Terror Universal
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Seccion: Biografías (Lecturas: 6778)
Fecha de publicación: Diciembre de 2006

Jaume Balagueró: La trilogía del mal

Recorremos la interesante tríada de filmes fantásticos realizados por uno de los más importantes directores españoles de la actualidad.

Sara Rodríguez Mata



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Jaume BalagueróJaume Balagueró (Lleida, 1968) ha hecho méritos propios para aparecer entre los cineastas nacionales que logran hacer una cinematografía de calidad a la altura de los mejores produccciones europeas, por no decir hollywoodienses. Balagueró es el exponente del buen cine (el de calidad y animación), pero hecho en casa. Además, el catalán ha asegurado que no tiene pensamiento de cruzar el charco, como muchos de sus compatriotas y foráneos hicieron una vez que la crítica y el público internacional les dio la bendición. No, Jaume asegura que se quedará aquí y seguirá demostrando que se puede hacer buen cine al estilo made in USA sin necesidad de salir de nuestras fronteras.

Prueba de ello son sus tres películas (Los sin nombre, Darkness y Frágiles) con las que ha cosechado un éxito insuperable.

A modo de introducción, diremos que este joven cineasta cursó estudios de fotografía y de dirección cinematográfica y está licenciado en Comunicación Audiovisual.

En su andadura profesional comenzó colaborando en diversas revistas de cine, incluso trabajó en Radio Hospitalet (en Cataluña) con un programa que se llamaba "La espuma de los días". Sin embargo, lo que realmente le tiraba era la cinematografía. La mejor forma de introducirse y experimentarse fue con el cortometraje. Alicia (1994) y Días sin luz (1995) fueron su carta de presentación, con los que cosechó numeroso premios nacionales e internacionales y conseguió abrirse un hueco. Hasta que rodó Los sin nombre (1999), su ópera prima, con la que obtuvo un gran éxito comercial en España, convirtiéndose en película de culto, y con la que consiguió posicionarse internacionalmente.

En septiembre de 2002, a Jaume Balagueró y Paco Plaza (El segundo nombre, Romasanta) les propusieron realizar una película documental sobre la escuela televisiva de triunfitos "Operación Triunfo". Una película que pasó sin pena ni gloria por las carteleras españolas. Sin embargo, en el año 2002, volvía a la carga con una película de género que prometía fuertes dosis de miedo y tensión, se llamaba Darkness y con ella volvió a obtener ese éxito internacional que tanta falta le hacía.

En noviembre de 2005 llegaba a las pantallas españolas Frágiles, una producción que tenía a la existosa Calista Flockhart como protagonista y que supuso la consagración definitiva de Balagueró.

A través de este reportaje, les propongo un análisis de estos tres films que vienen a demostrar no sólo que en España se puede hacer un magnífico cine de género -que le dice échate pa´ allá al cine yanqui-, sino también, que nuestra industria cuenta con profesionales muy cualificados, innovadores y experimentados.

No en vano, creo que el éxito y el impulso que pueda tomar el cine español en nuestro territorio, es también una cuestión educacional, es decir, el hecho de que un film esté firmado por Jaume o Jaime en vez de James no quiere decir que sea, por principios, una mala película.

A través del análisis de los films de Balagueró, veremos su gusto por las casas antiguas como el espacio predilecto donde habita el mal y la percepción de atmósfera opresiva de los mayores hacia los niños, donde estos aparecen como conductores o portadores del mal.

LOS SIN NOMBRE

LOS SIN NOMBRE

LOS SIN NOMBRELa primera conexión que tuve con esta película fue en marzo de 2002 cuando visité –muy a su pesar- a Julio Ángel Olivares Merino en su despacho en la Universidad de Jaén. Conocí a Julio Ángel –un personaje con aires de vampiro- en el Festival de Cine de Terror de Málaga y al ver que estaba investigando sobre los personajes de cine de terror clásico, me sugirió que podría ayudarme y aconsejarme en la investigación. Para su sorpresa, me presenté en Jaén y se mostró esquivo y huidizo. Lo poco que recuerdo de aquella infértil visita fue un poster de la película "Los sin nombre" que colgaba de la pared y en el que podía leerse «A Vicky y Julio».

Pero yo no he venido aquí a hablar de aquel personaje sino de esta película, basada en la novela de Ramsey Campbell, "The Nameless", y que narra la historia del asesinato de una niña y la búsqueda desesperada de su madre por saber la verdad.

Cinco años después del asesinato de Ángela Gifford (Jessica del Pozo) cuando su madre (Emma Vilarasau) había empezado a estabilizarse, recibe una llamada telefónica que sacude su existencia: "mamá soy yo..., ven a buscarme", le dice una joven voz al otro lado de la línea. La madre ayudada por un ex policía, Maserra (Karra Elejalde) y un experto en ocultismo, inicia la búsqueda desesperada de su hija, pero da con una realidad mucho más siniestra de lo que esperaba: existe un grupo de gente que vive oculta y que rechaza su propio nombre, una especie de secta que se hace llamar los sin nombre.

Durante la investigación, el ex comisario y la madre, dan con un jesuita que les habla de Green House, la casa de "los sin nombre" en Londres. El padre jesuita les habla de Santini, el creador de esa secta. Santini en sus primeros escritos dice:

Se puede aislar el mal científicamente, despojarlo de todos los perjuicios, destruir la cáscara de humanidad que lo pervierte. Mutilación, tortura, la práctica del horror como camino de purificación. El sacramento de la atrocidad final.

Sería algo así como la síntesis del mal absoluto. Un acto tan monstruoso que les haría alcanzar un nivel superior de conciencia. Como una llave a un dimensión elevada de poder, de placer, todo sin límite. Una fórmula distinta de santidad.

Vagarán perdidos y enfermos y serán despojados del nombre, pues el nombre es el verbo y el verbo instrumento de mentira.

Los Sin NombreDe ahí lo de los sin nombre. El objetivo de esta secta es aislar el mal en estado puro.

Lo que realmente cautivó al director de la novela de Campbell, además de su trama aterradora y profundamente original, fue su tratamiento de la maldad y de la perversión. En este sentido, Balagueró apunta que «en "The Nameless", ambos conceptos son desarrollados como una entidad propia, casi como una cosa viva que puede trascender a los hombres y actuar por encima de ellos. El modo en que la perversidad atrae a algunos de los personajes de la novela, la fascinación que lo maligno ejerce sobre ellos me parecieron, desde el principio, elementos profundamente inquietantes».

De un modo sutil, casi imperceptible, esta maldad deja de estar en manos de los hombres, para tomarlos a ellos en las suyas. El mal es uno de los elementos que componen la naturaleza del ser humano, y por el hecho de ser negativo el ser humano intenta esconder. De algún modo, el film plantea que engranaje de la perversidad puede funcionar de forma autónoma, más allá de la voluntad de quienes lo activaron, no habiendo forma de detenerlo, por lo que el resultado puede ser devastador.

Nada más leer la novela, el cineasta catalán se percató de que había demasiados elementos inquietantes como para dejarla pasar. «Eran elementos más que suficientes para desarrollar el miedo, el concepto de miedo que siempre había soñado en una pantalla cinematográfica: el miedo que inquieta, que perturba, que permanece. Ya no había dudas: teníamos que hacer aquella película, enfrentarnos a la verdad y llegar hasta el final».

El objetivo de Jaume Balagueró en esta película es trasladar una visión del mal muy perturbadora. Al mismo tiempo este largometraje representa un paisaje patológico: hay personajes adictos al tabaco, al alcohol, las drogas, la melancolía. Un ejemplo bien claro es Maseras, un ex policía con problemas, atormentado porque perdió a su mujer y se da a la bebida.

Sin embargo, el personaje digno de analizar es el de Ángela, la niña convertida en representación del Mal, peligrosa por disfrazarse bajo la apariencia de la bondad, más aú n con un nombre tan angelical como ese. En este sentido, el escritor Roberto Cueto en el artículo "El otro lado del jardín" (Imágenes del Mal, Vicente Domínguez (Coordinador), Editorial Valdemar, 2003) apunta que «existe tpda una tradición popularizada por el cine, en lq que el Mal "externo" elige la anatomía infantil como refugio o cuerpo con el que operar».

En este caso, la teoría de Balagueró no coincide con la de Rousseau en la que los hombres son buenos por naturaleza, solo que la sociedad los pervierte... El ideal que defendía Rousseau consistía en que el hombre bondadoso y natural, se degrada al entrar en contacto con la civilización. En el film de Balagueró se invita a creer en la existencia de un mal primigenio.

Uno de los elementos que destaca sobremanera en este film es la luz fría: con predominación del color negro, pero también el gris y azul oscuro para crear un ambiente tenso, frío. La fotografía de Xavi Giménez, es inmejorable. Con respecto a la fotografía hay que resaltar los paisajes gélidos, en los que abundan los tonos negros y azules. Se crearon los ambientes tenebristas mediante un proceso de revelado especial. Por un lado el uso de las tonalidades frías apelan al suspense, a lo extraño, a lo siniestro. Y, en cambio, los cálidos, recrean las escenas de los recuerdos de la infancia. Es una película con la que realmente pasas miedo y donde los momentos de clímax y tensión están creados de una forma magistral; como solo saben hacer los grandes directores: cuidando la ailuminación, los planos y la banda sonora. La respiración del espectador y sus latidos se acompasan y siguen el ritmo que mantien algunos personajes, como la madre.

Finalmente, los efectos especiales de DDT y la dirección artística consiguieron ambientar las escenas para que resultaran desagradables y asquerosas. En definitiva, para crear un ambiente donde reinase la fealdad y la maldad.

DARKNESS

DARKNESS

Entonces imagino...

Imagino algo muy perverso oculto en la oscuridad.

Algo que toma su forma

DARKNESSLa noche es el momento oportuno para conjurar todos los miedos. Cuando el sol cae, las aves de la noche salen de sus escondites y la luna alumbra su camino. En la noche somos capaces de ver y escuchar sonidos que no existen. Muchos niños no habrían visto a los reyes magos de no ser porque la habitación estaba oscuroa y silenciosa. Cuando todos duermen –o simulan que duermen- prestando atención, se percibe la música de la noche: los muebles crujen, las tuberías suenan, incluso se pueden escuchar pasos y sentir presencias en la alcoba. Todo esto se triplica en la mente alimentada por la fantasía de cualquier crío. Y es que quién no ha temido alguna vez a la oscuridad; incluso –quién lo iba a decir- Jaume Balagueró la temía más que a nada. «Imaginaba cosas que se ocultaban dentro, que sólo eixtían cuando se apagaba la luz. Cosas invisibles, cosas feas. Y aún cuando encendía la lamparita de mi mesilla de noche, incapaz ya de seguir soportando el temor, la oscuridad se me antojaba algo vivo que se batía en retirada y se escondía en los rincones, debajo de mi cama, detrás del armario. Acechando. Esperando el momento en que un interruptor le permitiese volver para seguir atormentándome. Incluso de día, cuando el sol lo inunda todo y lo hace brillar, yo seguía sintiendo la amenaza a mi alrededor», recuerda el director.

Jaume quería recrear en este film el sentimento de pánico a lo que nos rodea cuando se hace invisible, cuando escapa de nuestro control. El cineasta señala que «la oscuridad convierte lo que conoces en algo desconocido. Porque aunque sigue ahí, a tu alrededor, ya no puedes verlo. Existe más allá de tus sentidos. Pero sigue viviendo.»

El guión está coescrito con Fernando de Felipe narra la historia de una familia compra una casa alejada del centro de la ciudad. Se trata de una antigua casa rodeada por la naturaleza donde esperan encontrar la tranquilidad que no brinda las grandes urbes. Pero en esa vieja casa existe también algo antiguo y oscuro, que permanece inmóvil y escondido que romperá la armonía familiar. Más de cuarenta años lleva escondido, guardando un secreto que se revela cuando todo está oscuro.

Darkness surgió del deseo de Balagueró por realizar «una película en la que el malo no fuera un asesino, un demonio o un extraterrestre; sino la oscuridad, porque la oscuridad es un miedo universal de todos los niños. La primera cosa que asusta a un niño es la oscuridad porque la percibe como tangible».

La mansión, de madera antigua, se pinta como acogedora pero no lo es. El plano de la casa se hizo en base a un diseño para invocar energías ocultistas. Según el arquitecto Villalobos, que se encargó de los planos, en algunos lugares del mundo se usa una forma similar para construir templos y otros edificios de arquitectura ocultista. El plano de la mansión está relacionado con la invocación de energías espirituales.

La película está plagada de pequeños elementos que constantemente hacen referencia a mitos reales que la culturas antiguas desarrollaron sobre cómo la oscuridad evoluciona y se identifica con el mal. Así, es la hija de la familia, Regina, quien descubre que bajo el suelo de madera del salón se encuentra una serpiente enroscada: un ourobouros, que es el símbolo del mal.

El ouroboros es un mito clásico: la serpiente que se muerde la cola, aludiendo al retorno, al principio. Como explica su director, «si al principio con la oscuridad todo era caos, y Dios creó la luz y con ella apareció el mundo, el ouroboros es el retorno al principio: termínese la luz y volvamos al caos, a la oscuridad». Eso fue lo que pretendieron cuarenta años antes el abuelo y sus otros seis compañeros.

DARKNESSEs Mark (Ian Glenn), el padre de los niños quien encuentra una antigua fotografía en B/N, muy tétrica, en la que aparecen tres señoras muy parecidas con gafas de sol. Esta foto alude al mito de Ácate. Para muchas culturas antiguas representa a la Diosa de la oscuridad, la diosa del mal, personificada mediante tres caras. La presencia de Ácate también aparece en el "Libro de la oscuridad" que los protagonistas consultan en la bibloteca. Ian Glenn, (a quien vi por primera vez en cine hace algunos años, en otra producción española de escaso éxito, Mararía; de hecho, lo mejor de aquella película era Glenn) intrerpreta a Mark, un hombre que padece un extraño transtorno llamado Síndrome de Huntington. En un principio, la enfermedad del padre se achaca como causa de que reinen los conflictos y la mala comunicación en la familia. Su propios hijos llegan a tener miedo de él, sin embargo, no es Mark el factor que desencadena todo lo malo, sino la propia oscuridad. La oscuridad se mueve, es otro personaje.

Película concentrada de luces y sombras. el director de fotografía es magnífico.

En cierta manera esta película recuerda al relato de Cortázar, Casa tomada, donde unas fuerzas extrañas se apoderan de una casa en la que habitan dos hermanos y al final se ven obligados a abandonar la casa. En Darkness "los otros" aparecen representados mediante sombras de niebla que salen de debajo de la cama y se propagan por el suelo. Las sombras se hacen dueñas de la casa cuando reina la oscuridad, recordando a la vez a films como El sexto sentido, Al final de la escalera, Los otros, donde los vivos conviven con los muertos en el mismo escenario, sugiriendo la existencia de otra dimensión paralela.

Cuarenta años antes, en aquella misma casa, mientras se producía un eclipse de sol, se intentó hacer un ritual, que consistía en que siete niños debían ser degollados. Al final el ritual no se pudo realizar porque uno de ellos logró huir. Su padre (el abuelo) se dio cuenta de que no lo amaba lo suficiente como para matarlo.

El abuelo es médico. Pronto se interesó por estudiar la mente infantil y cómo se estructuran los miedos. Él señala que el miedo a la oscuridad es un miedo común en todos los niños y todas las culturas.

La oscuridad, el mal en su estado perfecto, puro y vivo.

Somos nuestro origen y nuestro origen es eso: el mal, el desorden. Descubrimos el conjuro para atraerla: el templo ovoide, 7 niños degollados y el eclipse.

Hay un momento en la película, donde dialogan el abuelo y su nieta. Parece que fueran a conciliar posturas, que fuera a solucionarse con un happy End. Es como el Síndrome de Estocolmo que suelen padecer algunos secuestrados.

En este film han cobrado especial prioridad los efectos digitales.

Darkness, al igual que veremos en Frágiles, está considerada un film de terror psicológico, pero a la vez está cargada de momentos dramáticos. Al igual que su anterior obra y en su predecesora, los niños tienen un papel protagonista y como recuerda Jaume, lo más difícil en el proceso de producción fue encontrar al niño «porque los niños no son actores. Los niños son niños y el actor que los niños levan dentro, lo tenemos que descubrir nosotros cuando lo buscamos». Pero en el caso de Stephen sí podía existir ese trabajo de actor-director, ya que además este niño comprendía muy bien las emociones adultas.

Para el cineasta trabajar con los otros seis niños del rodaje «fue fascinante porque nunca antes había visto personas tan ilusionadas en ese trabajo. Los niños hacían los deberes y en casa ensayaban caras de espíritu». Durante horas trabajaban para conseguir poner caras que asustaran a Jaume.

Para esta película Balagueró se rodeó de un gran elenco de actores internacionales, sin dejar de lado la estética para la que se trabajó a conciencia, cuidando el más mínimo detalle, siendo los interiores el espacio más valorado. En este sentido se aprecia, la escasa recreación en localizaciones exteriores. Parece que su director no deseara que el espectador llegue a perder la concentración que tiene puesta en torno a la casa como habitat del mal.

FRÁGILES

La vida no es nada más que un viaje entre dos mundos: el nuestro (el mundo de los vivos) y el mundo de aquellos que han muerto. Estos dos mundos están separados. Los que estamos en este, no podemos ver el otro, por mucho que lo deseemos.

FRAGILESJaume Balagueró recuerda cómo surgió la idea de esta película. Todo comenzó de una manera anecdótica: con el hallazgo de una fotografía en casa de unos amigos. De pronto, abriendo un cajón en el despacho de su abuelo, encuentran una fotografía médica de principios del siglo XX, en la que se ve a una niña que sufre la enfermedad osteogénesis imperfecta, comúnmente denominada huesos de cristal. Esta fotografía les impactó muchísimo porque en ella se veía a una niña con múltiples piezas ensartadas por todo su cuerpo. En relación a este suceso, Balagueró comento que «a veces, las cosas que más te inquietan o más te incomodan son las cosas que te inspiran y te llevan a construir una película no necesariamente incómoda, sino hermosa».

El hospital infantil de Mercy Falls en la Isla de Wight (Gran Bretaña) va a cerrar sus puertas tras un siglo de funcionamiento. La mayoría del personal ya ha sido despedido y sus instalaciones han sido prácticamente desmanteladas. Amy (Calista Flockhart), una enfermera americana, llega a Mercy Falls para cubrir el turno de noche mientras se lleva a cabo la evacuación de los últimos niños a otros centros. Pero pronto detecta algo extrao en el hospital.Los niños están nerviosos, asustados, hablan de algo intangible, invisible que no debería existir y que guarda dolor y odio.

El objetivo principal a la hora de rodar este film era encontrar el hospital. Necesariamente debía ser un edificio que reuniera todas las características requeridas, a saber: debía ser muy grande y antiguo. Con esta idea viajaron hacia Inglaterra y lo encontraron, concretamente en Reading. Se trataba de un colegio antiguo que desde el primer golpe de vista cautiva para rodar una película de terror o de época. Sin embargo, no les satisfizo del todo ya que por dentro la estructura no respondía a los deseos del equipo técnico. Así que, se pusieron manos a la obra para tomar las medidas que sirvieran para construir los interiores acordes a la estructura del edificio. De esta forma, los exteriores del films se rodaron en la Isla de Wight y en Reading, mientras que las escenas que transcurren en el hospital se rodaron en Barcelona. Un apunte curioso: las escenas que transcurren en la segunda planta del edificio se grabaron después de rodar todas las que transcurren en la primera planta.

El casting de actores infantiles tampoco fue fácil. Se necesitaban nueve niños y vieron centenares de críos antes de encontrar los nueve prototipos. Jaume señala que se requerían niños extrovertidos, pero con cierto grado de madurez.

En concreto, una vez que se estrenó este film, Jaume ha querido siempre dejar claro que no se trata de una película de efectos especiales y, a pesar de que es cierto que hay bastantes, no por ello, deja de tener un tono realista y vitalista. De hecho, encontramos efectos de tres tipos: efectos mecánicos, digitales y de maquillaje. De los tres, los digitales cobran especial trascendencia en escenas como la de los cubos de letras y en la destrucción de la segunda planta. Aunque prácticamente las escenas finales fueron procesadas con efectos digitales, también se combinaron con efectos simples mecánicos. Para ello, y mientras Amy corre con Maggie a través del pasillo intentando huir del infierno, se colocaron muchas personas encima del set para ir arrojando piedra, polvo, escombros, puertas... Con lo que se creaba una sensación mucho más impactante y real.

FRAGILESEsta película tenía que despertar en el espectador la idea de roturas y grietas, la idea de que todo es frágil y puede romperse en cualquier momento. Para ello fueron necesarios los efectos digitales, como en la escena de la fratura del fémur, que se aprecia cuando los médicos hacen la radiografía: ese plano se generó en 3D. Y con respecto al plano en el que se ven los cubos de letras moviéndose solos, el equipo de efectos digitales tuvo que generar dichos cubos en 3D mediante el programa "Arnold".

Sin embargo, no debe olvidarse que el concepto de frágil está dentro de la película porque ningún personaje es fuerte ni está entero. A Balagueró no le gusta hablar de cine de terror como género, porque dice que queda simple y señala que « el terror, en todo caso, es cosa mía». Se trata, pues, de una película romántica y dramática al mismo timpo. Amy (Calista Flockhart) es como una madre para Maggie. No en vano el director recuerda que durante el rodaje todos los actores se implicaron emocionalmente y disfrutaron mucho realizándola.

Jaume Balagueró presentó hace unos meses, en la Mostra de Venecia, su cuarto film: Para entrar a vivir, una película protagonizada por Macarena Gómez y Adriá Collado que refleja el miedo real a la hora de comprar un piso.