Un sitio condenado a ser una
versión beta por toda la eternidad
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DISCO BRAILLE - FEBRERO 2008
EL MAMUT
Massacre - PopArt 2007
Cansados
de ocupar durante más de una década un casillero (el de banda de culto)
que da mucho prestigio pero no llega a más gente que los centenares de siempre
ni sirve para pagar el supermercado, los Massacre
se decidieron a intentar el salto a la masividad. Para ello tuvieron la
inteligencia de, en primer lugar, recurrir a un productor que reúne tanto
sentido de lo popular como buen gusto (Juanchi Baleirón de Los Pericos)
y, en segundo lugar, de no traicionarse: no sacrificaron ni la densidad,
ni la ironía, ni el acercamiento oblicuo a la canción. El resultado es,
más allá de algunas
letras al borde de la endeblez, un muy buen disco pop, a años luz de
cualquier facilismo melódico, con temas tan oscuros como "Clavos y
globos", o delirantes como "La
reina de Marte", o directamente redondos como "La
octava maravilla". ¡Hasta hay lugar para un cover de
Rod Stewart ("Maggie
May")! Bien por los antiguos
Massacre Palestina, recibidos con los brazos abiertos por un 2007 ansioso
por encontrar algo que trascienda los tres o cuatro acordes y la imaginería
barrial que impregna, desde hace ya demasiado, a buena parte del rock argentino.
DISCO BRAILLE - ENERO 2008
ZOOROPA
U2 - Island 1993
expresado su apoyo al movimiento sindical polaco Solidaridad.
Llamaron a su cuarto disco en estudio “The
unforgettable fire” (el fuego inolvidable), título de una exposición
de pinturas de sobrevivientes del bombardeo atómico de Hiroshima. El mejor
tema de ese disco, "Pride (In the name of
love)" era una evocación del líder pacifista negro Martin Luther King.
Participaron en Live Aid
(un recital a beneficio de las víctimas del hambre en Etiopía) y en la gira
A Conspiracy of
Hope, apoyando a Amnistía Internacional.
En 1987 se editó "The
Joshua Tree", su mejor disco hasta ese entonces, y el que los lanzó
definitivamente al estrellato. El disco fue Número Uno en ventas en las
Islas Británicas, Estados Unidos y veinte países más, y la gira de presentación
mereció una tapa de la revista Time. Su carácter de santos laicos y rockeros
fue reafirmado por temas como One tree hill (dedicado
a los mineros víctimas del desempleo), "Mothers
of the disappeared" (a los familiares de los desaparecidos de las
dictaduras del Cono Sur de América) y "Bullet the blue sky"
(a los "beneficiarios" de las acciones criminales de
"Achtung baby" (1991) empezaba con "Zoo Station".
Las radiantes y cristalinas guitarras de
antaño habían dejado paso a sonidos procesados, ruidos blancos, bombos de
batería que sonaban como si se aporreara una llanta oxidada. Un tema se
llamaba "Incluso mejor que la realidad", parodiando el eslogan
de
Y entre gira y gira, los U2 recurrieron otra vez al productor y casi quinto U2, Brian Eno, y a los estudios de grabación de Berlín, ciudad que para
el mundo del rock es algo así como el ayuno de Jesús en el desierto: el
lugar en el cual se juntan fuerzas para empezar de nuevo (como lo demuestran
los ejemplos de Lou Reed, Iggy Pop
y David Bowie). "Zooropa"
(editado en julio de 1993) era un paso más en la dirección marcada en
el disco anterior: tenía un aire más funky en los riffs, así como capas
de sonido evocadoras del hip-hop, el ambient y el rock industrial, aportación
alemana al mundo de la música desde los tiempos de Kraftwerk o Einstürzende Neubauten.
Originalmente iba a ser un EP, pero las cosas marcharon muy bien y terminó
siendo un LP de 10 temas, grabado en Dublín en tiempo récord para la banda:
6 semanas entre marzo y mayo de 1993.
No se llegó a completar a tiempo para la edición del disco
un superhit que, dos años después, engalanaría un nuevo episodio (“Batman Forever”) de
la saga cinematográfica de Batman: el glorioso y desenfrenado huracán rockero
de "Hold me, thrill me, kiss
me, kill me". También se habían trabajado dos canciones que sólo
serian editadas para la época de “Pop”,
en 1997: "Wake
up, dead man" y la sensual "If you wear that velvet
dress".
La
letra del primer tema, "Zooropa", armada
a partir de eslóganes publicitarios de Audi o Toshiba, o incluso un aviso
de reclutamiento del Ejército de Estados Unidos, era un directo ataque al
consumismo que caracterizaría a la época. Seguían la bellísima "Babyface"
(una de las canciones más injustamente relegadas de toda la carrera de U2),
el tecno-rap algo obvio (y hoy falto de toda gracia) de "Numb",
la festiva "Lemon" (que luego
ocuparía un lugar importante en el “PopMart Tour”), "Daddy's gonna pay for
your crashed car", "Some days are better than
others" (tema bastante avant-garde), el cierre de "The wanderer",
con el legendario Johnny Cash en la voz. Y estaba
"Stay".
La quinta y mejor pista del disco, "Stay (faraway, so close!)"
nació como el tema principal de la película "Tan lejos,
tan cerca" (precisamente "Faraway, so close" en inglés),
del director alemán Wim Wenders,
continuación menor de "Las alas del deseo".
(En la banda de sonido también están "Berlin" de Lou Reed y "The wanderer").
El primer filme contaba la historia de dos ángeles que, protegidos por su
invisibilidad, observan a los humanos en una Berlín aún dividida por el
Muro, unos pocos años antes de su caída. Uno de ellos se enamora de una
mujer, una suicida a la que le salva la vida, y renuncia a su inmortalidad
por ella. La segunda parte sucede unos pocos años después, en una ciudad
reunificada pero donde las heridas de la división distan de haber cicatrizado,
y cuenta con un cameo de nada menos que Mijail Gorbachov,
algo así como el Luis XVI del extinto
régimen soviético. Visto este sumario detalle de los argumentos de las películas,
la letra de "Stay..".
se hace bastante cristalina.
La versión de la canción que figura en "Zooropa" es diferente a la
de "Tan lejos, tan cerca":
más breve, con algunas líneas menos, y la mezcla es distinta. Sin embargo,
la mejor versión de este tema que yo haya escuchado no es ninguna de esas
dos, sino la que hacen Bono y The Edge, a dos voces y dos
guitarras acústicas, que quedara reflejada en los DVDs correspondiente
al "Elevation Tour"
de 2001.
"Stay…"
fue corte de difusión,
y el lado B del simple contenía "I've got you under my
skin", un dueto de Bono
con Frank Sinatra que revela lo
difícil que era cantar a dúo con
THE RISE AND FALL OF ZIGGY STARDUST &
THE SPIDERS FROM MARS
David Bowie - RCA / Virgin / Rykodisc 1972
hermafrodita,
pansexual: digo pansexual porque la actitud era desafiar la rigidez de las
definiciones de los géneros, más que autoencasillarse en etiquetas como
heterosexualidad u homosexualidad o bisexualidad (1).
DISCO BRAILLE - DICIEMBRE 2007
PORCO REX
Indio Solari - DBN 2007
Si yo afirmara que no sé hasta
qué punto es legítimo evaluar a una obra artística por factores ajenos a
la misma, es probable que el lector asienta negligentemente y espere que
la oración siguiente aclare de qué demonios estoy hablando. Si yo afirmara
que valoramos algunas obras por un carácter innovador que tuvieron hace
veinte años o treinta años y hoy es
imperceptible,
o por haber impugnado un estado de cosas que a otros puede parecer digno
de alabanza, o por ser lo mejor que han producido los habitantes de un determinado
espacio geográfico, volverá a asentir y se preguntará si no es mejor pasar
a la crítica siguiente. Y si yo afirmara que la segunda oración ejemplifica
aquello que la primera objeta… Calma, calma. Todo lo que quiero decir es
que el gran problema de "Porco Rex" es que es difícil escaparle al acto
reflejo de medirlo con la vara de "Oktubre" o "Luzbelito".
Porque al Indio se lo puede calificar de intérprete
sin que con ello se demuestre un total desconocimiento de qué significa
interpretar una canción, que es mucho más que cantar la letra siguiendo
la melodía. Porque los músicos de su banda son impecables. Porque la destreza
epigramática del Indio le permite acuñar versos como "Dios no está en los
detalles de hoy", o "Un ángel inútil flechó y nos erró". Porque hay canciones
como "Ramas desnudas", o baladas como "Te estás quedando
sin balas de plata", o rockitos como el que da nombre a la placa, o
reflexiones sobre el amor y la mortalidad como "Y mientras tanto el
sol se muere", o estribillos gancheros como el de "Flight 956",
pero… Algo pasa con "Porco Rex" para que a unos cuantos nos haya pasado
que tengamos que escucharlo tres o cuatro veces para que nos empiece a gustar.
¿Será un brillo melódico menor que el acostumbrado? ¿Será una producción
de una pulcritud excesiva? ¿Será la expectativa que generaron los tres años
pasados sin un disco del Indio? ¿Será que de alguien a quien miles siguen
casi como a un mesías nunca se aguarda menos que una profecía o una revelación?
¿Se puede terminar un comentario de un disco con un "no sé"?
CHROME DREAMS II
Neil Young - Reprise 2007
Éste nuevo álbum del viejo Neil ni es
tan nuevo ni es el segundo con el mismo nombre. No es tan nuevo porque hay
tres grabaciones que tienen al menos veinte años (!) ni es el segundo
"Chrome
Dreams" porque el primero se grabó en 1977 pero, extrañamente, nunca se
editó, pese a que contenía excelentes canciones como "Powderfinger",
"Like a Hurricane" o "Pocahontas", luego incluidas en ese gran
disco que sigue siendo "Rust Never Sleeps" (1979).
El disco fluye sin mayores problemas de los pasajes soul
de la extensa, rapsódica y un poco demagógica "Ordinary People" a una balada
tan tradicional como "Shining Light", y del folk de "Beautiful Bluebird"
al rock podrido de "No Hidden Path" o "Dirty Old Man", y hasta un vals con
coro de niños como "The Way", temas que, en todos los casos, llevan el inconfundible
sello de la voz, la guitarra y el estilo de composición de Young.
Al que espera una nueva "Southern Man", o una nueva "Helpless",
o una nueva "Broken Arrow", le anticipo que no va a encontrar eso, sino
un por demás digno trabajo de un rocker de verdad. Visto lo mal que envejecen
unas cuantas estrellas, visto lo viejos que resultan unos cuantos veinteañeros
de éxito, para nada me parece poca cosa. ¿Cómo no mantenerle el crédito
abierto por toda la eternidad a semejante leyenda?
DISCO BRAILLE - NOVIEMBRE 2007
MAR DULCE
Bajofondo - Surco / Vibra / Universal 2007
Cuando en 2002 apareciera el primer
disco de los entonces Bajofondo Tango Club, muchas críticas denostaron
el maridaje de tango y electrónica, defendiendo por contraposición las
supuestas
virtudes de la "pureza" de los géneros artísticos: el que hoy esa discusión
suene tan superada como la exaltación de la virginidad prenupcial es una
buena noticia. (No lo es tanto la cantidad de aventureros que se lanzaron
a clonar aquel trabajo y el de Luciano Supervielle, o los de Gotan Project,
y que han dado nacimiento al tan mediático "electrotango ladri"…).
Sin llegar a ser un paso en falso, "Mar Dulce" no representa
un progreso con respecto a "Bajofondo…", y una de las razones es, me parece,
lo contrario de ese (mal) criticado mestizaje: es un enfoque de producción
que sacrifica la tensión entre la esquina de Maroñas o Barracas y la pista
de baile europea o el after-office neoyorquino, en beneficio de un
sonido globalizado, internacional, a veces demasiado de freeshop.
"Slippery sidewalks" sirve de excusa para incluir a Nelly Furtado en el
festival de feats de la contratapa; "Chiquilines" es la última grabación
de Lágrima Ríos, y "Zitarrosa" quiere ajustar cuentas con aquel grande del
folklore oriental, pero ambos temas pierden consistencia con el clisé de
los sampleos; "El andén" es el hip-hop andaluz de Mala Rodríguez con apenas
una leve pátina rioplatense...
Entre los puntos altos está la delicada "Fairly right", con
Elvis Costello en la voz, haciendo olvidar que originalmente estaba destinada
al lucimiento de Morrissey. (Si es por invitar a estrellas anglosajonas,
tengo tres cantantes que me encantaría escuchar con los Bajofondo: Bryan
Ferry, Tom Waits y Nick Cave). "El mareo" parece escrita por y para la calma
elegancia de Gustavo Cerati, así como el Bersuit Juan Subirá se luce en
un notable "Hoy", interpretado a pura emoción. Y "Cristal", la candombera
"Tuve sol" y la compadrona "No pregunto cuántos son" también aportan lo
suyo.
DISCO BRAILLE - SETIEMBRE 2007
El noveno mes del año vino con más discos que comentar. Hace pocos días arrancamos con "Civilización", el nuevo álbum de Los Piojos. Luego fue el turno del disco del dúo Aznar / Lebón y de "The Good, The Bad & The Queen", de la banda homónima de estos chicos Albarn y Simonon. Y ahora le toca a "La lengua popular", de Andrés Calamaro. Si gusta, es su casa.
LA LENGUA POPULAR
Andrés Calamaro Warner 2007
Diez años después de "Alta Suciedad",
Andrés Calamaro vuelve a hacer un disco de época: con la producción de otro
Abuelo, Cachorro López, "La lengua popular" presenta doce temas
nacidos
para dejar huella. Hay cumbias - reggae como "Comedor piquetero" o"La espuma
de las orillas"; hay rumbas como la bella "Cinco minutos más / Minibar";
hay rockitos rodriguescos con destino de hit como "Los chicos" (una melodía
bien tribunera dedicada "a mis amigos que se fueron primero") o "Sexy &
barrigón" (donde Andrés, muy lejos de sus días de Salmón, se ve hoy como
una "combinación de Homero Simpson con Rolling Stone"); hay canciones rockeras
("Mi gin tonic", la acelerada "La mitad del amor", "Mi Cobain / Superjoint")
y hasta un aire de ranchera mexicana ("De orgullo y de miedo"). Hasta acá,
sería un muy buen disco. Pero aún hay más.
Hay dos inspiradísimas canciones de amor, en la senda de páginas
como "Pasemos a otro tema", o "Paloma", o las
que vos quieras agregar: la rumba midtempo "Cada una de tus cosas" y "Soy
tuyo", una abolerada oda al sexo con amor que será la banda de sonido
de muchas historias que comiencen estos días. Y está una de las mejores
canciones que Calamaro haya escrito nunca, "Carnaval
de Brasil", un midtempo autorreflexivo que se pregunta qué son (o no
son) las musas ("no son / martes de carnaval de Brasil / tristeza nâo tem
fim"). ¿Cuántos mejor que él para hablar de las musas con conocimiento de
causa?
El arte de tapa, obra del querible
Liniers, además de ser una razón adicional para comprarse el disco en
vez de piratearlo, termina de definir lo que es un clásico instantáneo.
Será cuestión de disfrutarlo, nomás.
AZNAR / LEBÓN
Pedro Aznar y David Lebón - EMI Odeón 2007
Un disco con dos ex Serú
Girán tocando juntos en vivo podría haber sido otro más de esos ejercicios
comerciales de la nostalgia que (últimamente con demasiada frecuencia) se
perpetran
en
nombre del rock, pero por suerte no es el caso. Primero, porque en "Aznar
/ Lebón" hay pocos temas de la legendaria banda que ambos compartieran con
Charly García y el fallecido Oscar Moro, y de ellos, la mayoría son de "Serú
'92", elección tal vez discutible pero claramente exenta de demagogia. Segundo,
porque Pedro Aznar canta maravillosamente, toca a la perfección el piano
y brilla tanto con la guitarra (acústica, eléctrica, slide) como con el
bajo (acústico, eléctrico, fretless), y en las actuaciones que se registran
en este disco doble pudo lucirse a sus anchas, merced a que ambos cantantes
y multiinstrumentistas se hicieron acompañar solamente por Andrés Beewsaert
en piano, teclados y coros, y en un par de temas, por bases grabadas. Y
tercero, porque la voz de Lebón habrá perdido agudos pero no la capacidad
de emocionar, en especial cuando interpreta esos inoxidables clásicos solistas
que terminan siendo de lo mejor del disco: hablo de las bellísimas versiones
de "Casas de arañas", "Dos edificios dorados",
"María Navidad" o "El tiempo es veloz".
De la cosecha de Aznar se destacan especialmente "Ya no hay
forma de pedir perdón" (versión en español de "Sorry seems to be the hardest
word" de Elton John), "Amor de juventud" y "Fotos de Tokio". Y del repertorio
de Serú Girán... sí, está "Seminare", pero también esa joya conmovedora
que sigue siendo "Noche de perros" y "A cada hombre, a cada mujer", tal
vez la mejor canción que Pedro Aznar haya escrito nunca, y el único tema
de "Serú '92" que está a la altura de la historia de la banda.
THE GOOD THE BAD AND THE QUEEN
The Good The Bad and The Queen - Parlophone
2007
Ese gran disco que sigue siendo "Parklife",
de Blur, retrataba un lugar y una época: el Londres de 1993-94, el del britpop
y las esperanzas despertadas por la "tercera
vía" de Tony Blair. Más de una década después, el líder de la (¿desaparecida?)
banda inglesa, Damon Albarn, emprende un desafío similar, pero la pintura
resultante no podría ser más diferente. Para empezar, la banda que lo acompaña
ahora es un supergrupo integrado por leyendas como el bajista Paul Simonon
(The Clash) o el baterista nigeriano Tony Allen (Fela Kuti), además del
guitarrista
Simon
Tong (The Verve) y Danger Mouse, productor de otro proyecto de Albarn, Gorillaz.
De los brillos del britpop hoy sólo queda el recuerdo: Oasis es una sombra,
Pulp se disolvió y Blur hace honor a su nombre ("borrón"). Y todo lo que
era poptimista en "Parklife" es ahora sombrío y hasta ominoso; los fantasmas
del infierno iraquí, la paranoia originada en los atentados de Londres de
2005, la amenaza de una catástrofe debida al recalentamiento del clima global,
el bajón tras el high de los '90s, impregnan de oscuridad las letras y la
música. Esto no tiene nada de malo; después de todo, es el signo de estos
tiempos. Lo que sí plantea un problema es el carácter monocorde de "The
Good The Bad and The Queen", que termina jugándole en contra a la riqueza
individual de sus canciones: un crítico lo definió como un álbum "sepia",
y ésa es la sensación que efectivamente deja al escucharlo de corrido.
Para destacar: la hipnótica apertura con "History song", el
paradójico aire de los años '50 de "'80s life", la melancólica "Herculean",
el sugerente clima de "Behind the Sun", pero en especial dos canciones.
La primera es "Nature Springs", la pista más lograda del disco, tanto en
lo letrístico (el cambio climático visto como una guerra que estamos perdiendo,
la analogía con la tripulación de un submarino) como en lo musical, con
sus ecos, sus efectos de sonido, sus fantasmales guitarras, su bajo que
pega en el pecho, sus síncopas de batería y su indeciso aire entre folk,
dub y trip-hop. La otra es "Green fields", una inspirada historia con ecos
de Lennon y Syd Barrett: esta canción, con otra letra y otro nombre ("Last
song"), apareció en un disco de Marianne Faithfull en 2004, y el comienzo
de esta versión cuenta ese hecho ("escribí esta canción / años atrás / tarde
en la noche / en algún lugar en Goldhawk Road / nunca estuve seguro / cómo
o por qué / antes de la guerra") antes de pasar a un final onírico y kafkiano
("Vimos los campos verdes / volverse piedra / tantas casas solitarias /
todo era el sueño de un hombre malo / Él no está despierto / es un sueño
/ Oh, nunca nos encontraremos / es sólo un sueño / oh sueño").
DISCO BRAILLE - AGOSTO 2007
Agosto vino con más discos que comentar, y por ahora arrancamos con "Civilización", el nuevo álbum de Los Piojos. Prometemos más en breve...
CIVILIZACIÓN
Los Piojos - DBN 2007
Desde todo punto de vista, el mejor disco de
la banda desde el imbatible "Tercer arco". Ya sea desde la ingeniosa tapa,
un simulacro de goma de mundo - teta, y que demuestra cómo la industria
musical podría vender cara su derrota ante las descargas ilegales por Internet
y las grabadoras de CDs (¿y si tan sólo le pusieran un poquito de onda e
inteligencia al desafío,
muchachos?).
Ya sea desde el concepto, donde "Civilización" es ese sucedáneo artificioso
de la realidad (la cubierta - teta) que lleva a Andrés Ciro a advertir que
"Dios perdona / el hombre a veces / la Naturaleza nunca", o que "la Tierra
se está quitando de encima al peor enemigo" (en el agradable reggae que
da título a la obra). Ya sea desde lo musical, donde Los Piojos demuestran
(una vez más) que se puede ir mucho más lejos del recocido del viejo guiso
Stone sin perder ni autenticidad ni visceralidad.
Para ejemplo de esto, los toques electrofunk de "Manjar" (con
una letra cargada de frenesí erótico -gastronómico) o las prótesis electrónicas
que convierten a "Un buen día" en un rockito cyborg. O, en otro registro,
la ganchera "Pollo viejo", pidiéndole prestado al tango símbolos y sonidos
para pintar simpáticamente el presente de un rockero que ya pasó los cuarenta.
También hay temas piojosos más tradicionales, como las vitales
"Hoy es hoy" o "Cruces y flores", la reflexiva "Bicho de ciudad" o el buen
corte de difusión ("Pacífico"), además de un retrato de los días pasados
en Alemania en ocasión del Mundial 2006 ("Unbekannt", o "desconocido"),
el aire rioplatense de "Basta de penas", delicadas baladas como la dolida
"Difícil", la desesperanzada "Salitral" ("cuando las puertas no se abren
jamás / cuando el atajo siempre puede más / vamos bebiendo de un salitral")
y un gran cierre con la bella "Buenos días Palomar". Y vayan apuntando a
"Civilización" entre los candidatos a disco del año…
DISCO BRAILLE - JULIO 2007
Revisión de algunos de los discos que estuvimos escuchando últimamente: por el lado de los nuevos, "Favourite worst nightmare" de los inglesitos Arctic Monkeys y "Funeral" y "Neon Bible" de los canadienses Arcade Fire (atención con esta gente, muchachos...). Por el lado de los próceres, "La marca de Caín" de Skay Beilinson y "Modern times" de Bob Dylan.
FAVOURITE WORST NIGHTMARE
Arctic Monkeys- Domino Records 2007
Los niños mimados de la prensa rockera británica se despachan
con otro buen disco de ese pop rock guitarrero que la gente de las Islas
sabe hacer mejor que nadie. Los temas adrenalinícos
siguen
sucediéndose (escuchar el frenético compás ternario del comienzo de "If
you were there, beware") ; las dos guitarras siguen sacándose chispas (muy
lucidamente en "Teddy Picker"); la ironía de las letras ya no sólo hace
blanco en temáticas posadolescentes (el flirteo con la novia de otro en
"The bad thing", las rupturas de noviazgos en "Do me a favour") sino también
en los descerebrados carne de Gran Hermano (la citada "Teddy Picker") o
los que siempre buscan estar un paso adelante de todo el mundo ("Brianstorm").
Hay también algunos buenos respiros, una balada onda años '50 como "Only
ones who know", la compasiva "Fluorescent adolescent", sobre una cuarentona
que añora sus mejores épocas, el comienzo de la bella "505", antes de un
estallido energético que es de lo mejor del disco.
Para desgracia de los Monos Árticos, les toca en suerte ser contemporáneos
de los irresistibles Franz Ferdinand. Si bien líricamente
están unos pasos adelante, en la comparación suenan algo monótonos, unidimensionales,
carentes del tremendo repertorio de ganchos del que hacen gala los escoceses.
Son lo suficientemente jóvenes y talentosos como para mantenerles abierto
el crédito.
FUNERAL
Arcade Fire - Merge Records 2004
NEON BIBLE
Arcade Fire -
Merge Records 2007
Los grandes candidatos a la revelación del año no vienen de Gran
Bretaña sino, sorprendentemente, de Canadá, y más precisamente de Montreal,
una ciudad que nunca se destacó por sus
credenciales
rockeras (¿la herencia cultural francesa?). Sus dos líderes son una pareja;
él, Win Butler, texano; ella, Régine Chassagne, hija de haitianos. Para
sumar notas poco habituales, Arcade Fire es un septeto sin roles instrumentales
fijos, algunos de sus temas son bilingües (hay versos en francés, además
de en el predominante inglés) y su menú sonoro va bastante más lejos del
estándar rockero de guitarra, bajo y batería: acordeones, mandolinas, cornos
franceses, violines, cellos, viejos Moogs, xilofones, ukeleles, arpas, hasta
órganos de iglesia... Sus dos discos hasta el presente son obras conceptuales
(sobre la muerte en "Funeral", sobre los apocalipsis globales y personales
en "Neon Bible"). La voz de enajenado de Butler ha sido comparada con las
de Nick Cave, Ian McCulloch y David Byrne, y la banda tiene fans del calibre
de Bono, David Bowie y Chris Martin. ¡Decididamente, este grupo merece una
escuchada!
"Funeral" debe su título e hilo temático a la racha de nueve
muertes de parientes que los miembros del grupo sufrieron antes y durante
la grabación (!). Esto no debe hacer pensar que las canciones rebosen de
tristeza mortuoria: de hecho, "Wake up" es gran candidata a mejor himno
de estadios de la década (¡ese liberador estribillo a la Woodstock!), la
dinámica "Rebellion (lies)" fue un hit menor, la angustiosa súplica de perdón
de "Crown of
love"
se resuelve de modo más bien frenético, y no hay nada de bajoneante en muy
buenas y melancólicas canciones pop como "Neighborhood # 1 (Tunnels)", "Neighborhood
# 2 (Laika)", "Une année sans lumière", "Neighborhood # 3 (Power out)",
"Neighborhood # 4 (7 Kettles)" o la dolida "Haiti" (sólo "In the backseat"
es más bien tristona). Como disco debut, es difícil concebir algo mejor,
más ambicioso y más original por estos días.
"Neon Bible", por su parte, tiene un sonido acorde a su temática:
fue grabado en el interior de una iglesia, a la que hubo que refaccionar
porque estaba en ruinas... El tema homónimo marca el tono: "si la Biblia
de neón está en lo cierto / no hay muchas posibilidades de sobrevivir".
La intensa "Black mirror" abre el álbum advirtiendo que "un [nuevo] tiempo
se acerca", antes de rogarle al espejo negro del título que le muestre "dónde
caerán sus bombas". "(Antichrist television blues)" tiene un aire a parábola
dylaniana, con un pobre diablo que ruega a Dios que su hija sea estrella
de TV para poder salir de perdedor. La letra de "Keep the car running" es
una pesadillesca mezcla de "El Proceso" de Kafka con "1984" de Orwell. "Ocean
of noise", cuyo tema es la crisis de una pareja, es casi una página de The
Bad Seeds. "No cars go" recuerda a "Even better than the real thing" de
U2, y cierra el disco por todo lo alto la sobresaliente y torturada / esperanzada
canción de amor "My body is a cage". El resto de las canciones acompaña
muy dignamente, sin brillar.
Aún sin alcanzar la cumbre que sigue siendo "Funeral", el resultado
es muy bueno, y deja con ganas de esperar el tercer trabajo de una banda
que está para las ligas mayores.
LA MARCA DE CAÍN
Skay Beilinson & Los Seguidores de la Diosa
Kali - Urbe Orbe - 2007
Buenas canciones, arreglos que rezuman buen gusto
y el plus de una guitarra inconfundible (muy bien apoyada por la de Oscar
Reyna): en el tercer disco solista de Skay Beilinson no
hay
sorpresas ni puntos flacos.
Como hacen prever el aire apocalíptico de la tapa de Rocambole
y las citas a Caín, el primer homicida, y Kali, la diosa hindú de la destrucción,
"La Marca de Caín" es una obra oscura. Sus personajes son malditos como
en "Ángeles caídos" ("el pibe que fuiste dejó de jugar", "sos
una sombra que acecha en la ciudad") o parias como en "La doble marca"
("tenés la llaga / no cicatriza / tenés la marca de Caín"). Hay un blues
- canción de cuna, pero dedicado a un niño... robot ("Canción de cuna")
e historias fantasmagóricas como las de "El fantasma del quinto piso"
y "Meroe y los sortilegios".
La sangrienta Kali, para el tantra, representa la imposibilidad
de escindir la vida y la muerte y la necesidad de enfrentar que una no puede
existir sin la otra. El vivir es el tema de "Los caminos del viento"
("somos esas nubes que viajando con el viento / vamos descubriendo su destino");
la mortalidad, el de "El viaje de las partículas" ("quedará para
siempre / tu mirada en mis ojos / aunque un día la tierra deje de girar").
En este mundo - catástrofe hay una vía y un remanso, parece decir Skay,
y es el amor, tema de esa bella canción influida por la música y la poesía
orientales que es "Arcano XIV".
MODERN TIMES
Bob Dylan - Sony / BMG - 2006
A sus sesenta y cinco años, Bob Dylan edita uno de los grandes
discos de su impresionante carrera. No voy a caer en la exageración de parangonarlo
a "Highway 61 revisited" o "Bringing
it
all back home" o "Blood on the tracks" (muy pocos discos en la historia
del rock resisten semejante comparación) pero lo cierto es que hay momentos
de "Modern times" en los que uno siente en cuerpo y alma que está en presencia
de una gran obra de un gran artista. Por caso, la épica balada final, "Ain't
talking", en la línea de clásicos dylanianos como "Sad eyed lady of the
lowlands" o "Desolation row", una larga y atrapante parábola sin moraleja,
cargada de enigmático misticismo y recitada por Dylan con voz de fantasma.
Por caso, ese terrible verso de "Spirit on the water", una bella balada
amorosa, que reza "you burned your way into my heart" (al que no puedo traducir
mejor que como "te abriste un camino de llamas hasta mi corazón").
También hay brillantes y juguetones rockitos ablusados como
"Thunder on the mountain", "Rollin' and tumblin'" y "Someday baby", una
balada de cuerdas con solo de bajo como "When the deal goes down" que el
viejo Bob pareciera haber pedido prestada a Bing Crosby, un rockito country
como "The levee's gonna break", más baladas como "Workingman's blues # 2",
"Beyond the horizon", "Nettie Moore". Y pensar que los Who cantaban eso
de que "espero morir antes de llegar a viejo"…
DISCO BRAILLE - MAYO 2007
Revisión de algunos de los discos que estuvimos escuchando últimamente: "Stadium Arcadium" de los Red Hot Chili Peppers, "Basta" de Las Pelotas y "Kill Gil" de Charly Garcia. Si gusta, es su casa...
STADIUM
ARCADIUM
Red Hot Chili Peppers – Warner
- 2006.
Si
en su juventud hicieron una épica del descontrol (“Bloodsugarsexmagik”),
en su madurez, los Peppers se dedicaron a componer
canciones pop (“Californication”, “By the way”, ahora “Stadium…”). ¡Pero qué
canciones! “Stadium Arcadium”
es un milagro: un disco doble en el que casi no hay temas de relleno; podría
tranquilamente ser un “Grandes Éxitos”. Los dos discos, “Jupiter”
y “Mars”, están a la altura de lo mejor de la
banda, y ostentan melodías límpidas y ejecuciones perfectas, empezando por
ese enorme guitarrista que es John Frusciante
y siguiendo por el cantante Anthony Kiedis, el
dotado bajista Flea y el baterista Chad Smith.
OK, las letras no son gran cosa, pero eso es un problema para los angloparlantes...
Para destacar, el
hit “Dani California” y “She’s only
Las Pelotas – DBN – 2007.
Otro disco de la madurez de una banda y otro
excelente disco de canciones (al fin y al cabo, es la senda de apenas “Abbey Road” y“All that you
can’t leave behind”). Buenas canciones, buenas letras, buenas melodías
bien tocadas y ese retorcimiento imprescindible para que el pop pueda ser
llamado rock aún en esta era pos-MTV, pos-todo.
Canciones como la potente “Basta”, la balada
hitera “Como un buey”, “Siento luego existo”,
“Dicen que la distancia”, Partidos”, “Matrimaricomio”
o “Revolución” hacen a una muy buena continuación de “Esperando el milagro”
(el CD que en 2003 marcó el demoradísimo y merecido ascenso de la banda
a la primera división del rock argentino) y afirman a Las Pelotas entre
lo mejorcito de la escena local.
Charly García
– 2007.
“Kill Gil” es el ¿disco?
¿nuevo? de Charly García.
“¿Disco?” porque, para serlo, vos tendrías que copiarlo a un CD: por problemas
con la compañía grabadora apareció, a
las escondidas, en un sitio de Internet. “¿Nuevo?” porque, de sus trece
temas, hay dos covers, tres canciones que García ya ha grabado antes para otros
de sus discos, y “Corazón de hormigón” fue
compuesto
hacia 1960 (!).
Producido por el legendario Andrew
Oldham (quien pone su voz al servicio del cover de “Play with fire” de los Rolling Stones) “Kill Gil” es, como todas
las obras de García desde “Say no more” (1996) rico
e insatisfactorio: una apabullante abundancia de ideas musicales está al servicio
de canciones que no siempre están a su altura.
Dos de los temas mejor logrados son proclamas
desafiantes que un Kurtz del Rock & Roll Way of Life
entona con voz gastada: el cover de “Mirando
las ruedas” de John Lennon
y el autocover de “Transformación”
(en una versión con una base percusiva similar a la
de “Sympathy for the devil” y que resulta ser muy
superior a la original, aparecida en “Serú ‘92”).
El sonido es denso: capas y capas de sonido que terminan por darle un aire opresivo
hasta a un temita del Club del
Clan (¡canta Palito Ortega!) como “Corazón…”. La claustrofóbica obertura
“No importa” (“el mundo es un patio de prisión / ¿adónde querés
ir?”) y “Break it up” y
su comienzo zeppeliniano ("¡no intenten
esto en sus casas!") son otros muy buenos momentos de un ¿disco? desparejo,
un nuevo episodio en la saga de un artista cuyo ocaso todavia suele iluminar
con fuerza de mediodías.
DISCO BRAILLE - FEBRERO 2007
Cine Braille ya le ha dedicado unas cuantas líneas a La Pesada del Rock and Roll y a las placas solistas de sus integrantes, pero nos estaban faltando nada menos que las dos de Claudio Gabis, el guitarrista de Manal. Pagamos la deuda en este momento. Hasta la vista, baby...
CLAUDIO GABIS Y LA
PESADA
Claudio Gabis y La Pesada - Microfón
1972 (reeditado en CD por Sony)
CLAUDIO GABIS
Claudio Gabis - Talent 1974 reeditado en CD por
Sony)
En 1972 Claudio Gabis ingresó
al universo de ese caos minuciosamente organizado que era La
Pesada del Rock and Roll. Además de participar
en la grabación de los discos de la banda y de los artistas apadrinados
por ella (por caso Sui Generis o Raúl Porchetto) el ex Manal se dio
el gusto de
grabar
un par de muy buenos y personales discos solistas, donde demostró
sus dotes de compositor y guitarrista.
En el primero y mejor de ellos ("Claudio Gabis y La Pesada",
de 1972) lo acompañan los Pesados habituales de la época:
Alejandro Medina
(otro ex Manal, en bajo y voz), Kubero
Díaz
(guitarra y voz), Jorge Pinchevsky (violín), Isa Portugheis (batería)
y Billy Bond (voz y productor), además de Jimmy Márquez en
batería. Si en lo musical es asimilable a los otros trabajos de la
gente de La Pesada por su exploración de la psicodelia y el blues,
en lo letrístico se destaca por una imaginería próxima
a la literatura fantástica (Lord Dunsany, Lovecraft, Algernon Blackwood).
Como queda claro para el que escuche
el tranquilo y poco memorable blues hablado "Si hubiera sabido", Gabis no
es un buen cantante; es por eso que la mayoría de sus temas tienen
a otros por intérpretes vocales, un hecho curioso para un disco solista.
Así, en el poderoso huracán rockero con que abre el disco,
"La fiebre de la ruta", canta el Bondo. El excelente blues "Más allá
del Valle del Tiempo" es cantado por Kubero y Medina, y su letra muy Lovecraft
es engalanada por bellas imágenes como "cuando las tardes se duermen
sangrando / bajo la tierra marrón" o "cuando la noche se hace trizas
en mil ojos de luz". "Blues del terror azul" es un psicoblues terrorífico,
con unos brillantes Medina en voz y Gabis en guitarra con wah-wah, y una
letra que pinta el crudo panorama represivo de la época. Siguen otro
gran tema, "Boogie de Claudio", cantado aceptablemente por Gabis ("Yo quiero
un abrelatas / y un destornillador / yo quiero un hombre muerto / y un taladro
del mejor / Yo quiero abrirme los sesos / no aguanto más esta estúpida
prisión / Te llenan la cabeza de verdades que
no
son / teorías y mentiras que hasta hoy nadie probó / Yo quiero
abrirme los sesos / no aguanto más esta estúpida prisión")
y un colgado instrumental psicodélico, "El viaje de Lord Dunsany",
con un loco trío de guitarra, bajo y violín.
La formación de la banda para el segundo disco es ligeramente
diferente: también están Bond, Medina y Pinchevsky, pero aparecen
el futuro bajofondista
Emilio Kauderer en piano eléctrico, Charly
García en órgano, David
Lebón en voz y Juan Rodríguez y Black
Amaya en batería.
El disco arranca con dos temas que
expresan el hartazgo de vivir bajo un asfixiante clima represivo. El primero
es un rockito con piano y la voz de Lebón, "Esto se acaba aquí"
("Estoy harto de mesías, generales y doctores / de políticos
sin alma / negociados y traidores / De hipodérmicas, pastillas y
otras intoxicaciones / de Pentágonos, hexágonos y de francotiradores"),
al que le sigue uno de esos blues psicodélicos reventados que La
Pesada hizo mejor que nadie en este país, "Blues de la tierra supernova",
con grandes guitarras y la enésima increíble interpretación
vocal de Alejandro Medina. El lado A (recuerden que originalmente salió
en vinilo, muchachos...) cierra con dos temas acústicos instrumentales,
"Danza del mago" y "Tema de Sonia". El lado B abre con otro blues cantado
por Medina, con Charly en órgano y con una linda armónica,
"Bajando a Buenos Aires". Sigue otro blues terrible, "Blues de un domingo
lluvioso", donde canta Lebón, donde toca Charly y, para variar, hay
un gran trabajo de guitarras por parte de Gabis. El disco termina con un
instrumental de armónica, el poco memorable "El amor tiene cara de
oso", y otro buen rockito, "Me voy lejos de la ciudad", cantado por Medina.
DISCO BRAILLE - DICIEMBRE 2006
Estas últimas semanas pude bajarme por Internet algunos discos no reeditados en CD, merced a la invalorable iniciativa de la gente del recientemente (desgraciadamente) desaparecido sitio Incunables Posludios. Hoy le toca al primer disco solista de Alejandro Medina.
ALEJANDRO MEDINA
Alejandro Medina - Music Hall - 1974
(no reeditado en CD)
Otro de los trabajos de los solistas de La Pesada, no
reeditado en CD pero que pudimos conocer gracias al (recientemente) desaparecido
sitio
Incunables
Posludios. El ex Manal y Aeroblus Medina, dotado bajista y
poderoso cantante, se luce con un muy buen disco del blues más reventado,
al que sólo puede criticársele que se haga algo monocorde
por la falta de algún tema más con un tempo más urgente, al estilo de la
primera parte del inaugural "Yo sé que a veces pierdo la cabeza" . Siguen
una muy buena canción como "Ven a mí, linda nena" (un polentoso R&B
tracción a sangre) y el descomunal blues podrido "Un estado natural" ("tratan
de reprimir la libertad con leyes viejas / y hacen de cuenta que no ven
los signos del desastre universal / la tierra se va a abrir y va a tragar
a todos ésos / quedarán solamente los que vivan en un estado natural").
Hay además un par de baladas acústicas ablusadas como "Tiempo de reflexión"
y "Algo muy profundo" y un tema de guitarras distorsionadas y feedback
que deja con la boca abierta, como es "Blues en mi menor para cantar al
amanecer". Con la acostumbrada producción de Billy Bond, acompañan a Medina
excelentes músicos como Claudio Gabis y Kubero Díaz (guitarras), Jorge Pinchevsky
(violín) e Isa Portugheis, Juan Rodríguez, Pomo y el Zurdo Roiztner (batería).
DISCO BRAILLE - NOVIEMBRE 2006
Estas últimas semanas pude bajarme por Internet algunos discos no reeditados en CD, merced a la invalorable iniciativa de la gente de Incunables Posludios. He aquí una revisión de tres de ellos: "Kubero Díaz & La Pesada del Rock and Roll", "La Biblia" (Ensamble Musical Buenos Aires) y "Siempre estaré" (David Lebón). En próximas semanas incluiremos más.
KUBERO DÍAZ & LA PESADA
Kubero Díaz & La Pesada -
Music Hall 1973 (no reeditado en CD en Argentina, sí en Brasil)
He aquí una de las joyas ocultas del rock argentino
de comienzos de los años '70. Para los que crean que exagero, recomiendo
una recorrida por
Internet:
la mayoría de los sitios
que hablan de Kubero Díaz y su disco solista... están en inglés (a propósito,
si sos uno de los escasos locos que compró el LP, deberías saber que en
Europa se lo paga a precio de oro).
Kubero (también Abuelo de la Nada hacia 1986-87 y
actual guitarrista de la banda de León Gieco) contó para grabar este
disco con la gente de La Pesada. También participa
Miguel Cantilo, cantando dos temas compuestos junto con Kubero ("Una manera
de llegar" y "Algo está por suceder") cuando ambos compartieron una larga
temporada entre los hippies de El Bolsón, y que Cantilo grabara para su
disco con el Grupo Sur que, por efecto de la
censura vernácula, saldría dos años después...
El disco valdría la pena aún
si sólo se prestara atención al excelente arte de cubierta (imagen) o al
brillante trabajo de las guitarras del propio Kubero y de Claudio Gabis,
características que se remontan a los tiempos de Díaz en la legendaria agrupación
platense La Cofradía de la Flor Solar. Abundan esos cambios de ritmo tan
zeppelinianos que alternan la furia rockera con cuelgues psicodélicos, donde
suele sobresalir el desempeño del delirante violinista Jorge Pinchevsky.
Pero también están los temas. Para destacar:
la intensidad de "Todo es rock" y "Polvo he de sacudir"; la bella canción
de amor acústica "Una manera de llegar"; la maravillosa "Algo está por suceder",
el mejor tema del disco ("y los hombres han abierto sobre el cuerpo de la
Tierra / cicatrices de países y ciudades de metal / procesiones de rodillas,
caravanas de ambición / batallones de conquistas, autopistas hacia el sol")
y la suave balada acústica casi spinettiana "Creciendo en espiral" ("viene
muy pesada la mano civilización / es esa máquina feroz / que te destroza
la razón / la bestia que avanza para destruir"). La edición original en
LP cerraba con el instrumental "Colgado de las nubes", pero el CD editado
en Brasil por Kubero (vivió allí muchos años) incluye además tres temas
de la época de La Cofradía de la Flor Solar, con superlativos trabajos de
guitarras: "Se ama o no se ama", "Nos encontraremos en alguna parte" y "La
pálida ciudad" (primer tema del segundo disco de La Pesada).
LA BIBLIA
Ensamble Musical Buenos Aires - Music Hall
1974 (no reeditado en CD)
Tras una larga serie de trabajos exitosos alrededor
de La Pesada del Rock & Roll (tanto en lo comercial
como en lo artístico) Jorge Álvarez y Billy
Bond
decidieron probar suerte a nivel internacional con una nueva versión de
la obra que ellos consideraban que mejor se adaptaba al proyecto: el disco
conceptual "La Biblia" de Vox Dei (1971). El hecho de que los creadores
no sólo no intervinieran sino que ni siquiera hubieran sido consultados
al respecto es una primera nota de preocupación.
El Ensamble Musical Buenos Aires se constituyó con los músicos
de La Pesada y sus invitados habituales (el propio Bond, Alejandro Medina,
Claudio Gabis, Kubero Díaz, David Lebón, los Sui Generis - incluyendo su
base rítmica) además de buena parte del rock argentino de esos tiempos (los
Espíritu, Oscar Moro, Carlos Cutaia, Miguel Cantilo, Raúl Porchetto) y de
una orquesta, dirigida por Pedro Ignacio Calderón a partir de arreglos de
Gustavo Beytelman.
El resultado, más allá de unos cuantos buenos momentos debidos
a los impecables músicos elegidos, raramente supera el original. Los arreglos
orquestales y las intervenciones de la banda rockera no están bien integrados,
y recaen en la pomposidad que siempre acecha a estos intentos (una razón
más para apreciar la versión original). Interesante como documento, pero
poco más.
SIEMPRE ESTARÉ
David Lebón - SG Discos 1983 (no reeditado
en CD).
Cuarto disco solista de Lebón y segundo desde
la separación de Serú Girán, "Siempre estaré" es uno de sus álbumes más
parejos. Si no es el mejor
es
tanto por la escasez de grandes picos como por un sonido algo pasteurizado,
muy FM, con gran peso de los teclados de Diego Rapoport y guitarras contenidas...
al menos hasta el momento de los solos.
Decía que "Siempre estaré" no abundaba en cumbres: tal vez, en una hipotética
recopilación de las mejores canciones de 1983 (o de las del propio Lebón)
sólo estaría "Rock de los chicos malos" (inspirada tomadura de pelo a los
más violentos fans del heavy metal). Pero todos los temas, desde los muy
buenos (como el contenido "Bonzo") hasta las baladas facilongas (como "Quiero
regalarte mi amor") tienen algo de esa magia que lo hiciera el compinche
perfecto para nada menos que Pappo, Spinetta o Charly
García: ya sea la perfección de las voces, la delicadeza melódica
o las pruebas de que, como guitarrista, Lebón no es menos que nadie.
DISCO BRAILLE - NOVIEMBRE 2006
HIGHWAY TO HELL
AC/DC - Sony Music 1979
¿Qué tienen en común Emerson Lake & Palmer y The Stooges, Coldplay
y Mötörhead, Chuck Berry y Keane, Garbage y Rod Stewart, Miranda! y León
Gieco? Bueno, que se supone que todos ellos hacen (o hacían) rock. La definición
de qué se debe entender por "rock" es tan plástica que, a esta altura del
siglo XXI...
La conclusión obvia sería que "rock" no quiere decir nada. Bueno, no es
así. Poné "Highway to Hell" y esperá a que comience a sonar la guitarra
por el parlante
izquierdo, a que se vayan agregando la batería, la voz de Bon Scott y luego
el bajo y la segunda guitarra, y que te encuentres escuchando eso de que
estás "en una autopista hacia el infierno". Eso es rock, y no hay más vueltas,
ruidoso y tonto y primitivo y todo lo que quieras. Pero mientras esté sonando
no querés que termine nunca y no te importa ninguna otra cosa ¡voto a Angus
Young!
Lo digo de otra manera: estás haciendo un asado o unas pizzas en tu casa,
se abrieron las primeras cervezas, hay chicos y chicas, y querés que suene
algo de fondo para mantener el clima up. En un teórico ranking de músicas
ideales para ese momento, "Highway to Hell" es huésped inamovible del Top
Ten, tal vez con "Some girls" de los Rolling Stones, "Made in Japan" de
Deep Purple, tres o cuatro de los discos de Los Redonditos de Ricota y cualquiera
de los Ramones.
El disco no decae nunca, aunque es difícil no destacar especialmente a la
canción que da nombre a la placa, a "Girls got rhythm", al satánico blues
final "Night prowler" y a la gloriosa "Shot down in flames", con esa memorable
introducción de guitarra, apoyada de forma no menos inspirada por el bajo
y la batería, para armar un riff que, claro, no se debiera terminar nunca.
SUPERVIELLE
Luciano Supervielle - Surco / Universal 2004
Por tanto electrotango ladri que se subió al carro de la victoria
de Bajofondo Tango Club (2002) vaya por fin una obra
genuina, producida por los artífices de BFTC: el dúo rioplatense del uruguayo
Juan Campodónico y el argentino Gustavo Santaolalla (Oscar 2006 a la Mejor
Música Original de Filme por "Brokeback
Mountain").
"Supervielle" comienza con una breve evocación de "No quiero otro", de Piazzolla
y Ferrer, quizás para colocar el disco bajo la advocación del más osado
y vanguardista de los músicos del tango. Y allá va. Porque si por momentos
Supervielle pisa terreno seguro reversionando temas que ya formaban parte
de "Bajofondo..." ("Perfume", "Ese cielo azul", "Forma") en muchos otros
se interna felizmente en caminos inexplorados. En
"Mateo
y Cabrera", además de homenajear desde el título a dos figuras capitales
de la música popular uruguaya, se le atreve al candombe; en "Miles de pasajeros",
a un hip-hop que le debe tanto al Bronx como a Barracas o Maroñas; y en
un tema de Daniel Melingo, "Leonel el feo", a la milonga.
Las demás pistas no suenan tan innovadoras para quien conoce "Bajofondo..."
pero no por ello son menos disfrutables. El violinista Javier Casalla y
el contrabajista (y ocasional bajista) Gabriel Casacuberta dejan su impronta
en cada intervención, lo mismo que invitados como el propio Melingo o los
raperos de Contra las Cuerdas. Si "Dècollage" se destaca por su potencia
canyengue y "Fandango" por su sensibilidad pop, "332" lo hace por su toque
funky, "3000 Ans" por su abrazo al trip-hop onda Massive Attack, y hasta
hay lugar para los climas ambient de las breves "Air Concret" y "Tangodrome".
Hay unos cuantos buenos momentos de coqueteo con el costado más melancólico
del tango, como en "Centrojá", una evocación de glorias futboleras uruguayas
que no se priva de incluir el inimitable relato de Víctor Hugo Morales del
gol de Waldemar Victorino a Brasil en la final del Mundialito
de 1981, que termina con un "quedate tranquilo Obdulio"
muy poco profético, vistos los últimos 20-25 años de fútbol oriental. Lo
mismo sucede con "Pulso (100 mares)", que incluye la bella voz de Ana Lee
y el scratching de DJ Caso, además de los tan mentados Casacuberta y Casalla.
El CD contiene también un breve video sobre la grabación de "Forma", para
ver en tu PC amiga.
DISCO BRAILLE - JULIO 2006
Una revisión de los discos comprados en estas últimas semanas: el nuevo de Gustavo Cerati y el de Bajofondo Tango Club. Aventurarse a su lectura corre por su cuenta y riesgo...
AHÍ VAMOS
Gustavo Cerati - Sony / BMG 2006
Gustavo Cerati venía de un disco, "Siempre es hoy"
(2002) algo largo y errático, que en su momento me pareció bueno (hoy también)
pero del que apenas se recuerda alguna canción: para alguien que es el autor
de decenas de temas que integran la memoria colectiva de un par de generaciones
de iberoamericanos, resulta por demás extraño. "Ahí vamos" levanta
la puntería con unas cuantas composiciones que reclaman su lugar entre lo
mejor que Cerati haya escrito nunca.
El ex Soda Stereo recurrió a viejos compañeros de ruta para
volver a recorrer caminos más rockeros que los precedentes: el coproductor
es el
ex tecladista invitado de la banda, Tweety González, y en algunas canciones
aportan lo suyo dos ex Fricción, Fernando Samalea (batería, percusión, bandoneón) y Richard Coleman
(guitarras y coautoría de algunas letras). Las fotos del librito interno
(Cerati enchufando cables, Cerati en pose de héroe de la guitarra) señalan
en la misma dirección.
De hecho, los mejores temas del disco son aquellos de tempos
rockeros más urgentes: hay un gran arranque con "Al fin sucede",
"La excepción" ("que durar sea mejor que arder, mejor que
arder") y la brillante "Uno entre mil", donde el insinuante
bajo de Fernando Nalé, la batería del ex Pappo "Bolsa" González
y las guitarras de Cerati y Coleman se lucen en un tema cuya furia contenida
le da un cariz levemente siniestro a una letra inquietante.
La fiebre decae un poco luego, con unos cuantos midtempos.
La bella "Adiós" (la autoría de cuya letra es compartida entre
Cerati y su hijo Benito) y "Dios nos libre" son ejemplos de esa
elegancia a veces distante que es la marca de fábrica de sus letras: imágenes
elusivas y sugerentes que abordan oblicuamente el dolor de la pérdida del
amor (en una) o el erotismo (en la otra). En el final, "Otra piel"
y "Médium" (con Samalea y Coleman) evocan a esas emotivas canciones
de U2 tan aptas para cerrar un recital, "Bomba de tiempo" tiene
un agradable aire a ska (remarcable el gordo y cadencioso bajo de Nalé),
"Crimen" es una balada perfecta de piano y cuerdas, y "Jugo
de luna" es un rock tranquilo que logra un buen cierre.
En suma, un buen regreso. Digo más: visto el estado actual
del rock argentino, un regreso necesario. Gustavo, te estábamos esperando
no sabés con cuántas ganas...
BAJOFONDO TANGO CLUB
Surco / Vibra / Universal 2002
¡Ah, qué hubiera sido de los musicalizadores modernosos
sin este disco durante todos estos años! Bajofondo Tango Club fue un ensamble
de músicos argentinos y uruguayos que, en 2002, avanzó en la integración
de motivos y sonoridades tangueras en la música electrónica. En
la senda del intento precursor de Gotán Project, el experimento de
Gustavo Santaolalla, el ex Peyote Asesino Juan Campodónico, Juan Blas Caballero,
el ex Plátano Macho Luciano Supervielle y otros músicos tuvo sus más y sus
menos y hasta algún traspié, pero valió la pena.
Cuando la exploración se abordó por el camino del pulso bailable
discotequero ("Los tangueros", "Naranjo en flor") el
resultado fue una mera curiosidad musical que, en los peores momentos, degeneró
en fuegos de artificio cercanos al tango for export. Los samplings
de voces de Adriana Varela o Roberto Goyeneche en "Mi corazón"
no aportan mucho y vacilan entre la autoparodia y la pincelada de brocha
gorda. Por contraposición, en "Vacío" (de Didi Gutman) y "Avenida
de Mayo" (de Diego Vainer) el muy sobrio empleo de elementos tangueros
enriquece las texturas electrónicas sin el estorbo de la percepción de esfuerzo
alguno por producir una fusión de géneros. Parecen demostrar que BFTC
logra más con menos, y tal vez ahí esté la clave: en olvidarse de
sí mismo y de sus propósitos y perderse haciendo música.
Los temas con aires melancólicos son los que suenan más relajados,
más naturales, como "En mí" / "Soledad" (donde Aníbal
Kerpel aporta un hermoso piano), "Maroma" (de Emilio Kauderer),
las bellas "Bruma" y "Forma", y especialmente, "Éxodo
II", de Caballero, la cumbre del disco, donde se lucen el bandoneón
de Fabio Hager y el violín de Javier Casalla. "Perfume", de Supervielle
y Jorge Drexler, indaga en la pulsión erótica común al tango y la música
electrónica. En "Esperándote", un matiz tanguero sobre una base
de drums n' bass, Aníbal Kerpel toca un Mini Moog, lo que le da al tema
un aire de rock progresivo de los '70 y lo acerca a anteriores aventuras
de otros músicos que venían del rock, como el Spinetta Jade de "Bajo
Belgrano", "Hipercandombe" de La Máquina de Hacer Pájaros
o "Los sobrevivientes" de Serú Girán.
"El sonido de la milonga", "Duro y parejo",
"Ese cielo azul" y "Montserrat" son agradables exploraciones
en el aspecto canyengue y compadrito del tango, en especial esta última,
que es el tema que abre el CD: el violín de Casalla le da el sabor tanguero
justo a una base de drums n' bass que alterna secciones de tempos diferentes.
Los géneros musicales tienen un carácter provisional y en
buena medida ficticio, en tanto que son un esfuerzo de abstracción a partir
de fenómenos culturales vivos y abiertos al cambio. Búsquedas como las de
BFTC, las de Gotán Project, las de Supervielle, tal vez no sean tango...
aún. De los artistas de talento, como siempre, depende la cristalización
de la posibilidad que abre ese adverbio.
DISCO BRAILLE - ENERO 2006
Últimamente, uno no compra discos tan seguido. Los amigos tampoco. ¡Ésta es la famosa madurez que se supone que uno debe adquirir, señoras y señores! Es por eso que esta sección de comentario de discos (crítica le queda un poco grande) esperó bastante para debutar. En unas pocas semanas me compré tres, y acá siguen algunas observaciones. No, ni las discográficas ni las disquerías nos mandan discos gratis para comentar. Mejor: así no tenemos compromisos con nadie. Éstos son nuestros principios. Y si no les gustan, como decía Groucho Marx, tenemos otros.
YOU COULD HAVE DONE IT SO MUCH BETTER
Franz Ferdinand - Domino / BMG 2005
Dijo alguna vez Elvis Costello, quien fuera periodista
de rock, que "escribir sobre música es como bailar sobre arquitectura".
Y de bailar se tratan estas líneas, pero no sobre arquitectura sino gracias
a Franz Ferdinand, una banda escocesa que le encontró una interesante vuelta
de
tuerca al viejo y querido rock: una excelente base casi disco, dos
guitarras muy piolas y temas tramposos, escritos e interpretados con sensibilidad
pop y energía punk, a los que OK, se les ven las costuras por todos lados...
pero son irresistibles. "Franz Ferdinand" (de 2004) tenía tres
hits perfectos: "Darts of pleasure", "The dark of the matinee"
y "Take me out", así como ocho temas más que no desentonaban y
redondeaban un muy buen debut.
"You could have done it so much better" (un irónico
"podrías haberlo hecho mucho mejor") arranca por todo lo alto
con "The fallen" y "Do you want to" (la joya del disco,
ese estallido bailable tras la introducción...). Luego viene la potente
y concisa "This boy", y el cuarto tema baja un poco el ritmo pero
no el nivel: "Walk away" es una delicia, derrochando buen gusto
con una instrumentación que incluye una guitarra acústica y un órgano. "Evil
and a heathen" es una incitación al pogo, y "Eleanor put your
boots on" es una linda balada con un aire a la época pop de los Rolling
Stones en los '60 (la de "Dandelion" o "Ruby Tuesday").
Sólo "I'm your villain" tiene tantas ideas como cuatro o cinco
temas juntos de cualquier grupo menos dotado, y el resto del CD acompaña
bien, en la mejor tradición de ese pop-rock guitarrero que los británicos
hacen mejor que nadie. En suma, excelente carta de presentación para sus
shows argentinos de marzo, teloneando a U2.
CLÁSICOS
Miguel Cantilo - Che Discos / EMI 2005
Miguel Cantilo es una figura
importante y admirada en el pequeño mundo del rock argentino, básicamente
como miembro del dúo Pedro y Pablo con Jorge Durietz (1968-75 y esporádicas
reapariciones en los años '80). También integró Punch (1979-83), una banda
new wave nacida
hacia el final de su exilio español,
y que en Argentina fue abominada con tanta pasión como con la que se abrazó
su estilo hacia 1983, cuando ya se había disuelto (la historia del rock
está llena de malos chistes de este tipo). Su carrera solista, a la fecha,
ha sido un continuo peregrinar por los márgenes del showbiz local.
Autor de un montón de canciones de perfecto acabado letrístico
y musical, Cantilo decidió probar suerte regrabando catorce de sus clásicos
con un seleccionado de amigos invitados. Algunos vienen de la remota era
hippie de Pedro y Pablo con La Cofradía de la Flor Solar (Rocambole, autor
del diseño de tapa; Kubero Díaz, guitarrista líder de la banda) y otros
se han ido sumando con el tiempo (de León Gieco y Rubén Rada a Gustavo Cordera
y los Súper Ratones, entre otros). Para destacar de esta producción que
hará las delicias de los programadores de La Mega: la politizada (tan 1972)
"Padre Francisco" con Ricardo Mollo en voz y guitarra; el rescate
de la hermosa y olvidada cuasi milonga "Che ciruja", a cargo de
un Andrés Calamaro producido por Javier Limón; "Apremios ilegales",
reformateada de modo inigualable por Charly García, con cierre humorístico
contrastando con lo duro del tema ("¡no me peguen, soy Giordano!");
"Tiempo de guitarra", una feliz elegía a las cigarras del rock
con participación de Moris. Las más flojas: "¿Dónde
va la gente cuando llueve?" y "Que sea al sol", con una producción
que bordea peligrosamente el muzak. Como
cierre del disco, la infaltable "Marcha de la bronca" con todos
los invitados, y un video que se puede ver en tu PC amiga.
Para el final, una curiosidad: un sello denominado Che Discos
edita un disco que es distribuido por una multinacional inglesa, EMI (la
misma a la que los Beatles supervivientes han vuelto a demandar hace
poco). ¿Signo de los tiempos o inevitables
contradicciones de toda música de vocación testimonial?
NEVER MIND THE BOLLOCKS
Sex Pistols - Virgin 1977
OK, no es ninguna novedad, pero hace años que no lo
escuchaba, y me lo compré para Navidad. En términos académicos: una masa.
Eso de que no sabían tocar... Sí, Sid Vicious (que no participa del disco)
no sabía tocar ni el timbre y estaba en la banda exclusivamente en su papel
de
ícono maldito, para
escandalizar a los burgueses satisfechos, pero el resto sabía hacer rock
simple y poderoso. Obviamente no podían tocar rock sinfónico, pero ¿para
qué queríamos otro Yes? El rock sinfónico estaba muy bien (sobre todo aquel
que hacían las bandas menos ortodoxamente "sinfónicas" del movimiento,
digamos Pink Floyd, o acá, el último Sui Generis y La Máquina de Hacer Pájaros)
pero en la Inglaterra del tristísimo invierno de 1976 hacía falta que alguien
le recordara a todos que el rock nunca fue solamente música, y
que había una actitud visceral que se había perdido en shows megalomaníacos
y barrocas exhibiciones técnicas con mucho de circense. Y entonces aparecieron
las Pistolas Sexuales.
¡Y cómo pegan esas canciones! ¡Y cuánto más auténtico suena
el nihilismo de Johnny Rotten que el de la mayoría de sus seguidores! (Por
cierto, Rotten había leído y escuchado bastante más de lo que nos hizo creer,
empezando por textos de anarquismo y situacionismo). ¡Y qué buenos temas
que son "Holidays in the Sun", o "God save the Queen"!
¡Y ni hablar "Anarchy in the UK"!
Los Sex Pistols no podían durar mucho más (se disolvieron
en 1978): hubieran estropeado el chiste, hubieran edulcorado el vómito que
le propinaron en la cara al showbiz del rock. Cuando se juntaron,
allá por los '90s, diciendo que era sólo por el dinero, le dieron una vuelta
de tuerca más a su ironía. Esa gira bochornosa era otro llamado a la insurrección,
como el del '76. Pero esta vez también era contra ellos y, por
extensión, contra toda esa rebeldía punk que había terminado buscando la
domesticación más temprano que tarde.
Pero me parece que pocos entendieron la broma. No hubo ninguna
insurrección, Kurt Cobain ya no estaba entre nosotros, y el negocio del
rock siguió contando la plata, muerto de risa.
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