Terror Universal
E mail Nombre

Seccion: Entrevistas (Lecturas: 7906)
Fecha de publicación: Noviembre de 2003

Festival de cine fantástico de Estepona

Durante la IV Semana Internacioanl de Cine Fantástico y de Terror de Estepona, nuestra jefa de redacción Sara Rodríguez entrevistó nada menos que a Paul Naschy y Juan Manuel de Prada.

Sara Rodríguez Mata



Registro de marcas

Bookmark and Share

IV Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Estepona

Un año más la ciudad de Estepona acogió la Semana Internacional de Cine Fantástico y de Terror. Asistencia de personajes vinculados al género, visitas de los asiduos (Paul Naschy, Juan Manuel de Prada o Luis Alberto de Cuenca), presentación de nuevas películas, premios, homenajes... Julio Peces, su director, lo tenía todo bien atado y preparado, por lo que no decepcionó a nadie.

De este festival destaco varios momentos. Uno de ellos fue la entrega del unicornio de oro, como homenaje a la trayectoria del director italiano Darío Argento y otro la presentación del libro La marca del hombre lobo, el cual es representativo de la trayectoria que ha seguido el hombre lobo en el cine, la literatura o el comic. Los especialistas de nuestro país en esta materia fueron quienes escribieron los capítulos de este libro, que está prologado -como no podía ser menos- por el inigualable Paul Naschy.

Aprovechando la presentación del libro y su estancia durante una semana en la ciudad de Estepona, Terror Universal hizo una entrevista a Paul Naschy y a Juan Manuel de Prada, uno de los más prolíficos escritores de nuestro país.

Entrevista a Paul Naschy

Es curioso que ésta sea la primera entrevista que haga a Paul Naschy, después de haber acudido a todos los festivales de Estepona, teniendo infinitas oportunidades. Supongo que éste era el momento en el que verdaderamente me sentía preparada. Y no deja de ser menos curioso que tras esa apariencia distante, callada y seria, se esconda un hombre de carácter muy afable, cordial y que derrocha una gran cultura y, lo que es más importante: un amor sin condiciones a su trabajo. Esas son las emociones que transmite Paul Naschy. Así que al terminar mi entrevista, me dije “¡caray! ¿por qué no habré hablado antes con él?”

Sara Rodríguez: ¿Cómo surgió la idea de hacer la película Rojo Sangre?

Paul Naschy: La idea me viene de un tema que preocupa bastante: estos personajes y personajillos que se mueven en el mundo de la televisión y las revistas, que sin pegar un palo al agua se forran de millones; mientras que, hay profesionales que han tenido una carrera larga y maravillosa y están pidiendo limosna en la calle. Yo conozco bastantes que tiene que rogarte, incluso, que les invites a comer; bastantes actores y alguna actriz, que no es caso de citar. Y sin embargo, estos personajillos, que todos conocemos y cuyos nombres no voy a decir, pues están llevándose los millones sin pegar un palo al agua.

Eso me indignó de tal manera que dije, ¡hombre! ¿Por qué no un actor que ya está ninguneado, que ya no tiene porvenir y que anda pasando hambre, un día no se cabrea y empieza a liquidar a toda esta gente? Entonces, de esa manera salió Pablo Tebenet que, incluso, llega a pactar con el diablo para que le de la fuerza suficiente para cometer esa especie de limpieza que él considera y se le va la olla. Esa es más o menos la base de la historia.

Luego, pensé que la historia nunca se haría por que sería una película tremendamente difícil, muy cara y, ante mi sorpresa, cuajó, ya está terminada y ahora está en proceso de postproducción.

Sara Rodríguez: Este festival de alguna manera es un homenaje a Waldemar Daninsky, el personaje que usted tantas veces ha interpretado a lo largo de su filmografía. ¿Qué vamos a encontrar los lectores en el libro La marca del Hombre Lobo?

Paul Naschy: Es muy interesante por que, además, los autores son de primerísima fila. Cuando se tiene como autores del libro a Luis Alberto de Cuenca, Juan Manuel de Prada, Fernado Alonso Barahona, a Ignacio Armada, a Ángel Gómez... Pues se sabe que el libro va a ser muy interesante y muy importante. El libro aporta todo, es decir, es la historia de la licantropía, del folclore, de la cultura de los pueblos, la literatura, el cómic y el cine. Y que el cine, efectivamente es curioso, porque así como Drácula, Frankesntein y el Doctor Jekyll y Mr. Hyde o el fantasma de la ópera, han tenido unas bases literarias tremendamente poderosas, no ha ocurrido igual con el hombre lobo -que ha habido muchas novelas, desde Stephen King a Robert Bloch, pasando por muchos autores, - pero, ninguno ha cuajado con la fuerza literaria que cuajaron estos personajes que he citado. Entonces, lo que sí es cierto, es que a nivel de cultura popular , de folclore, de leyendas, dan una fuerza tremenda que el cine, de alguna manera, ha convertido en un ser mitológico total. Entonces, quizás la mayor aportación que tiene el licántropo es la del cine y luego también el cómic, pero menos. Y la novela, ya digo, hay buenas novelas como la de Guy Endore, pero no han llegado a tener esa enjundia literaria que han tenido la de los otros personajes.

Sara Rodríguez: Además, este año, es el primer año de este festival en el que se entrega el premio Waldemar Daninsky y se ha elegido a Luis Alberto de Cuenca, Secretario de Estado para la Cultura. ¿Qué le ha parecido?

Paul Naschy: Para mí ha sido primero una enorme satisfacción que se haya creado este premio que lo normal es que yo haya desaparecido del mapa y el premio continúe, si realmente se premia quien se tiene que premiar. Yo no soy quien ha instituido el premio pero sí que hablé con los creadores del premio, Julio Peces y todo el jurado, y dije que debería pensarse en un español. Hay varios, pero no tantos. Entonces, mejor que Luis Alberto de Cuenca, ninguno. Él es por excelencia el hombre de la cultura más elitista y de la cultura más popular y ha hecho mucho, siempre que se le ha pedido que escribiera un artículo sobre tema fantástico -tanto en este festival como en otros- siempre está dispuesto poner su sabiduría. Es un hombre que en la poesía canto lo mismo a un mito como Drácula que a otro. Es un hombre extraordinario y pienso que el premio no puede tener mejores manos que esas.

Sara Rodríguez: Por otra parte, ¿cómo ve la salud del cine de terror en España tras tantos años habiendo sido denostado? Tenemos ejemplos como Jesús Franco, que no ha sido en absoluto valorado.

Paul Naschy: Es una desgracia. Este es un país, lo ha dicho muy bien Juan Manuel de Prada en su charla, muy cainita. Aquí no nos gusta que la gente tenga éxito en el extranjero; yo he tenido que sufrir muchísimo ese nivel... [De repente, pasa por nuestro lado Ángel Gómez Rivero, coautor del libro. Y me dice “Sara, trátalo bien”. Yo le respondo, “le estoy tratando muy bien”. -Risas-]. Y sin embargo, en el extranjero todo ha sido halagos, gratificaciones, reconocimiento, trabajo, etc. Todo me ha venido de fuera, inclusive cuando he trabajado aquí era porque la película se iba a colocar fuera. Es un pena, pero España es España y es así. Aquí cuando vemos un personaje que puede triunfar y sobre todo fuera, hay que ir a por él como sea. Pero, bueno, vamos a seguir ahí. Yo te digo que como soy una persona que está de vuelta de todo, ya qué me pueden hacer... Nada. Ya todo lo que me tenían que hacer, me lo han hecho y ahí sigo; por lo que como no peguen con una bala de plata, me parece que no... [Risas]

Sara Rodríguez: ¿Cree usted que el cine de terror “made in Spain” cuenta con unas característica propias, que lo diferencian, en comparación con el cine de terror anglosajón?

Paul Naschy: Sí, sí. Por ejemplo, el cine que yo he hecho es tan personal... He escrito el guión, lo he dirigido muchas veces, lo he interpretado siempre... Y claro, tiene mi sello. Entonces, a veces hay un director por medio que no me ha permitido ese filtro, que de alguna manera me ha quitado mi propia personalidad, pero siempre se ha impuesto. Y en el caso de esta última película, Rojo Sangre, que no es una película exactamente de terror, es mucho más. Es una denuncia social, muy amarga, es una película muy especial que va a ser una gran sorpresa. Bueno, pues en esta película he encontrado el mejor filtro que podía encontrar que es Christian Molina. Es un chico joven, que hace su primer largo, pero lo ha hecho maravillosamente bien y creo que ha hecho una película extraordinaria. Puedo decir que ya los americanos están interesados y ya quieren negociar la película.

Pero nuestro cine evidentemente, tiene una personalidad. Aunque sean los mitos que ha tocado la Universal o la Hammer, los españoles tienen más desgarro. Yo, por ejemplo, no puedo evitar pensar que soy un hombre que procedo de la arquitectura y de la pintura y que estoy muy influido por los pintores como Brueguel, el viejo, Bermerg, Goya y fundamentalmente, José Gutiérrez Solana que es mi pintor favorito. Y eso se refleja en mi estética y en mis ideas. Después, también, estoy muy influido por Sheridan Le Fanu, Gustavo Adolfo Bécquer o Edgar Allan Poe, en cuanto a la parte literaria. Y son influencias que están ahí pero que pasan por mi crisol, es decir, que luego yo soy el que les doy forma y creo mis propios fantasmas. Si yo vivo en una determinada cultura y con determinados elementos sociales esos se van a reflejar forzosamente en mis películas.

Sara Rodríguez: En 1968 con La marca del Hombre Lobo, se inicia la edad de oro del fantástico español, surgiendo el personaje de Waldemar Daninsky. Sin embargo, la crítica de la época no supo reconocerla o comprenderla.

Paul Naschy: No, no la comprendió en absoluto. La tiró a matar, pero a mí me permitió hacer cine hasta hoy: 40 años de cine. Fue un éxito tan grande en el extranjero, batió éxitos de taquilla, la compraron en el mundo entero, se estrenó en Estados Unidos... Pues muy bien, peor para los españoles. Bueno no para los españoles, que fueron también al cine, el público respondió muy bien. Pero los críticos no la entendieron y se la cargaron. Ahora, con la que no pudieron fue con La noche de Walpurgis. La noche de Walpurgis, con su defectos - que los tiene- fue tan tremendo el éxito, arrasó de tal manera que eso me sirvió para continuar haciendo cine hasta hoy. Porque, claro, una película que en el año 70 recauda en el mundo 8.000 millones de pesetas, ¿quién discute eso? Aquí hubo todo tipo de críticas: críticas muy buenas -debo reconocerlo-; y también la tiraron a matar, pero hay una cosa que tengo que decir y que es lo que yo más temo. Yo temo muchísimo más al llamado crítico especializado, que dice amar el fantástico, que al crítico general. Ese es mucho más peligroso, tiene mucha envidia y tira más a matar. Esta gente de los fanzines, de las revistillas que crean una subcultura, atacan mucho al fantástico español, quizás porque no lo pueden hacer ellos.

Sara Rodríguez: ¿Usted cree?

Paul Naschy: Sí, si. Y eso es triste. Pero bueno, es igual, a mí luego me viene la gratificación en Estados Unidos, en Alemania, en Francia, en Japón...

Sara Rodríguez: Lo cual, incluso, puede llegar a ser incluso más gratificante.

Paul Naschy: Evidentemente, a nivel de ver que eres reconocido en esa enorme potencia, con esa gran cultura es importante. Y bueno, en España también debo reconocer que a mí me han dado la Medalla de Oro de las Bellas Artes, que en un cine tan difícil como el que he hecho tiene su valor, que viene a ser como el máximo galardón a las artes que hay en España.

Y en España es curioso porque, los organismos oficiales, no oficiales porque tampoco lo son. Pero, por ejemplo, la Academia del Cine nunca me ha tratado bien. Siempre se premian entre ellos, tiene una especie de camarilla.

Sara Rodríguez: Tienen un clan...

Paul Naschy: Sí, un clan formado, siempre salen los mismos... Y es una cosa terrible, en la unión de actores, nunca estoy entre ellos... Sin embargo, en el extranjero estoy siempre entre los que se llevan la tajada: el Carl Laemmle, el Georges Méliès, etc, etc. Pero eso es lo que ocurre en este país. De repente, en la cultureta que tenemos nosotros tiene mucha más importancia un señor que tiene un lío con una señora y a su vez, está liado con la vecina del quinto que, una película fantástica. A mí me parece, realmente, lamentable.

Sara Rodríguez: Es cierto. Bueno, y ya para terminar, estamos a la espera de que la película Rojo Sangre se termine de montar. ¿qué proyectos tiene para el futuro?

Paul Naschy: La primera que tengo en perspectiva es, con la misma productora de School Killer y Rojo Sangre, una película sobre el hombre lobo, se llama Waldemar, Gaudis Waldemar. Yo quiero que tenga todo el ambiente y el clímax de Gaudí. La vamos a rodar en Barcelona y quiero que sea una película donde la arquitectura tenga muchísimo valor y aporte un valor enorme al personaje del hombre lobo. Y con esa película despido el personaje para siempre. No quiero volver a hacerlo porque es agotador, es de mucho sufrimiento y yo entiendo también que la edad te va venciendo. No nos vamos a engañar. El amor tiene muchísima importancia en este personaje y aunque, yo -se puede ver en la película, en el cine- soy un personaje muy diferente a lo que soy..., llega un momento en el que yo mismo reconozco que basta ya de películas donde tienes tanto esfuerzo y, encima las historias tienen que funcionar a nivel de una mujer que se enamora, etc. Por lo tanto, creo con toda sinceridad que, si esta película se llega a hacer, (es muy cara, tiene un presupuesto altísimo, pero va muy bien enfocada) yo, desde luego, me despido del personaje.

Y luego, Fred Olen Ray con el que he debutado en Hollywood, que está aquí, quiere hacer conmigo una nueva versión de Dr. Jekyll y Mr. Hyde y un personaje que yo he usado muchas veces como tótem que es Gilles de Rais. Me lo ha propuesto aquí, esas dos películas. Y hay muchas cosas, pero bueno... también tengo otro thriller en Estados Unidos pero, vamos a ver, no he firmado nada todavía y no quiero adelantar acontecimientos. Así están las cosas.

Entrevista a Juan Manuel de Prada

No era ésta, ni mucho menos, la primera entrevista que le hacía a Juan Manuel de Prada. Verán ustedes. A Juan Manuel y a servidora, nos une una “amistad” -llamémosla así- conferenciante y festivalera. Sí, puesto que siempre he visto a de Prada en conferencias o en festivales como el de Estepona. Esta “amistad” comenzó hace ya 7 años (cómo pasa el tiempo) cuando él vino a Málaga a presentar su segundo libro El silencio del patinador y no era todavía muy conocido. Si de algo estoy orgullosa es que le hice una entrevista, precisamente en esa etapa de su vida, cuando pasaba de ser un desconocido a ser conocido. Que, por cierto, les voy a contar cómo lo hice: yo sabía que él estaba alojado en el Hotel Larios, me presenté dos horas antes de su conferencia y dije en recepción que era periodista de la cadena COPE y que quería hacerle una entrevista. Llamaron a su habitación y él bajó al poco rato. Yo, por supuesto, ni era periodista, ni nada, pero ustedes -que ya me conocen- saben que suelo tener mucho arrojo y que no me para nadie. Yo, en aquel entonces, era una estudiante de comunicación audiovisual que le pidió prestada una grabadora a un amigo que había colaborado en la radio COPE. Esa entrevista, me abrió la puerta para hacer un programa semanal sobre literatura y cine.

Recuerdo en otra ocasión, que le regalé un libro que, previamente había cogido yo de una biblioteca de un señor que había fallecido. Unos familiares míos compraron la casa de ese señor antes de morir, por lo que a su muerte tenían derecho a todo. Me invitaron a que me quedara con libros de la biblioteca y en ella encontré un libro antiguo -creo que de los años 30- de un escritor español no conocido, por lo que supuse que podría ser uno ce los bohemios y excéntricos que pueblan la literatura de Prada. El título era Las sanguijuelas. En otro encuentro con Juan Manuel, ni corta ni perezosa se lo regalé pensando que le haría un hueco entre su preciada biblioteca. Cuál fue mi asombro que tiempo después, leyendo una entrevista en una revista me enteré que a Juan Manuel de Prada no le hacía mucha gracia tener libros antiguos. Glups! Es una anédota que siempre recordaré con cariño. Quien sabe si después de reglarle el libro, Juan Manuel hizo como otro escritor español a quien le regalaron un libro que dejó “olvidado” en una papelera de un parque...

Desde entonces, siempre nos hemos encontrado en sus presentaciones de libros, o bien en una cafetería de Marbella o en el Festival de cine de Estepona y siempre le he hecho alguna que otra entrevista.

Sara: Con Paul Naschy comentábamos que los críticos con el cine español no habían sabido tratar bien a los actores, directores y que son un poco cainitas. ¿crees que en la literatura también sucede lo mismo que con el cine español?

Juan Manuel de Prada: Sí, quizás más, incluso, -o de forma distinta-. En el cine hay más dinero de por medio, en la literatura hay poco dinero y quizás, eso exacerba las vanidades, las luchas, los enconos. No hay dinero que disputarse, pero sí hay un puesto en los escaparates y la verdad es que sí es cierto que el ambiente literario es también muy duro, muy hostil y con muchos enfrentamientos. Pero yo creo que eso siempre ha sido así. Si volvemos la vista atrás, nos damos cuenta que Quevedo y Góngora se llevaban muy mal y que Ramón Gómez de la Serna y Cansinos Asens se llevaban fatal. Yo creo que siempre ha ocurrido algo parecido.

Sara: Premio Planeta, Premio Primavera 2003, ¿cómo han cambiado los premios tu vida?

Juan Manuel: Fundamentalmente los premios son una oportunidad de llegar a más público. Desgraciadamente la literatura es minoritaria, es una cuestión de minorías y es muy difícil llegar al gran público. Los premios te permiten que los libros estén mejor colocados en las librerías y que por tanto el lector los tenga más visibles. Fundamentalmente para mí son eso: la posibilidad de llegar a un público más amplio.

Sara: Los bohemios han sido siempre los personajes que te han atraído desde un principio en tus libros. ¿Por qué se apego a ese personaje desarraigado, pobre?

Juan Manuel: Bueno, porque la derrota, el fracaso creo que literariamente es mucho más rico que el triunfo. Creo que el triunfo nos amuerma, nos convierte en personas más vulgares frente al fracaso, que nos hace más humanos en el sentido complejo de la palabra: despiertas nuestras pasiones mezquinas, pero también, a veces, nuestras pasiones más nobles. Entonces, esa creo que es la razón por la que me gustan los personajes desheredados, un poco maltratados por la vida y por la fortuna.

Sara: Con Desgarrados y Excéntricos acababas, precisamente, esa trilogía que habías empezado con Las máscaras del héroe. ¿Has terminado ya ese período?

Juan Manuel: Sí, yo creo que es una etapa que doy por concluida. Nunca puede uno decir “de esta agua no beberé”, pero en principio creo que mis novelas sobre escritores bohemios se han concluido con Desgarrados y excéntricos.

Sara: Hablando de cine y literatura, ¿te apetecería escribir un guión, o bien que alguna de tus novelas se llevara a la gran pantalla?

Juan Manuel: Bueno, sí, La Tempestad va a ser llevada a la gran pantalla. El rodaje de la adaptación empezará este otoño, en noviembre. Y, por otra parte, si he escrito algún guión. He escrito un guión para José Luis Garci, aunque de momento parece que no ha encontrado financiación. En líneas generales, el mundo del cine no me interesa demasiado para trabajar desde dentro. Es un mundo demasiado a euforias y depresiones, altos y bajos, demasiado cambiante para mi carácter, que soy una persona que cuando me involucro en un proyecto me gusta mantener esa tensión creativa que el cine no te permite.

Algunos momentos del festival

El guardián de las vitrinas...
El guardián de las vitrinas...

Luis Alberto de Cuenca con premio Waldemar Daninsky
Luis Alberto de Cuenca con premio Waldemar Daninsky

Dario Argento y Sara
Dario Argento y Sara

Dario Argento recoge el Unicornio de Oro
Argento recoge el unicornio de oro