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33 MENTIRAS Y MENTIRITAS DEL CINE

Un siglo largo de cine nos acostumbró tanto a algunas mentiras y mentiritas que a menudo se nos pasan de largo. En esta reseña, recordamos algunas, las que nos acordamos, y omitimos las que nos ordenaron ocultar. Sí, nosotros también mentimos… 

1 Toda la vida tiene música hoy

Que me perdone Spinetta, pero la vida no tiene banda de sonido. La salida victoriosa de un aula de examen no es acompañada de un crescendo orquestal y un clímax de nutridos violines, por sólo dar un ejemplo. La más notable influencia de la musicalización de escenas de películas en la vida diaria es el acompañamiento del acto sexual con, digamos, “Great gig in the sky” de Pink Floyd, “Still living you” de Scorpions o "Viernes 3 AM" de Charly García. (Hay gente para todo). Una verdadera perversión que, extrañamente, nunca ha merecido la condena del Episcopado argentino, siempre presto a opinar de absolutamente cualquier cosa.

2 Es muy romántico caminar bajo la lluvia

¿Qué hay de especialmente romántico en mojarse los pies, embarrarse el calzado y los pantalones, empaparse la ropa, pegotearse el cabello? Después se horrorizan de los fetichistas…

3 Toda acción tiene sentido

El unicornio de papel que pacientemente arma Gaff en “Blade Runner”; la conversación entre el psicólogo Kelvin y su padre en la “Solaris” de Andrei Tarkovski; el recitado del poema de Dylan Thomas “Y la muerte no tendrá dominio” en la “Solaris” de Steven Soderbergh; las hormigas que devoran a un escorpión ante la divertida mirada de unos chicos que luego terminan prendiéndoles fuego en el comienzo de “La pandilla salvaje”: años de mirar películas nos han acostumbrado a que estos momentos aparentemente casuales tienen su sentido en la trama, a veces hasta anticipando el final. Bien, en la vida no hay nada así, más bien lo contrario: tendemos a descreer que hechos totalmente fortuitos sean solamente expresión del azar. Cruzarse dos veces en el mismo día con la misma persona no significa que haya un destino común; usar la misma ropa interior que el domingo anterior no influye en los resultados de nuestro equipo preferido; perder por minutos un avión que termina estrellándose no es un mensaje divino. (A la derecha, póster de "La pandilla salvaje").

4 Los balazos no sólo hieren, sino que también empujan

Como ya demostraron alguna vez los geniales Jamie y Adam de “Cazadores de Mitos”, ningún balazo tiene la suficiente energía como para arrojar hacia atrás a una persona que corre hacia el tirador. Se ve espectacular, pero…

5 Los tanques de combustible estallan al primer tiro

Otra mentira que demostraron los Cazadores de Mitos Jamie y Adam. Para hacer estallar un tanque de combustible hacen falta armas especiales: no alcanza con un par de balazos.

6 Se puede sobrevivir a una caída desde gran altura siempre que se caiga sobre algo blando

“Era más blanda que el agua / que el agua blanda” dice el tango “Naranjo en flor”. Nada más blando que el agua ¿no? Bueno, cualquier persona que cayese en el agua desde un avión moriría instantáneamente, porque el problema no es la superficie sobre la que se cae sino la velocidad a la que se lo hace. Lo mismo sucede si en vez de agua se tratara de, por ejemplo, el toldo de un edificio: pasada cierta altura, lo más probable es que el desventurado que cae lo atraviese y termine destrozándose contra el suelo.

7 Tras algunas derrotas iniciales, los humanos podemos repeler una invasión extraterrestre

Cualquier civilización que posea astronaves en condiciones de recorrer años luz hasta llegar a la Tierra es infinitamente más poderosa que la humanidad: lo más probable es que, si tuviera intenciones hostiles, nos exterminara antes de que nos diéramos cuenta. ¿De verdad a alguien le parece posible derribar de un balazo a un ser que ha recorrido confortablemente, tal vez en minutos, digamos unos módicos cincuenta años-luz de distancia, mientras a las sondas Voyager les ha tomado décadas recorrer menos de un día-luz?

8 Los ET son más o menos como nosotros

La ciencia considera altamente probable que haya vida en otros planetas. La existencia de vida inteligente es sólo probable, pero la existencia de vida inteligente de aspecto más o menos humanoide sería una coincidencia extraordinaria. El ser humano es resultado de una azarosa e ininterrumpida evolución de 4 mil millones de años de vida en la Tierra , condicionada (impulsada) por cambios ambientales generados por una intrincada red de causas que van desde erupciones volcánicas hasta impactos de asteroides y variaciones en la luminosidad del sol. Que un ser que haya evolucionado en otro planeta se parezca mucho a nosotros sería una coincidencia fabulosa. 

9 En el espacio interplanetario hay ruido de explosiones

Dado que el sonido no puede transmitirse en el vacío interplanetario, es imposible que una hipotética batalla de naves interplanetarias sea el festival de explosiones al que nos acostumbró el cine. Cierto que, sin el sonido, el combate final de “La Guerra de las Galaxias: Episodio IV” pierde bastante de su encanto, pero la realidad es la realidad, y el cine es el cine. Por eso es mejor el cine.

10 Los magnates son superhéroes en su tiempo libre

Ningún multimillonario del mundo real, ningún George Soros o Carlos Slim, invierte su tiempo libre en la más que difícil tarea de imponer la justicia, al estilo del Bruce Wayne de “Batman” o el Tony Stark de “Iron Man”. De hecho, no necesita defender la justicia en su tiempo libre; tranquilamente podría hacerlo en horas de trabajo, por ejemplo abonando sueldos dignos, manteniendo en regla su situación impositiva, asegurando condiciones de trabajo adecuadas a su personal, negándose a pagar comisiones ilegales para obtener un negocio, protegiendo el medio ambiente. Sí, claro, reconozco que salir por las noches disfrazado de hombre murciélago suena más realista.

11 Todos los nerds son genios encubiertos

Uno ya ha visto en el cine tantos nerds capaces de penetrar las computadores de la OTAN, o descifrar crímenes complejos, que tiende a olvidar que la mayoría de ellos son personas que ocupan su tiempo en actividades tan poco productivas y tan poco sexies como leer notas como ésta. Por no hablar de escribirlas.

12 Todos los nerds resultan ser sexies al cambiar de peinado o sacarse los anteojos

Aquellas mujeres que son verdaderas bombas sexuales, aquellos hombres que son una montaña de músculos torneados por la testosterona, lo son aunque usen anteojos o se peinen sin la menor gracia. O sea, si hoy no despertás suspiros a tu paso, no lo vas a hacer mediante trucos que eran ridículos a los ojos de los espectadores de las películas de los años 1940.

13 Todos los músicos despreciados por sus padres terminan triunfando

Debemos a esta flagrante mentira el argumento de algunas de las peores películas musicales de la historia del cine. El mundo está lleno de músicos que se fueron de la casa paterna por no compartir el agrado de sus padres por la vida burguesa y que terminaron acompañando a cantantes mediocres por un vaso de vino y unas empanadas, vendiendo discos de intérpretes mucho peores que ellos, o volviendo vencidos a la casita de los viejos.

14 La radio o la TV siempre avisan a tiempo

Un viejo artificio de los guionistas que necesitan que un personaje se entere de algo es hacer que encienda la radio o la TV , casi siempre justo a tiempo para que el locutor lo saque de su ignorancia. En la vida real, la radio y la TV están permanentemente repitiendo la hora, la temperatura y el estado del tránsito: ¿cuándo hay tiempo para que digan algo útil?

15 La puntería está en relación directa con la virtud moral

La puntería de los malvados, sean estos asaltantes de diligencias, comanches, soldados del Mikado, agentes de la Gestapo , narcotraficantes colombianos, espías rusos o robots extraterrestres, es por lo general desastrosa. En cambio, los héroes son casi infalibles. El peor caso en este sentido son los soldados de "La Guerra de las Galaxias", excelentes tropas de asalto en “Episodio III” y simples monigotes aptos para el ejercicio del tiro al blanco a partir de “Episodio IV”.

16 La vida es un enfrentamiento de “malos” contra “buenos”

Una de las peores influencias del cine en el espectador es fomentar la incapacidad de percibir toda la complejidad de la realidad. ¿Cómo se puede interpretar un conflicto entre el totalitarismo nazi y el totalitarismo estalinista en términos de “buenos” y “malos”? ¿Todo conscripto adolescente alemán de la Segunda Guerra , reclutado a la fuerza en una aldea de campesinos de Baviera, era automáticamente “malo”? ¿Los mafiosos ítaloamericanos que pelearon en el ejército norteamericano contra la dictadura de Mussolini eran automáticamente “buenos”? ¿No es infantil esta manera de percibir el mundo?

17 El amor todo lo puede

¡Qué diferente sería el mundo si esto fuera cierto! Éste es el resultado de apurar la creación del Universo en seis días, para poder tirarse a descansar el séptimo: así salió.

18 El esfuerzo siempre es recompensado

No hay ninguna necesidad de subrayar esta obvia mentira para despertar en el espectador la sana costumbre del esfuerzo: una persona cabal no debería necesitar de esperanza de premio alguno para cumplir con su deber. Es que, como dijera en una oportunidad el doctor House, evocando a Nietzsche y con su característica incorrección, “la esperanza es cosa de maricas” (“hope is for sissies”). También cabe lo dicho en el punto previo acerca de la Creación.

19 Uno dice la frase justa en el momento adecuado

En la vida, lo más normal es que la respuesta perfecta a una ironía o una necedad de un interlocutor se nos ocurra minutos o hasta horas después del momento en que necesitábamos decirla. Los chats, los blogs y Twitter nos dan un poco de tiempo más para formular una respuesta, pero no mucho más. Las películas en las que todos los personajes son ingeniosos son un incordio: los diálogos sólo se terminan de entender cuando uno repite la escena.

20 Elipsis

Una de las características de una película que uno más extraña en la vida real: en el cine, si un personaje va a comprarse un teléfono móvil nuevo, el director puede saltar de la expresión del deseo de compra a la utilización del bien una vez adquirido, sin perder preciosas horas de película en los pormenores de la adquisición, por no hablar de los viajes de ida y regreso al local de venta de los mencionados adminículos infernales. Salvo en el cine francés de los años 1960 o el argentino, claro, en que el núcleo de la película es precisamente el tiempo perdido en la compra: la famosa escuela de cine “me río de la elipsis”. Y lo peor es que te quieran hacer pasar esa escena por una cita de “Esperando a Godot” de Samuel Beckett. ¡Por favor!  

21 El tamaño promedio de un pene erecto es mayor a 13 o 14 centímetros

El cine porno ha acostumbrado a las mujeres a desear penes de tamaño portentoso, bastantes centímetros por encima de lo (snif) normal. También ha acobardado a algunos hombres, en especial a los que tienen tendencia a acobardarse por cualquier cosa. En verdad, el poseedor de un pene de tamaño promedio bien podría reírse de cualquier burla al respecto con una frase del estilo “¡nadie ha hecho tanto con tan poco!”

22 Los héroes nunca están cansados

Una de las mejores cosas que tiene el cine, y una de las más irreales: Indiana Jones o James Bond pueden pasarse toda una noche a las trompadas, saltando de techo en techo o corriendo verdaderas maratones, pero al día siguiente están en perfectas condiciones para repetir su rutina, como pruebistas de circo. En ese sentido, “El Caballero Oscuro” es más realista: en una secuencia, vemos a Bruce Wayne (Christian Bale) durmiéndose en una reunión de directorio, después de haberse pasado la noche como Batman (A la derecha, póster de la mencionada película).

23 Siempre hay alguien que habla tu idioma

Ya seas un norteamericano en medio del campo en México, o un inglés en Japón, siempre hay alguien que puede servirte de traductor, y lo hace sin tropiezos y con una fluidez notable. Pero andá a pedir agua con la temperatura justa para el mate en Novosibirsk o en Vientiane…

24 Siempre hay otra oportunidad de decir lo que no se dijo en el momento debido

En la vida real no abundan las revanchas: si uno nunca le confesó su amor a la compañera de colegio que lo tenía loco, difícilmente tenga la chance de reencontrársela diez o veinte años después, y para más fantasía, todavía más linda que entonces. Por lo general, los reencuentros son dolorosos: la belleza de 17 años se convirtió en una señora rolliza de 40, que ya tuvo tres chicos con dos maridos diferentes, y que ni siquiera recuerda si el grupo musical que le gustaba en la adolescencia era V8, Instrucción Cívica o el Cuarteto Leo

25 La barbarie no tiene mal olor

Nos parece atractiva la vida de un vaquero del Lejano Oeste, de un legionario romano, de un pirata inglés del siglo XVII, de un comando norteamericano tras las líneas de la Wehrmacht. Pero vayan a conseguir un retrete limpio en aquellas épocas, por no hablar de papel higiénico, jabón o desodorante…

26 Es posible dominar el mundo a espaldas de los gobiernos

El cine está lleno de científicos locos y millonarios desquiciados que pueden operar a sus anchas, gastando dinero a raudales, o construyendo instalaciones descomunales, sin que nadie se dé cuenta. Lo mismo pasa con Bruce Wayne, por cierto: no hay agencia hipersecreta del gobierno norteamericano de la que Batman no se ría. En la vida real, probablemente el peor enemigo de un eventual Hombre Murciélago serían las agencias impositivas de los gobiernos, que muy pronto detectarían que algo raro pasa con las cuentas bancarias... Ni hablar de lo vulnerable que sería la localización de la Baticueva a programas como Google Earth.

27 Los Estados Unidos ganaron la Guerra de Vietnam

Aunque le parezca mentira a los cinéfilos que no saben nada de Historia, la Guerra de Vietnam fue ganada por la república comunista de Vietnam del Norte y el Vietcong, su aliado guerrillero de Vietnam del Sur. Los Estados Unidos fueron derrotados. Y la supuesta revancha de “Rambo II” es sólo eso: una supuesta revancha. ¡La guerra no es una semifinal de la Copa Libertadores o la Liga de Campeones, con partidos de ida y vuelta!

28 La CIA es poco menos que la Red Solidaria de Juan Carr

Por más que Hollywood nos atiborre de héroes cuyos nombres engrosan las nóminas salariales de la citada agencia del gobierno de los Estados Unidos, la CIA es una organización con un historial de crímenes y delitos propio de un grupo terrorista, y de los peores: derrocamiento de gobiernos democráticos en Irán o Chile, entrenamiento de torturadores en Uruguay o El Salvador, encubrimiento de traficantes de drogas en Colombia o Laos, financiamiento de grupos fundamentalistas en Afganistán para combatir la invasión soviética de 1979-89, secuestro y posterior tortura de sospechosos de pertenecer a esos mismos grupos fundamentalistas en Italia o en los propios Estados Unidos… En fin: a otro perro con ese hueso, Hollywood.

29 Los espías tienen una vida llena de aventuras

La mayoría de los empleados de los servicios de inteligencia son oficinistas que operan computadoras,  escriben informes periódicos y asisten a reuniones de trabajo: nada que genere especial envidia. Incluso los espías que hacen trabajo de calle se limitan a seguir discretamente a un objetivo, plantar aparatos de video o escucha, transmitir una orden. En los años de Guerra Fría, muy raramente hubo tiroteos entre espías de ambos bandos, y apenas se recurrió al asesinato de un integrante de los servicios enemigos: el caso del teniente coronel francés Bernard Nut, muerto presuntamente en Niza en 1983 por espías soviéticos, es famoso precisamente por ser una rarísima excepción. (A la derecha, póster de una película de espías pero realista, "El topo").

30 Hubo oficiales alemanes en el Marruecos Francés

El mayor Strasser (un perfecto Conrad Veidt) puede ser un gran villano, y sin él “Casablanca” no sería lo mismo, pero lo cierto que jamás hubo oficiales alemanes en el Marruecos Francés en medio de la Segunda Guerra Mundial, al menos abiertamente. El Protectorado de Marruecos fue gobernado entre 1940 y 1942 por funcionarios que respondían a la Francia de Vichy, un estado títere de Alemania, pero formalmente independiente.

31 Hubo cartas de tránsito en el África Francesa

Otra de “Casablanca”. Esas famosas “cartas de tránsito” firmadas por el general Maxime Weygand (un personaje real) son un gran McGuffin, al decir de Alfred Hitchcock, pero nunca existieron. Lo que pasa es que, sin el permiso de libre tránsito que esos documentos supuestamente concedían, no existe excusa o justificación para que Ilsa (Ingrid Bergman) intente ver nuevamente a Rick (Humphrey Bogart). Allá ustedes con la realidad, damas y caballeros; yo me quedo con la mentira de los guionistas.

32 El cine es un curso de Historia

Si bien las manipulaciones ostensibles y los errores groseros resienten la calidad de un filme con pretensiones de rigor histórico, la verdad es que la única real obligación de una película es entretener al espectador. Aquí podríamos extendernos en lo que se entiende por “entretener”, porque plantear interrogantes o poner en cuestión los supuestos morales o ideológicos también es una forma de entretener, pero nos limitamos al concepto más pedestre: hacer que el espectador disfrute de los minutos que pasa viendo una película. Si el espectador quiere saber si efectivamente el emperador romano Marco Aurelio fue asesinado por su hijo Cómodo, si de verdad los piratas ingleses eran tan caballerescos y sus enemigos españoles tan malvados, si Adolf Hitler y su camarilla murieron en un atentado en un cine parisino, pues que vaya a donde debe ir: a los libros de Historia. Que no pretenda que Quentin Tarantino o Steven Spielberg, además de hacerle pasar un buen rato, se ocupen de enseñarle lo que no aprendió en la escuela.

33 Siempre hay tiempo y salud para pronunciar últimas palabras

El género literario de las últimas palabras parece requerir solamente de una persona agonizante y de una frase pronunciada por este último, pero eso es engañoso. También requiere de alguien capaz de dar testimonio de dicha frase: las últimas palabras de Albert Einstein se perdieron dado que al genial físico alemán, a quien se le habían ocurrido tantas cosas, justo no se le ocurrió que la enfermera que lo acompañaba podía ignorar el alemán. Y también se requiere que la frase sea digna del momento: al pobre Paul Claudel, la muerte le sobrevino sin poder pronunciar una frase posterior a la poco decorosa “doctor ¿habrá sido el salchichón?"

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