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Cine Braille

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Todos estos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia

UN ROSARINO EN LA MESA DE LOS GALANES

Roberto Fontanarrosa es justamente celebrado como uno de los más grandes historietistas del mundo hispanoparlante, merced a sus renombrados "Boogie El Aceitoso" e "Inodoro Pereyra, El Renegáu". También es reconocido, con igual justicia, como un gran humorista, gracias a una producción literaria que abarca tres novelas y once libros de cuentos. Dichos galardones son justos, pero son también una manera de relativizar sus méritos. Señores, El Negro es uno de los mejores contadores de historias de esta época. (Versión actualizada de esta nota publicada en Televicio Webzine en - ¡cómo pasa el tiempo! - agosto de 2004)..

 

"There's more to life than books, you know / but not much more" (1) The Smiths, Handsome devil.

 

UNA LECCIÓN DE VIDA
El Negro nació en Rosario el domingo 26 de noviembre de 1944. Fervoroso partidario de la célebre institución deportiva Rosario Central, siempre se sintió más a gusto en una canchita de fútbol o en una tribuna que en un aula. Dadas sus escasas aptitudes para las matemáticas, la física y la química, Fontanarrosa debió dejar sus estudios secundarios después de repetir tercer año en la Escuela Industrial (hoy Politécnico). En 1963 comenzó a trabajar en publicidad, en la agencia de Roberto Reyna, un trabajo que se adaptaba perfectamente a sus aptitudes, a su escaso aprecio por la rigidez del mundo laboral y a su marcada timidez. En 1968 ingresó en la revista "Boom". En 1972 se inicia la publicación, en la revista cordobesa "Hortensia", de personajes como "Inodoro Pereyra" (una historia gauchesca que es casi una sitcom gráfica, por su ritmo y su abrumador ingenio) y "Boogie, el Aceitoso" (una feroz parodia de Harry El Sucio y del American Way of Life). También colaboró con publicaciones argentinas como La Cebra a Lunares, Satiricón, Mengano, Chaupinela, Humo®, Risario, Fierro, Página/12 y Clarín, además de "La República" de Uruguay, "El Tiempo" de Colombia y "Proceso" de México, y fue asesor creativo del "Conjunto de instrumentos informales Les Luthiers" a partir de 1980.
Murió el 19 de julio de 2007 en su ciudad natal, a consecuencia de una enfermedad neurológica que ya lo había postrado a una silla de ruedas y le había impedido dibujar y escribir durante sus últimos meses de vida. Su entierro fue acompañado por cientos de ciudadanos comunes, escritores, actores y autoridades. Antes de dejar el cuerpo del Negro en su última morada, el cortejo se detuvo durante unos minutos frente al Gigante de Arroyito, el estadio de Rosario Central.
En este 2013, y tras superar una desagradable pelea judicial entre sus familiares más cercanos por los derechos de autor, se ha publicado "Negar todo y otros cuentos", una recopilación de relatos escritos en sus últimos meses de vida.
(En la imagen de la derecha, dos potencias se saludan sobre la cubierta del Eladia Isabel frente a la costa de Colonia, Uruguay, enero de 2003. A la izquierda el editor de esta página, a la derecha el Negro).
EL MUNDO HA VIVIDO EQUIVOCADO
Ante todo, cabe repetir lo del copete: Fontanarrosa es más que un historietista o un humorista, es un maravilloso contador de historias. Un escritor que maneja con solvencia los recursos técnicos necesarios, desde la construcción de la voz de los personajes o el narrador (siempre la adecuada a la historia) hasta la respiración, el timing de un relato. En sus obras (en especial en sus cuentos) se aprecia una evolución, como en Woody Allen, del culto del humor absurdo como fin en sí mismo al empleo de la comicidad como un medio de hacer más gratas a historias perfectas. Si en sus primeros cuentos su maestría era perceptible en la manera en que acumulaba chiste sobre chiste e iba preparando el clímax, un desenlace siempre sorprendente, en su obra posterior (en especial desde "El mayor de mis defectos", de 1990) Fontanarrosa se relaja y se deja llevar por el disfrute de narrar una historia.
Su primer libro de cuentos, "Los trenes matan a los autos", de 1977 (reeditado en 1984 con algunos agregados) ya muestra a un Fontanarrosa diestro en el manejo del relato corto. Hay algunas sorpresas para el lector que lo conoció más adelante, empezando por el aire fantástico - apocalíptico de "Los trenes matan a los autos". Está también el humor negro (raro en la obra del... Negro) de "Por qué los niños van al circo" o "De la comida casera", y las ya más familiares "La barrera" (con su vuelta de tuerca futbolera), "Chatarra" (una sátira del mercado de pases del fútbol), "El espejismo de Abd El Kadash" (una parodia a los adocenados best-sellers de la Guerra Fría, con un giro disparatado) y "Sobre la podrida pista", que se la toma con el policial negro.
"El espejismo de Abd El Kadash" ya muestra uno de los recursos humorísticos habituales de Fontanarrosa, la surrealista saturación de referencias que parecen aportar verosimilitud al relato pero que en realidad exacerban su deliciosa inverosimilitud. Para dar un ejemplo, "Matar al mensajero", de "Te digo más" (2001). Allí podemos leer que, en el año 324 A.C., Aníbal (!) "cruza el Rubicón e invade las planicies de la Mesopotamia" tras haber conquistado "los imperios sunita, persa y mandarín" (?). El mensajero encargado de avisar al "Rey de Esparta" es "Sebo de Agrigento". El susodicho rey es "sobrino de Alcibíades y Elenita", y "Aníbal ya disponía de cuatro legiones reforzadas con elefantes, dos con osos bailarines y otras dos con perros equilibristas". O consulten el increíble menú del desayuno del hotel internacional en la novela "Best Seller", que requiere varias páginas (!) y termina con un reproche: la monumental frase "falta el yogur".
USTED NO ME LO VA A CREER
Las obras narrativas de Roberto Fontanarrosa pertenecen a dos grandes grupos:
1) la sátira de formas narrativas estandarizadas, como:
* el best seller setentista, à-la-James Bond, à-la-Editorial Atlántida, tipo Dominique Lapierre y Larry Collins o Jean Larteguy. Como ejemplos, podemos citar la saga del "controvertido aventurero internacional sirio Best Hama Seller" (las novelas "Best Seller" y "El área 18", esta última con un toque futbolero) y el cuento "Informe de Beirut".
* el documental sobre la naturaleza. "Maud emprende el vuelo", "El gran hermano oso", "Apuntes iniciales sobre la hormiga pampeana" o el notable "Caza de brujas en La Pampa" (donde lo de "caza de brujas" debe entenderse en forma literal. Allí pueden leerse frases deliciosas como "durante el día andan medio como tontas, por el calor puede ser". O "ahora el gobernador Elías sacó una ley para protegerlas").
* el documental etnográfico. "Historias contadas por los mandinga" o "Viaje al país de los naninga" (donde "naninga" suena a tribu africana, pero apenas oculta la referencia a un futbolista holandés de la década del '70, célebre por sus cabezazos, como demostrara ante la selección argentina en la final de Campeonato Mundial de 1978).
* la crónica histórica. La ya citada "Matar al mensajero", "Ciudad sagrada" o "Poncio el profeta" (un escrito con prólogo y notas de un historiador partidario de una teoría rival, que comienza siendo conceptuoso y contemplativo y termina en la crítica hiriente).
* el informe periodístico, como en el monumental cuento "Sopapo y Milanesa", acerca de dos payasos famélicos que aterrorizan al pueblo de Villa Ogando. O "El discípulo", sobre un guerrillero argentino nacido en Rosario (como el Che Guevara) que se va a combatir a la selva para resistir a una de las mayores lacras de la humanidad: la obligación de levantarse muy temprano para ir a la escuela...
* las ingenuas evocaciones de la infancia. "Yamamoto". "La tarde del viejo Macaroni".
* el fútbol profesional. "Chatarra", "Lo que se dice un ídolo" (donde se afirma que "no podés ser ídolo si sos demasiado perfecto"), la entrañable y pronto llevada al cine "Memorias de un wing derecho", "Lo que se dice jugador al fulbo" (un ejemplo de buen manejo del estilo coloquial), "¡Qué lástima, Cattamarancio!", "19 de diciembre de 1971", "Wilmar Everton Cardaña, número 5 de Peñarol", "El sueño del ídolo", "El Pampa", "Lacus Vendelinus". Este último está contado en primera persona por un anciano, bien entrado el siglo XXI, que recuerda que Rosario Central fue el primer equipo argentino en traer un futbolista venusino ("fue allá por 2025, 2026"). El narrador dice que, por la velocidad, los jugadores "de antes" no podrían jugar "ahora". Y recuerda a Maradona en filmaciones viejas, "imperfectas", y dice que en la época del Diego "no se marcaba, se dejaba jugar mucho".
* los absurdos Aforismos de Etchenique, una parodiaapenas disimulada del aforista José Narosky. "No es mucho lo que pretendo (...): tan sólo brindar a mis semejantes (...) la llave que les permita acceder al Esclarecimiento Definitivo".
* la crónica de la Segunda Guerra Mundial. "El U-222" (una historia de submarinos y una vuelta de tuerca a la supuesta costumbre de que un capitán se hunde con su barco). "Los especialistas".
* la literatura gauchesca y las guerras patrias o civiles del siglo XIX. "La carga de Membrillares" ("Por su denuedo suicida en los combates de Pico Pico y Pozo del PRODE le han llamado 'El Lolo'"), "Gral. Robustiano Del Castillo: un soldado de la democracia", "El único árbol", "Chacarera me han pedido" (donde hasta hace un "cameo" Felipe Pigna). Fontanarrosa se divierte inventando inverosímiles nombres de batallas, militares y unidades militares, como el batallón de los Cachapeceros Correntinos o los combates de Higo Truncado, Cañadón del Sordo y las Sierras del Changüí.
* las historias de tango, como "Ulpidio Vega", "El rey de la milonga" o "Un barrio sin guapos", una especie de relectura paródica de "Hombre de la esquina rosada", de Jorge Luis Borges.
* la ciencia ficción. "Un hecho curioso" (mezcla de ciencia ficción y fútbol). "Yoli de Bianchetti". En esta última se dice que en el 2018 el rey de la galaxia Nubecula Minor, N%rood, se enamora de Yoli de Bianchetti (una ecónoma de 65 años que tiene un programa de cable en Casilda, Cocinando con Yoli) y pide a la Tierra que la entregue o destruirá el planeta...
2) relatos engañosamente costumbristas, coloquiales, que casi siempre tienen lugar en Rosario. Un Rosario que bien puede ser parte de una realidad alterna, como en "Mi tío Enrique", donde el puerto santafesino se halla a la vera de un río Paraná que ve pasar témpanos de hielo, sampanes chinos, arcos con marineros de los cuatro puntos cardinales y hasta al célebre acorazado norteamericano Maine, en el marco de una historia policial.
Uno de los escenarios preferidos es el legendario bar "El Cairo", descripto falazmente en "Conduciendo a Mr. Sánchez" (Página/12, domingo 26 de mayo de 1991) de esta fantástica manera: "Es cuando llegan a esa mezquita ['El Cairo'] los vendedores de abalorios, los traficantes de surubí, los picapleitos que transan por penas menores y es cuando Moreira distribuye los primeros narguiles entre las mesas. El boliche bulle de energía y los poetas ofertan sus rimas entre las mesas. Se encienden las primeras teas. Pedro nos sirve café, té de opio, bicarbonato, dátiles y hojas de coca. Pronto comenzará la música y el retumbo de los tamboriles rebotará entre las mesas con la desesperación de una ciega mariposa nocturna".
Pero, en general, Rosario es presentada de una manera realista. La tercera metrópolis de la República Argentina es una ciudad donde, pese a su tamaño, todavía hay margen para que existan hombres aficionados a reunirse a jugar un picado al fútbol o simplemente a no hacer nada, a compartir la insoportable levedad del ser (o de no ser), a escapar por unos minutos de su vida familiar y laboral y hablar de temas tópicos (autos, fútbol, mujeres, política) en una manera que recuerda lo que en EE.UU. hiciera la memorable serie "Seinfeld". Fontanarrosa trabaja frecuentemente sobre lugares comunes de la vida urbana, generalmente para buscarles una vuelta de tuerca. Algunos ejemplos:
* historias futboleras: "El ocho era Moacyr", "Escenas de la vida deportiva", "Cenizas" (donde aparece una breve explicación de qué es la inefable OCAL),"Entre las cañas".
(A la derecha, imagen de la tapa del último volumen, "Negar todo y otros cuentos").
* parodias de lugares comunes: "Una interesante observación sobre las narigonas" (acerca de la incomunicación), "Cuando se lo cuente a los muchachos" (extraordinaria historia cuyo desenlace garantiza carcajadas francas), "Experiencia en 'El Cairo'" (sobre los "plomos"), "El Choper" (primer cuento de la saga de la Mesa de los Galanes), "Teoría de la belleza" (acerca de la fealdad universal y la belleza de las rosarinas), "Perro en consorcio" (sobre los problemas del dueño de un can en un edificio en el que está prohibido tener perros), "Cielo de los argentinos" (para mí, hoy, el must de Fontanarrosa), "Una noche en lo de Nela y el Gordo" (que narra el insólito final de una cena armada por una pareja para poner de novios a dos amigos solteros) o la monumental "Mi amigo Mickey". En este último, un argentino debe quedarse un día más en Lisboa porque su avión no puede salir, y en el lobby del hotel se le pega un norteamericano que trabaja en el Pentágono, en la "oficina que prepara los complots contra Argentina". El supuesto Mickey relata que "cuando Fangio ganó el quinto título echaron a la mitad". Y que trataban de "anular a aquellos que podían y pueden elevar la autoestima de los argentinos". "- No tanto de economía o de política". "- De eso se ocupan ustedes mismos, y bastante bien". Mickey dice que se va a cerrar la oficina. "Parece que ya no tiene sentido. Es como si la batalla se hubiese terminado...". El final es imperdible.
* las relaciones entre los sexos. La célebre (llevada al teatro) "El mundo ha vivido equivocado", la brillante "Negar todo", "El día que cerraron 'El Cairo'", "El mayor de mis defectos", "Después de las cuatro", "Un hombre de experiencia" (deliciosa historia entre costumbrista y fantástica), "La mesa de los galanes" ("Al Francés lo volvieron a ver en la vereda de enfrente de El Cairo, la tarde en que Ricardo le estaba contando al Zorro sobre el día aquel en que Moreyra corrió a los putos del baño con el trapo rejilla"), "Una lección de vida" (sobre el casamiento), "Asignatura pendiente", "Caminar sobre el agua", "Una playa desierta". En esta última narración, un hombre conquista a la mujer de sus sueños y ambos se van dos semanas a una playa desierta. Al principio va todo bárbaro. Pero hay viento, frío, él se aburre, y a los cuatro días ya cuenta lo que falta para irse. Al quinto día se escapa.
TE DIGO MÁS...
De yapa, algunas joyitas inclasificables:
* "Personajes". Son dos personajes pirandellescos, padre e hijo, "abandonados" por el autor de un cuento, que afirma que su trabajo es plantear las situaciones y después la historia sigue sola. El padre se queja de que creía que iba a ser una novela, que iba a tener trabajo para rato, que no pensaba que en realidad esto iba a terminar en un mísero cuento, y que para volver a trabajar iba a tener que esperar que terminara otros cuentos, así publicaba.
* "El asombrado. Relato sobre un hecho real". Es un cuento digno de Dino Buzzati sobre una persona que no proyecta sombra alguna. Una animadora televisiva muy sexy lo encuentra y lo hace una gran figura de Rosario. Le dan la posibilidad de conducir un programa propio y se ilusiona con salir con ella. Pero el día del programa, reaparece su sombra...
* "Cuestión de principios" (el menos humorístico de todos). Acerca de un hombre que hace una cuestión de principios el no venderle a su superior un recuerdo de su padre.
* "Puto el que lee esto". Comienza así, nada más ni nada menos. Es un prólogo escrito por un autor que aspira a una escritura que enganche al lector y no lo suelte. "El lector no es mi amigo. El lector es alguien que le debe comprar el pan a mis hijos leyendo mis libros" (y dice que esto está inspirado en el recordado campeón de boxeo Carlos Monzón). No puede ojear el libro y soltarlo. "¡Sí señor - les contesto - es un golpe bajo!". "No esperen de mí una lucha limpia". Y termina diciendo: "a usted le digo".
A usted le digo. No se pierda a Fontanarrosa. No espere a que lo canonicen los suplementos literarios. No sé si he sido claro.
 
OBRA LITERARIA
"Los trenes matan a los autos" (1977, segunda edición aumentada en 1984)
"Best Seller" (novela, 1981)
"El Área 18" (novela, 1982)
"El mundo ha vivido equivocado" (1983)
"No sé si he sido claro" (1985)
"Nada del otro mundo" (1987)
"La Gansada" (novela, 1989)
"El mayor de mis defectos" (1990)
"Uno nunca sabe" (1993)
"La mesa de los galanes" (1995)
"Una lección de vida" (1998)
"No te vayas, campeón" (2000)
"Te digo más..." (2001)
"Usted no me lo va a creer" (2003)
"El rey de la milonga" (2005)
"Negar todo" (2013)
 
OTRAS LECTURAS
[Agregado del 13/07/13]. Algunas notas acerca del Negro que creo que valen la pena. "Pequeño Fontanarrosa ilustrado" (extracto de la charla brindada por Fontanarrosa en una Feria del Libro de Rosario, 30 de agosto de 2006)."Estoy jugando con 8, pero todos me bancan" (reportaje de Olé en los meses finales de su vida, 17 de enero de 2007). "Negro Fontanarrosa, su confesión inconfesable" (Rodolfo Braceli, La Nación Revista, 9 de setiembre de 2007).
 
NOTAS
(1) "Hay más cosas en la vida que los libros, sabés / pero no mucho más".