Terror Universal
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Seccion: Películas (Lecturas: 110)
Fecha de publicación: Octubre de 2016

Crítica de afiches: La Gorgona

El poster publicitario, como intrínseca parte del filme, nos ofrece tanta tela para cortar que un especialista en estética del cine desanda los trazos y va del celuloide al afiche.

Emilio A. Bellon



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En "Idolos del cine de terror", el hoy consagrado autor Stephen King nos acerca una caracterización sobre este tan preciado objeto como es el afiche cinematográfico, en el cual se inscriben los rasgos culturales de una época, las tendencias estéticas y sus valoraciones. Así, en un pasaje de su autoría leemos: "...los carteles cinematográficos son los nietos de de la publicidad de aquellas carretas de titiriteros que ofrecían medicinas milagrosas; de los festivales, carnavales y ferias de monstruos; asimismo son los hijos de los encantadores posters circenses que prometen funambulistas sin miedo a la muerte, tigres temibles y el gorila más grande del mundo: King Kong".

En un nuevo protagónico compartido bajo la dirección del admirado Terence Fisher, Peter Cushing y Christopher Lee desempeñan los roles más destacados del film que este afiche nos invita a explorar. Ambos, desde un guión de John Gilling, pasan a ser personajes de una historia en la que se combinan elementos de la tradición clásica antigua, de corte mítico, con la iconografía de lo gótico que convoca a la nocturnidad del romanticismo alemán.

The Gorgon

The Gorgon (El castillo de la Gorgona-1964) nos invita, desde su afiche, a seguir el movimiento, la dinámica de sus personajes, sobre varios fondos que con sus particularidades nos permiten activar la rueda de los colores primarios, con proyecciones de delgadas y temblorosas zonas en verde marcando aspectos sobrenaturales. El planteo argumental nos lleva a Vandorf, territorio donde se suceden desapariciones y crímenes cuyas víctimas son mostradas como blancas figuras pétreas. Comenzará entonces una investigación, a partir de ciertas sospechas, sobre el accionar de una moderna Gorgona que, como promete el afiche, "petrifica la pantalla con horror", a la manera de la Medusa de los relatos antiguos.

El Castillo de la Gorgona

Luego de ver cómo se multiplican las fauces que se prolongan desde una gran cabeza, se organizan secuencias narrativas en las que están presentes situaciones de espanto y angustia, manos y ojos pasan a tener movimiento propio... vemos cómo un rayo, subrayado en su geometría y su potencia, nos señala un castillo, recortado en soledad, acompañado por el título en temblorosos caracteres de amenazante presencia. En su interior, el dominio de la penumbra y del claroscuro actúa como un engañoso laberinto para que el Profesor Namaroff (Peter Cushing) no pueda desocultar ese terrible enigma.

El Castillo de la Gorgona

En el afiche todo es fractura y quiebre, la composición nos remite a la estética del Comic, con alusiones a Bava y Freda. Todo el universo de la Hammer está cifrado en este film que, con el paso del tiempo, es lugar de encuentro de los grandes tópicos del género. Para José Mª Latorre, "es el más impetuoso y romántico de toda la filmografía de su realizador".

Peter Cushing

Al acercarnos una vez más al afiche, escuchamos los gritos en la profundidad de la noche, vemos cómo esos rostros en situaciones límites se reflejan en los espejos del Castillo Borski y cómo se orquesta una sinfonía de terror en base al movimiento de los ojos, a la tensionante expresividad de las manos.