Terror Universal
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Seccion: Películas (Lecturas: 5390)
Fecha de publicación: Febrero de 2012

La estrategia de Dracula

Se cumple un aniversario más del estreno de "Drácula" con Bela Lugosi y examinamos con lupa para ver que más se puede aprender del Conde y sus "children of the night".

Darío Lavia



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Es común y natural que el film envejezca con el tiempo. Aquellos que no envejecen, cuyo equilibrio entre virtudes técnicas y artísticas se mantiene sólido en el tiempo, son reconocidos como "obras maestras del cine". Por eso, si ud. lee que films actuales son denominados de tal manera, desconfíe del crítico ya que está omitiendo la evaluación del paso del tiempo sobre dicho film. Y toda obra maestra requiere de tiempo para comprobar si sus virtudes se mantienen o no. En la vereda opuesta, es decir, los críticos de films pasados que omiten la familiarización con la época de estreno respectiva, terminan opinando de un título pretérito pero con ojos actuales. Un caso de estudio ideal de este vicio crítico es el de Dracula (Drácula-1931) de Tod Browning. Gran parte de las referencias lo alaban como obra maestra del terror y el resto, en su mayoría, lo reducen a pésimo teatro filmado. Con la excusa del pasado 14 de febrero, aniversario de su estreno, creemos oportuno hacer crítica y también, siendo tal fecha Día de los Enamorados, ver que tanto tuvo que ver Dracula con el amor.

En "Universal Horrors: The Studio's Classic Films, 1931-1946" (McFarland & Company) , los expertos Tom Weaver, Michael Brunas y John Brunas, luego de realizar una estupenda rendición de pros y contras del fundacional film de 1931, nos ofrecen suficientes reseñas periodísticas como para constatar la unánime respuesta positiva de la crítica. Así que creemos estimulante transcribirlas como fehaciente visión crítica del film que cumpla el requisito de "familiaridad con la época de estreno". Como fue vista Dracula en 1931 y que opiniones generó ud. podrá leer a continuación en estas...

DRACULA 1931

...visiones críticas de la época

Con la imaginativa dirección de Mr. Browning, el maquillaje y extravagante gestualidad de Mr. Lugosi, esta película supera en cierto grado sus intenciones granguiñolescas... Helen Chandler ofrece una excelente actuación. The New York Times (13-02-1931), Mourdaunt Hall

Ud. la encontrará espeluznante, cruel y demencial... soberbiamente fotografiada y presentada... al público bajo la capacitada dirección de Tod Browning.... The New York Daily News (13-02-1931)

De toda la gente de la industria del cine, solamente Tod Browning... podía dirigir este fantástico, grotesco y ligeramente insano melodrama con el vigor y convicción apropiadas. Tan perversa es la película que no sorprendería a nadie la asignación de expertos en comedias de cowboy a la tarea, más que este maestro de las sombras. De cualquier manera, gracias por esta selección y por la pavorosa interpretación ... de Bela Lugosi. The New York Herald-Tribune (13-02-1931) Richard Watts Jr.

La traslación a la pantalla de la melodramática obra teatral ha sido confiada a la expertiz de Tod Browning, que sabe como vertir lo mejor de los extravagantes y fantasmagóricos efectos... Bela Lugosi crea uno de los personajes más únicos e intensos de la pantalla.  The Film Daily (15-02-1931)

Nos es difícil pensar en alguien que pueda igualar la actuación de Bela Lugosi... Variety (18-02-1931)

"Drácula" es un excitante melodrama, no tan bueno como debería ser pero superior a aquellos misterios estilo puerta-trampa-y-sábanas-flameantes. Time (23-02-1931)

Universal y sus virtuosos técnicos deben ser gratificados por la adaptación de la famosa obra de Stoker. Merecen especial comentario el ingenioso tratamiento  de Tod Browning y el soberbio trabajo de cámara de Karl Freund, porque entre estos dos se asegura el clima de amenaza y horror y la insoportable amenaza que es tan característica del libro. The Cinema - medio británico - (25-02-1931)

Uno de los melodramas de misterio más espeluzantes jamás proyectados. "Drácula" es la mejor película parlante de su clase jamás exhibida. The N.Y. Graphic (02-1931)

Espeluznante, fantasmagórica y entretenida... Bela Lugosi logra una labor excepcionalmente buena en el personaje del título... la dirección de Tod Browning es una de sus mejores. The Motion Picture Daily (30-03-1931)

La actuación de Lugosi como vampiro es hipnótica. The Hollywood Daily Citizen (1-05-1931) Elizabeth Yeaman

No estaríamos diciendo nada nuevo al señalar que la importancia actual de Dracula es su carácter fundacional en lo que sería conocido más tarde como los "clásicos del terror de Universal". El guión original poseía interesantes elementos que fueron extraídos u omitidos del film terminado. Los gritos de muerte de Renfield al caer escaleras abajo y Drácula al ser empalado por Van Helsing fueron originalmente suprimidos  (aunque restaurados para posteriores ediciones en video). El guión también incluía escenas de Lugosi con colmillos, planos de las marcas en el cuello de las víctimas y una más descriptiva y climática masacre del "Vesta": closeup del capitán gritando y atado al timón, rostros de los marinos surcados por el pavor intercalados con closeup de Drácula y sus colmillos y, finalmente, una "toma del conde con los brazos en alto, la capa ondeando al viento, a punto de lanzarse sobre un indefenso desgraciado al cual ha acorralado". 

Este enfoque, si se quiere "puritano", light o liviano, dejó insatisfecho a Browning, que en 1936, consultado sobre su mejor film, recomendaba The Unholy Three (La Bruja-1925). Sin embargo, para los estándares de 1931, presentar un Drácula más sanguinario o más terrorífico no habría sido aceptable para el público masivo y tampoco para los críticos, que reflejaron - según hemos leído - los gustos de los espectadores cinematográficos. La prueba es la versión hispana, dirigida por George Melford utilizando los mismos decorados que la de Browning, que a pesar de ser menos conservadora y más sólida como obra cinematográfica no gozó de la aprobación masiva de público y crítica ni funcionó como piedra basal del terror como género de explotación. 

Geraldine Dvorak, Dorothy Tree, Cornelia Thaw, Dwight Frye, DRACULA 1931
Geraldine Dvorak, Dorothy Tree, Cornelia Thaw, Dwight Frye,
DRACULA 1931, las novias de Drácula y Renfield
(click para ampliar)

Sin embargo, como nos proponemos demostrar, si dejamos de lado la tan evidente (a los ojos de hoy día) "legión de fallas" del film, tales como excesiva fidelidad a la ambientación teatral, práctica ausencia de partitura musical, el ritmo por momentos cansino y el exceso de diálogos de relleno, Dracula realmente constituye lo que Universal promocionó como la "historia de...

...la más extraña pasión que el Mundo haya jamás conocido"

Por alguna razón el embelezante "Lago de los Cisnes" preside los títulos de crédito del film (así como los de otros thrillers de la época). No sabemos si tal melodía del período del Romanticismo es la ideal para acompañar el "romance gótico" que creemos que Dracula es, pero al menos proporciona un clima de interés y el tono acertado para las imágenes que vendrán. Los fondos de los Cárpatos (en verdad, pinturas matté de Herman Rosse), los imponentes interiores que constituyen el Castillo Drácula y Carfax Abbey (solo se le comparan, sin llegar a superarlo, algunos interiores de la posterior Son of Frankenstein), la iluminación geométrica y perfecta del enorme Karl Freund así como sus hábiles paneos y travellings mostrando los sótanos de los castillos o el Seward's Sanitarium...

Todos estos recursos, ingredientes de la susodicha "más extraña pasión", se conjugan con la construcción narrativa del itinerario draculiano que, creemos, debe ser testimonio dicha "pasión". ¿Y cómo se inicia esta pasión? Con un aristócrata amoral y decadente que vive en "trigamia", aislado en un castillo que hace siglos desconoce la pulcritud. Debido a cuestiones fisiológicas solo puede alimentarse del torrente sanguíneo de seres humanos. Hace tiempo que vendría madurando la idea de cambiar de aires. De dejar atrás a sus concubinas y establecerse en un lugar de características opuestas al actual. Un lugar especialmente rico en potenciales y sabrosas víctimas. La civilización moderna, los fastos de la clase alta que quiere codearse con restos de la aristocracia que él representó en vida y el imperante escepticismo que trajo aparejado el desarrollo de la ciencia y la tecnología configuran a Londres como el sitio ideal, donde incluso su extraño hábito alimentario podría pasar desapercibido.

Helen Chandler, Bela Lugosi, DRACULA 1931
Helen Chandler, Bela Lugosi, DRACULA 1931, la mordida

A lo largo de la trama, Drácula asume diversas formas y características. Más allá del hoy por hoy establecido cliché de la metamorfosis en murciélago, el Conde demuestra toda una cintura para afrontar cada una de las dificultades de su viaje desde Transilvania y su estancia en Londres. Veamos como, a través de los 75 minutos de metraje, se producen las...

...cinco mutaciones del personaje de Drácula

1. Como siervo hermético: Drácula se disfraza de cochero y conduce a Renfield del paso del Borgo a su castillo. Recurso ya visto en el Nosferatu: Eine Symphonie des Grauens (Nosferatu-1922) de F.W. Murnau, pero que nos permite apreciar la primera aparición de Bela Lugosi en el film.

Bela Lugosi, DRACULA, 1931
Bela Lugosi, de cochero, en el Paso del Borgo

2. Como anfitrión decadente: Renfield ingresa al semiderruido castillo y Drácula, que no ha tenido servidumbre en los últimos 400 años, recibe al invitado siendo el perfecto anfitrión. Guarda el abrigo y sombrero de su invitado, le sirve algo de beber...

Dwight Frye, Bela Lugosi, DRACULA 1931
Dwight Frye, Bela Lugosi, DRACULA 1931, llegada al castillo

3. Como monstruo inexorable: Drácula aborda el "Vesta" junto a Renfield y varias cajas de tierra de su comarca. En medio de una borrasca nocturna, sube a cubierta y (off-screen) liquida a toda la tripulación. El buque llega a Londres con el cadáver de su capitán amarrado al timón.

Bela Lugosi, DRACULA 1931
Bela Lugosi, DRACULA 1931, a bordo del Vesta

4. Como aristócrata exótico: En Londres Drácula asiste a una función de ópera donde entra en confianza con el Dr. Seward, su hija Mina, su prometido Harker y la amiga de ellos, Lucy Weston, quien es la primera víctima del vampiro.

Helen Chandler, David Manners, Bela Lugosi, Frances Dade, DRACULA 1931
Helen Chandler, David Manners, Bela Lugosi, Frances Dade,
DRACULA 1931, en la Ópera

5. El Drácula auténtico: Mina se queja de "sueños extraños" y cae enferma convirtiéndose en la siguiente víctima de Drácula, que ingresa en sus aposentos y se desliza con sigilo abriendo unas oscuras y abominables fauces en busca de un manantial de vida.

Bela Lugosi, DRACULA 1931
Bela Lugosi, DRACULA 1931, ataque a Mina
(click en la imagen para ampliar)

Esta sucesión de mutaciones obedece, en última instancia, a la necesidad de saciar su apetito de sangre... o bien, para cumplimentar esta promocional "extraña pasión". La trama nos presenta una historia de amor, la de Mina y su prometido Jonathan Harker. Es un amor tradicional y virginal, símbolo de los prejuicios y tabúes victorianos, pero amor al fin. Y tenemos la "pasión" que Drácula ofrece como dulce tentación para que Mina se entregue a sus brazos eslavos.

¿Es el amor que mueve a nuestro Conde? ¿Por qué razón Drácula preferiría amar a Mina Seward en vez de alimentarse de ella, como hizo con Lucy Weston? ¿O es que el amor consiste en la fagocitación del amante débil por parte del fuerte? Siguiendo este razonamiento, agreguemos algunas pistas visuales recogidas al recopilar las cinco fases y que nos sirven como colofón de que...

...el amor es como la estrategia de la araña

En la primera bobina Renfield llega al castillo Drácula y el Conde lo recibe pasando a través de una gruesa telaraña que parece labor no de una sino de varias generaciones de arácnidos. En este fotograma observamos el impresionante interior del Castillo Drácula y la visible tela a espaldas del Conde. Cuando Renfield sigue a Drácula rumbo a la habitación de huéspedes, la tela se convierte en un obstáculo que solo puede trasponer perforándola con su bastón. El Conde nota la huida de una de sus "hijas de la noche" y explica con tono didáctico a su invitado: "La araña tejió su red para atrapar a la mosca, la sangre es vida, Sr. Renfield".

Bela Lugosi, Dwight Frye, DRACULA, 1931
Bela Lugosi, Dwight Frye en el Castillo Drácula
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A lo largo del film, las manos de Drácula adoptan con frecuencia una particular y acechante postura, como si fueran arañas. En esta toma publicitaria queda de manifiesto la relación entre el personaje y la simbología arácnida:

Bela Lugosi, DRACULA 1931
Bela Lugosi, fotografía promocional DRACULA 1931
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Y ahora fíjense en este fotograma. Al llegar al puerto, un enloquecido Renfield es hallado en la bodega del buque. Sus ojos desorbitados y la sonrisa desencajada en combinación con sus manos aferradas a las barandas de la escalera. La toma es perfecta y da la ilusión de que el personaje tuviera repulsivas patas de insecto - que vienen a tono con su afición por devorar seres inferiores como moscas y arañas.

Dwigth Frye, DRACULA 1931
Dwigth Frye, DRACULA 1931, en el Puerto de Londres

Un último detalle. En en el desenlace, Drácula rapta a Mina y se ocultan en el sótano de su castillo. Más tarde, cuando Van Helsing ha empalado a la criatura, Harker rescata a Mina y la lleva del brazo. Unas campanadas musicales de fondo muestran a la pareja ascendiendo por la soberbia escalinata del castillo. El realizador, creemos, apunta a trazar una comparación entre la pasión draculiana y el sótano (que es la parte más baja de la casa, analogía del Infierno) con el amor puro de Mina-Harker y las habitaciones superiores (analogía celestial de la vida virtuosa que les espera en la Tierra).

David Manners, Helen Chandler, DRACULA 1931
David Manners, Helen Chandler, DRACULA 1931, final

La pareja debería dirigirse a la salida pero esas escaleras no llevan a ninguna salida sino a las habitaciones superiores del castillo, con lo cual la secuencia final carece de sentido común y es algo estúpida. ¿Será ese carácter estúpido una tercera acepción de la analogía previa, y el amor puro y celestial un camino ineficiente, exasperante y enfermizo? En ese caso el itinerario draculiano, con sus mutaciones y simbologías, hace válida y auténtica escuela en la táctica y estrategia del amor, del auténtico amor, el amor de calle, de ciudad, de mundo, el que surge entre dos seres humanos que respiran y transpiran. Y la manera de coronarlo con la meta del éxito debe ser agresiva, manipuladora, intolerante, intrigante, simuladora y totalmente maquiavélica... o, si se nos permite a modo de conclusión, "draculiana".