Terror Universal
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Seccion: Películas (Lecturas: 6868)
Fecha de publicación: Noviembre de 2005

Una historia de violencia

Semblanza de la nueva y peculiar película del maestro del "terror quirúrgico", David Cronenberg.

José Belón de Cisneros



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Contacto: josebelondecisneros(a)yahoo.es

Habitualmente, la noción de autor se impone a la hora de valorar una película salida de las manos de un cineasta que tiene una determinada reputación y una trayectoria más o menos consensuada como mínimo de un notable interés. Es el caso de David Cronenberg. Sus películas han sido estudiadas y/o analizadas bajo puntos de vista cahieristas, como si su obra fuera un todo que sigue una línea marcada desde el principio (sus cortometrajes STEREO y FROM THE DRAIN, así como su largometraje VINIERON DE DENTRO DE ...) hasta la penúltima de sus realizaciones (SPIDER). La carrera cinematográfica de Cronenberg se ha erigido en uno de los pilares básicos del cine fantástico y terrorífico actual, evadiéndose en ocasiones de tal adscripción genérica (INSEPARABLES, CRASH, M. BUTTERFLY). Pues no en vano su obra busca trascender todas las calificaciones habituales para erigirse como un género propio en el que tratar temas a estas alturas tan manidos: la traumática relación mente-cuerpo, las enfermedades víricas, la ciencia como estimulante de extrañas mutaciones psicosomáticas, la sexualidad turbulenta, la locura, la fragilidad de lo real, etc.

Y, de pronto, nos encontramos con UNA HISTORIA DE VIOLENCIA. Parece ser que Cronenberg ha elegido llevar a la pantalla un guión ajeno, tras el fracaso de su anterior producción, SPIDER, basada también en un guión no escrito por nuestro director. Las declaraciones de Cronenbeg sobre su película protagonizada por Ralph Fiennes daban a entender que la consideraba un peldaño más dentro de su obra, coherente con esta, al hablarnos de la fragilidad de lo real, en este caso producto de la mente enferma de SPIDER. Sin embargo, con la última de sus ficciones, el director de VIDEODROME reconoce que, en un cierto sentido, UNA HISTORIA DE VIOLENCIA es la menos "Cronenberg" de sus películas. ¿Es eso lo que verdaderamente importa? ¿Un buen trabajo de Cronemberg tiene que estar indisolublemente unido al resto de las "constantes" de su filmografía? Creo que no.

«Todas las películas de Cronenberg, incluyendo Una Historia de Violencia, tienen que ver con dos cuestiones: ¿que somos, y cuál es la auténtica naturaleza de la conciencia? Juntas, las películas parecen cotejar el desarrollo de la mente desde el útero en adelante. Las primeras películas, como SCANNERS (Scanners, los Amos de la Muerte) y THE DEAD ZONE (La Zona Muerta), explorean las difusas fronteras entre la mente y el cuerpo, tal y como la percepción de la realidad de un bebé recién nacido. »

J.G. Ballard (para The Guardian)
http://film.guardian.co.uk/

En la película que nos ocupa, se tocan temas ya vistos numerosas veces a lo largo de la historia del cine americano como son la vuelta a las andadas de un antiguo criminal que ha rehecho su vida en un lugar apartado del escenario de sus fechorías, la disección y perturbación de la vida aparentemente tranquila de una comunidad rural y la violencia como única respuesta a las agresiones tanto desde dentro como desde fuera de esa comunidad. La novedad reside en la forma de analizar esos temas y ponerlos en imágenes, obra de nuestro director. Para empezar, la comunidad en que se sitúa la trama nos es mostrada desde el principio con luces apagadas, sombrías, a tono con los terribles sucesos que están por venir. La familia protagonista, los Stall, también son iluminados con luces desvaídas, fantasmales, desde el principio. Parece que Cronenberg quiera decirnos que en esa familia (retratada en un plano que los recoge a todos juntos, remedando la tradicional imagen de familia-unidad-y-feliz-americana) y en esa comunidad no todo es como parece. Ni Tom Stall es quien dice ser, ni la comunidad, por mucho que el Sheriff se harte de repetir que es tranquila "y no busca problemas" es tan pacífica: véase cómo el vástago de Stall es amenazado en el instituto por un chulo que quiere darle una paliza. La violencia reprimida amenaza la estabilidad familiar desde dentro de la comunidad (el instituto), desde dentro de la misma familia (el padre que oculta su pasado) y desde el exterior de ambas: el intento de asesinato en la cafetería frustrado por la habilidad de Tom disparando desata el nudo de la trama. Hasta ese momento, se nos había presentado al personaje encarnado por Vigo Mortenssen dirigiéndose a su trabajo y tratando con su mujer y su familia en una serie de planos que dan testimonio de esa aparente cotidianidad rutinaria en la que transcurre la vida de Stall y su familia. Tal sensación de cotidianidad se verá rota tras la aparición de Fogarty (un Ed Harris tan bien como siempre) en la cafetería. La escena en que Tom corre cojeando hacia su casa creyendo que los criminales se dirigen allí, está precedida por una serie de planos (entre ellos, un contrapicado del cartel de la cafetería) que indican que esa normalidad ya no existe. La violencia ha comenzado a cambiar a los Stall. Tom tendrá que matar a Fogarty y sus compinches y su primogénito le partirá la cara al compañero de instituto que le provocaba constantemente.

Cronenberg planifica con la meticulosidad de sus mejores trabajos. La violencia es vista con una mirada lúgubre, nada épica, con algún que otro detalle malsano habitual en el cine del director. La habitación del hospital donde Stall observa con preocupación cómo la matanza del café aparece en todos los canales de televisión está desnuda y bañada en una luz verde que luego se repetirá cuando Tom vuelva al mismo lugar debido al disparo recibido en su enfrentamiento con Fogarty y sus hombres. Un color naranja mezclado con el negro de los muebles será el marco cromático donde Tom tiene por última vez que utilizar la violencia para defenderse de su hermano y sus secuaces. Cronenberg estiliza este thriller desusadamente contemplativo (como el plano que da inicio al film), donde saca un máximo provecho de los gestos y actitudes del reparto: Tom dejando la escopeta en el suelo y enseñando las manos vacías; la expresión brutal de Tom cuando su hijo ha abatido a Fogarty y la manera de quitarle el arma para luego abrazarlo por haberle salvado la vida; Ed Harris desafiando a sus interlocutores con su mirada tuerta; la forma tan despectiva que tiene Maria Bello de quitarse de encima a su marido después del salvaje coito en la escalera; el rostro de Ashton Holmes, visiblemente confuso mientras trata de aclarar qué demonios está pasando cuando habla con su padre quien se muestra absorto, ensimismado, mientras descarga la escopeta; el ceño fruncido y la mueca de furia de Holmes cuando es provocado en el instituto; las expresiones de un formidable William Hurt en la no menos formidable conversación que tiene con su hermano mientras sus hombres se preparan a espaldas de este para matarlo; la secuencia final, sin diálogo, donde las miradas y los ambiguos gestos de preocupación y aceptación final son orquestados con milimétrica precisión...Aunque lo que cuenta ya está muy visto, Cronenberg le da una forma que hace que todo parezca nuevo, refrescante, como el lavado que se da Tom en el lago de la casa de Richie, limpiándose de su pasado.

Más información:

Sitio oficial de la película: www.historyofviolence.com/