ADVENTURES OF SHERLOCK HOLMES, THE
(1939)
- SHERLOCK HOLMES (Argentina)
- SHERLOCK HOLMES CONTRA MORIARTY (España)
Dirigida por:
Alfred Werker
Protagonizada por:
Basil Rathbone
Nigel Bruce
Ida Lupino
Alan Marshal
Terry Kilburn
Estudios: 20th Century-Fox (Prod.-Distr.)
País: EE.UU.
Estreno: 1 de Septiembre de 1939
Duración: 85'
Género: Intriga

Alfred Werker
Protagonizada por:
Basil Rathbone
Nigel Bruce
Ida Lupino
Alan Marshal
Terry Kilburn
Estudios: 20th Century-Fox (Prod.-Distr.)
País: EE.UU.
Estreno: 1 de Septiembre de 1939
Duración: 85'
Género: Intriga

Títulos alternativos:
- SHERLOCK HOLMES (G.B.)
- SHERLOCK HOLMES (G.B.)
Reseña crítica: El iniciático detective Sherlock Holmes (Basil Rathbone) encara su mayor desafío cuando el genio del mal, profesor Moriarty (George Zucco), planea robar las joyas de la Corona... Luego de un inicio de década con furor por el personaje, con adaptaciones sherlockianas en EEUU, Inglaterra, Alemania e incluso Checoslovaquia, para mediados de los años '30 el interés había mermado y, tras una peliculita inglesa protagonizada por Arthur Wontner, no hubo más Sherlocks hasta que en 1939 la Fox lanzó con todo lujo al hoy reconocido como "Holmes clásico" en el rostro narigón y bien inglés del sudafricano Basil Rathbone. Tras el éxito de THE HOUND OF THE BASKERVILLES (El Mastín de los Baskerville-1939), que adaptaba la obra de Arthur Conan Doyle, se decidió continuar la saga con estas Aventuras de Sherlock Holmes inspiradas en la obra teatral de William Gillette (el Sherlock teatral, habiéndolo interpretado en 1.300 funciones entre 1897 hasta su despedida del personaje en 1932). De ahí provienen todas las características del Holmes cinematográfico no presentes en el original de Conan Doyle, desde el "Elemental, mi querido Watson", hasta la utilización de la lupa, el atuendo y la pipa curvada (que permitía al actor pronunciar mejor sus diálogos y no le tapaba tanto la cara). Y este caso puntual nos sirve para establecer que por lo general, los mitos cinematográficos de la cultura popular han estado, en la primera mitad del siglo pasado, casi siempre apoyados en precedentes teatrales. Habiendo realizado la primera deducción de la noche, continuamos con la película que nos ocupa, de la que nos es imposible soslayar la figura de Moriarty, un frío y cínico George Zucco que representa la mente humana permanentemente concentrada en llevar a cabo el Mal, en todos los frentes posibles. Su inquietante diálogo con el mayordomo Dawes (Frank Dawson) mientras este lo afeita es psicológicamente desestabilizador y, a la vez, cínico y humorístico:
Moriarty: ¿No desearía deslizar esa navaja?
Dawes: No, Sr.
Moriarty: Por supuesto... Si ud. es un cobarde. Si no lo fuera, ya me habría cortado el cuello hace mucho.
Dawes: Le doy mi palabra, Sr. Esa idea nunca estuvo en mi mente.
Moriarty: Ud. Es más que un cobarde. Es un tonto.
Este diálogo, por supuesto, nos lleva a la segunda deducción de este intrincado caso y consiste en un auténtico paradigma, creemos, nunca explicitado en ningún estudio del género pero presente como norma en la mayoría de los filmes de misterio. Nos referimos al hecho que los crímenes son siempre llevados a cabo por personas pertenecientes a la aristocracia, a la clase alta o bien, a la burguesía acomodada. Pero claro, en un género cuyos autores y lectores son siempre plebeyos, las clases altas no podían estar de otra manera representadas. De hecho, Moriarty fabrica todo un misterio en torno a una joven heredera amenazada (la adorable Ida Lupino) con su prometido como principal sospechoso (el galán Alan Marshal) como distracción para que Holmes desatienda su tarea de custodiar cierta joya de Nepal que será guardada en la Torre de Londres, junto a... las joyas de la Corona que, si bien son el McGuffin perfecto, también son el símbolo máximo de esa clase de sangre azul, odiada y adorada a la vez por sus descastados súbditos, que sirve como confirmación de nuestra holmesiana deducción. La película nos ofrece diálogos atractivos, magníficas escenografías victorianas, investigación e intriga así como sugestivas secuencias envueltas en la bruma londinense fabricada en estudio. Como perla, destacamos la aparición de un grupo folklórico argentino (presentado como "proveniente de América del Sur") con un amenazador gaucho (interpretado por el griego George Regas) que podría ser, ni más ni menos, un sicario de Moriarty al mejor estilo del exótico pigmeíto indio de "El Signo de los Cuatro"... pero ya estamos dando demasiadas pistas de la película. [Cinefania.com]
Calificación Cinefania.com:
Moriarty: ¿No desearía deslizar esa navaja?
Dawes: No, Sr.
Moriarty: Por supuesto... Si ud. es un cobarde. Si no lo fuera, ya me habría cortado el cuello hace mucho.
Dawes: Le doy mi palabra, Sr. Esa idea nunca estuvo en mi mente.
Moriarty: Ud. Es más que un cobarde. Es un tonto.
Este diálogo, por supuesto, nos lleva a la segunda deducción de este intrincado caso y consiste en un auténtico paradigma, creemos, nunca explicitado en ningún estudio del género pero presente como norma en la mayoría de los filmes de misterio. Nos referimos al hecho que los crímenes son siempre llevados a cabo por personas pertenecientes a la aristocracia, a la clase alta o bien, a la burguesía acomodada. Pero claro, en un género cuyos autores y lectores son siempre plebeyos, las clases altas no podían estar de otra manera representadas. De hecho, Moriarty fabrica todo un misterio en torno a una joven heredera amenazada (la adorable Ida Lupino) con su prometido como principal sospechoso (el galán Alan Marshal) como distracción para que Holmes desatienda su tarea de custodiar cierta joya de Nepal que será guardada en la Torre de Londres, junto a... las joyas de la Corona que, si bien son el McGuffin perfecto, también son el símbolo máximo de esa clase de sangre azul, odiada y adorada a la vez por sus descastados súbditos, que sirve como confirmación de nuestra holmesiana deducción. La película nos ofrece diálogos atractivos, magníficas escenografías victorianas, investigación e intriga así como sugestivas secuencias envueltas en la bruma londinense fabricada en estudio. Como perla, destacamos la aparición de un grupo folklórico argentino (presentado como "proveniente de América del Sur") con un amenazador gaucho (interpretado por el griego George Regas) que podría ser, ni más ni menos, un sicario de Moriarty al mejor estilo del exótico pigmeíto indio de "El Signo de los Cuatro"... pero ya estamos dando demasiadas pistas de la película. [Cinefania.com]
Calificación Cinefania.com:
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| Reparto Ver créditos | |
Basil Rathbone | ... Sherlock Holmes |
Nigel Bruce | ... Dr. John Watson |
Ida Lupino | ... Ann Brandon |
Alan Marshal | ... Jerrold Hunter |
| Terry Kilburn | ... Billy |
George Zucco | ... Prof. Moriarty |
Henry Stephenson | ... Sir Ronald Ramsgate |
E.E. Clive | ... Inspector Bristol |
Arthur Hohl | ... Bassick, Secuaz de Moriarty |
May Beatty | ... Mrs. Jameson, Ama de Llaves de Brandon |
| Peter Willes | ... Lloyd Brandon |
Mary Gordon | ... Mrs. Hudson |
| Rubros Técnicos | |
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