| Reseña crítica: Un hombre (Jamie Smith) aguarda en la estación terminal del ferrocarril y se pregunta como empezó todo. A partir de ese momento se inicia un flashback que incluye casi toda la película, en el que la voz en off del protagonista recuerda como perdió su pelea contra el Kid Rodríguez y como decidió marcharse al campo para descansar del cuadrilátero. También rememora el interés que le despierta su vecina de enfrente (Irene Kane), de quien sabemos es empleada de un club de baile cuyo jefe (Frank Silvera) tiene un interés libidinoso hacia ella. La historia pega un giro cuando un grito femenino rasga la quietud de la noche e interrumpe el sueño del boxeador. Al mirar por la ventana ve que su vecina está forcejeando con un extraño (que resulta ser el jefe de ella), e interviene, ahuyentando al personaje siniestro e iniciando una relación romántica con ella. El enfrentamiento entre la pareja de amantes y los villanos de turno provocará persecuciones, intrigas policiales, escenas de tortura y algún que otro sobresalto, o sea, nada que no hayamos visto o leído en cualquier pulp o peliculita policial de la época. El valor agregado es, en este caso, el novedoso planteamiento visual que Kubrick efectúa sobre las locaciones (que además, brinda un aura de realismo, reforzado por sus desconocidos actores), y una búsqueda de innovación en lo narrativo, que incluye flashbacks dentro de flashbacks. Por lo demás, son conceptos que el director desarrollará con más acabadamente en su siguiente película, THE KILLING (Casta de Malditos-1956). Calificación Cinefania.com: 
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