró las noches de quien esto escribe en su pubertad). De Felitta, como director, hace gala de un conocimiento preciso de los recursos del cine. El terror que desarrolla es más elusivo que evidente y es, sobre todo, violencia del montaje que potencia la imaginación del espectador. Más que mostrar los hechos los sugiere. Sabemos del ataque feroz del perro a la niña cuando vemos la desesperación de Bubba y los rostros impávidos de los enanos de jardín, nos percatamos de la muerte de uno de los asesinos por el chorro de mermelada roja que vuelca el cartero en su tostada: genial utilización del fuera de campo, que es un rasgo característico del cine fantástico de la época (con Halloween, de John Carpenter, a la cabeza).

La noche del espantapájaros es un hito en la historia de la televisión, una película de bajo presupuesto, rápida factura y mucha imaginación. Charles Durning compone un personaje inolvidable, un ser tosco, inescrupuloso e intrínsecamente malvado. Otis es simplemente un cartero pero con muchos matices: se lo intuye alcohólico, fracasado (vive solo en una triste habitación de pensión) pero es aglutinador y guía de la barra de amigotes, a los que organiza y lidera con ínfulas militares (luce su traje de repartidor de cartas como si de un uniforme marcial se tratase). El cartero se vincula con los personajes-diagnóstico más terribles que ha dado la mejor televisión de los últimos años: Los Simpson, El rey de la colina, Padre de familia, caricaturas que exhiben crudamente toda la mugre que esconde la tan mentada american way of life. Que es lo mismo que viene exponiendo también, sistemáticamente y a lo largo de toda su obra, David Lynch (y como prueba está su inolvidable serie Twin Peaks, 1990/91).

Larry Drake y Tonya Crowe
Larry Drake y Tonya Crowe, The Dark Night of the Scarecrow

Estos pequeños pueblos americanos, detrás de una fachada de bonanza ocultan mucha ignorancia, prejuicios y maldad. El grupo asesino queda al descubierto como el epítome preciso del norteamericano medio que nuestro imaginario vincula al sureño: retrógrado, fascista, bebedor de cerveza, machista, misógino, discriminador, belicoso y belicista, sin atisbo de alguna pretensión intelectual y que, a su vez, es buen vecino (de los que, como él, pertenecen al universo WASP), un ferviente custodio de los valores occidentales, republicano, y que no deja pasar un domingo sin ir a la iglesia. este grupejo es parte constitutiva de la sociedad que no siente remordimiento alguno frente al crimen injustificado, porque, en última instancia, se ha eliminado al otro, al que no pertenece al clan, al diferente (queda evidenciado cuando son saludados calurosamente por el pueblo al ser absueltos por la justicia del cargo de asesinato).

El cine fantástico, valiéndose de un sobrenatural ángel exterminador, viene a poner las cosas en su lugar. Que alguien ose decirnos que el Fantástico es pasatista. Si usted es un verosimilista, de esos que toman como referente a la realidad, que exige tramas precisas y argumentos sin fisuras, lo instamos a que no intente preguntarse cómo es que Bubba vuelve del más allá, y tenga en cuenta lo que grita la señora Ritter en el juzgado: "Hay otra justicia, superior, aparte de la miserable justicia humana". Que es, por supuesto, la poética del Cine.

Claude Earl Jones, Charles Durning, Lane Smith, Robert F. Lyons, una pandilla salvaje
Claude Earl Jones, Charles Durning, Lane Smith, Robert F. Lyons, una pandilla salvaje

En abril del 2016 se conoció la noticia del fallecimiento de Frank De Felitta a quien los medios mayormente vincularon con su novela Audrey Rose que supo vender más de 3 millones de ejemplares en rústica y sobre la que, después, escribiría el guión en que se basó el homónimo filme de Robert Wise de 1977. Sin embargo, el amante del horror catódico no puede evitar asociar su nombre a un telefilme paradigmático del siglo XX y, comprendiéndolo así, Mark Joy le disparó un par de suculentas preguntas en la entrevista que mantuvo unos años atrás.

–¿Por qué cree que Dark Night of the Scarecrow ha cobrado semejante culto entre los fans?

– Es porque la historia es un clásico. Cuando me ofrecieron la oportunidad de dirigirla, la rechacé sin siquiera leer el guión. Cuando finalmente lo leí, me di cuenta que era un trabajo brillante, una verdadera obra maestra de arte oculta, así que de inmediato contacté al autor, J.D. Feigelson, y concerté una entrevista. Mi preocupación era de índole presupuestaria y de jornadas de rodaje. Habiendo hecho varios telefilmes sabía por experiencia que presupuestos bajos y rodajes ajustados son riesgos a evitar. Pero era un material extraordinario el que tenía así que, me preguntaba ¿podría hacerle justicia a esa gran obra, a pesar de todas las limitaciones? Decidí ir adelante, no era una tarea fácil pero la cumplí gracias a un gran equipo de actores y un equipo técnico que dio todo de si mismos para llevar la película a cabo. Fue un rodaje enteramente en locaciones y bajo un verano sofocante. La película se hizo en tiempo y forma y se estrenó en una sala de cine, en el WGA, con muy buena presencia de público y muchos aplausos a su finalización. Durante diez años no pasó más nada. Y luego, lentamente, comenzó a verse en algunos canales y luego, finalmente, se convirtió en un gran éxito de Halloween, primero en un canal local y más tarde en una de las cadenas a nivel nacional, en la que se dio cada Halloween durante más o menos diez años. En este punto, ya era vista y adorada por un montón de fans del horror que se hacían con sus copias en el mercado del DVD a lo largo de todo el país. Y el resto es historia.

Habla Frank de Felitta
Habla Frank de Felitta

–¿Recuerda alguna anécdota de filmación?

– Recuerdo una cosa muy interesante que pasó a mediados de rodaje. Descubrimos que no teníamos ningún espantapájaros y el cronograma requería su aparición al siguiente día. el director de arte trató de fabricar uno pero era muy estilo Disney, para nada atemorizante. Al final, resultó el autor de la novela, J.D. Feigelson, el encargado de la tarea. Y fabricó ese maravilloso espantapájaros que el público ahora puede ver y disfrutar.

Fuente: Entrevista de Mark Joy publicada en HorrorNeWs.Net (06/04/12)