The Comedy of Terrors
(La Comedia del Terror / La Comedia de los Terrores-1964)

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Boris KarloffNos encontramos en 1964, un periodo en el que la comedia norteamericana se encuentra en pleno apogeo de su última edad de oro. Es el periodo de Donen, Edwards, Quine, Tashlin, Lewis, Minnelli... y es también el de las comedias de Doris Day o la evocación del cine cómico americano. Y de todo ello podemos encontrar ecos en esta película. Desde un instante que me recordó poderosamente un pasaje de la discreta pero exitosa LOVER COME BACK / PIJAMA PARA DOS (1961, Delbert Mann) -aquel en el que Rock Hudson rompe un bastón que Tony Randall utilizaba para afianzar psicológicamente su personalidad-, en este caso representado en el instante en que Trumbull destroza el espantoso ataúd que Félix está confeccionando. Pero es que la presencia de Joyce Jameson y la episódica Beverly Hills tienen el regusto inequívoco de la misoginia tashliniana o lewisiana. Incluso en el terreno del ir por delante de la historia... el personaje de Amaryllis no deja de parecerme un patético precedente de la Julie Andrews de THE SOUND OF MUSIC / SONRISAS Y LÁGRIMAS (1965, Robert Wise), e incluso en algunos momentos de la muy posterior VICTOR VICTORIA / VICTOR O VICTORIA (1982, Blake Edwards) -las secuencias en las que rompe copas con sus altisonantes gorgoritos-.

Basil RathboneSin embargo, y no soy el primero en apreciarlo aunque tras este visionado se me ha hecho palpable, en lo que retoma especialmente de homenaje esta comedia hacia el cine cómico es al referente de los excepcionales Laurel & Hardy -a quien por cierto ha de llegar el momento de su vindicación en la cima de los más grandes-. Es indudable que las hilarantes andanzas de Price (como un nuevo Hardy delgado) y Lorre (reencarnándose en un Laurel de gruesa apariencia) adquieren ese poderoso reflejo, máxime ataviados con los impagables uniformes de funerarios -sombreros incluidos-. Más allá de los puntuales y explícitos homenajes recibidos incluso por reputados directores como el gran Blake Edwards -en THE GREAT RACE / LA CARRERA DEL SIGLO (1965) en donde los personajes encarnados por jack Lemmon y Peter Falk adquieren una caracterización muy similar a la de nuestros protagonistas-, quizá sea en este film donde el humor de la inmortal pareja recibiera la más acertada recreación, haciéndolo además de forma totalmente integrada en una película que pese a estar enmarcada en el cine de la época, quizá adelantó su enorme caudal de sutilezas a la época de su estreno. A este respecto, la evocación del slapstick se hace patente en la utilización antes del genérico y en algunos contados momentos de unos impagables acelerados de imagen, quizá retomados tras la exitosa experiencia de Tony Richardson en la admirable y un tanto olvidada TOM JONES (1963). Sin lugar a dudas, estoy seguro que este film hubiera hecho las delicias del gran Stan Laurel si casualmente lo llegó a ver.

Vincent PriceTHE COMEDY OF TERRORS fue un fracaso estrepitoso en el momento de su estreno. Tourneur comentaba con cierta amargura que no gustó ni a sus propios familiares. Ahí donde funcionó el humor fácil y chocarrero de Corman en THE RAVEN y un episodio de HISTORIAS DE TERROR / TALES OF TERROR (1962), la propuesta punzante, hiriente y lúdica del tándem formado por el realizador francés y el escritor Richard Matheson (también productor asociado), recibió un ostentoso rechazo marcando que el olvido se encargara de ella. Con posterioridad y en varias de sus entrevistas, Vincent Price hablaba con enorme satisfacción de su participación en esta película y del propio Tourneur -es evidente que el clima festivo de los actores se “traduce” en sus imágenes-. Sin embargo, este tropiezo en taquilla hizo que la película quedara arrinconada en las estanterías y la trayectoria del maestro francés quedara “tocada” para siempre. Ya solo realizaría un año después la despersonalizada -al parecer y según declaró el propio Price por enormes problemas de producción- LA CIUDAD SUMERIGDA / CITY UNDER THE SEA (1965), que pese a no considerarla personalmente de forma tan negativa como muchos otros comentaristas, carece casi por completo del sello de su realizador. Así se pagó la audacia de ser personal y adelantarse a su época, en la persona de quien ha sido en mi opinión el mayor cineasta con que ha contado el cinematógrafo.

Peter LorreAfortunadamente, aunque con cierta tardanza, en el caso de Tourneur el tiempo dio la razón al realizador. Tanto buena parte de la crítica francesa como la revista Midi-Minuit Fantastique redescubrían la obra tourneriana para las nuevas generaciones. Una obra que era relativamente fácil detectar en sus producciones para Val Lewton en la RKO, pero que muy pronto evidenció su potencia y fuerza visual a lo largo de su bagaje por el cine de géneros y los diferentes estudios. Pero pese a ello, siempre THE COMEDY OF TERRORS ha quedado un tanto rezagada, como si de una rareza o un extraño epígono se tratara. Evidentemente lo es, y de forma admirable. Tal y como ofrecen esos títulos de crédito finales con que finaliza su metraje, el sinuoso paseo de un felino -uno de los elementos simbólicos de todo su cine-, escapando finalmente de un ataúd mortuorio, la extrañeza, lo lúdico y en el fondo, lo terrible de la muerte, quedó manifestado en esta sencilla y pequeña obra maestra de apenas 80 minutos de duración, a la que el paso del tiempo aún le espera una mayor reconsideración dentro de esa extraña fusión de géneros entre la comedia y el cine de terror.

Si tienen ocasión, no dejen de ver LA COMEDIA DE LOS TERRORES... y tengan los ojos y los oídos bien abiertos... mientras las carcajadas emanadas de las payasadas de la funeraria Hinchley & Trumbull se lo permitan. Fue un regalo que Tourneur, Matheson, Price, Lorre, Rathobone, Karloff, Baxter, Crosby y la American International en completo dejaron para la posteridad.

Juan Carlos Vizcaíno
Octubre 2003

Nueva Inglaterra, a finales del siglo XIX: Tras soportar un periodo de máxima inactividad Waldo Trumbull (Vincent Price), responsable de la funeraria Hichley & Trumbull decide poner en practica un plan ...
... para reactivar la clientela en la misma. Waldo está casado con Amaryllis (Joyce Jameson), una frustrada cantante de ópera de provocativo aspecto...
... hija del fundador del negocio, Amos Hinchley (Boris Karloff), en apariencia un viejo desahuciado y lleno de enfermedades.
Junto a Waldo trabaja en la funeraria Félix Gillie (Peter Lorre), secretamente enamorado de los encantos de Amaryllis y quien esconde un pasado nada claro.
Waldo es un alcohólico empedernido constantemente enfrentado a la cursilería de su esposa, intentando envenenar a su suegro ...
... y se encuentra acuciado para pagar las deudas del local en donde está ubicada su casa y la propia funeraria por el propietario del mismo, el despótico John F. Black (Basil Rathbone).
Como quiera que carece de recursos -y aunque dispone de un ataúd que han venido utilizando reiteradamente para todos sus clientes durante los últimos 12 años-, Waldo logra convencer a Félix para encontrar una “clientela” eliminando a viejos de la zona.
Probarán inicialmente con uno de ellos, pero la joven y atractiva viuda se fuga a Europa dejando al difunto sin costear su propio funeral. Otro encuentro amenazador con Black lo hace ser el siguiente candidato de su lista...
... logrando finalmente y tras un violento enfrentamiento que este fallezca de un infarto.
Sin embargo, la acaudalada e histriónica víctima padece catalepsia siendo constantes las resurrecciones y subsiguientes asesinatos en su persona.
Pese a los enormes “inconvenientes” finalmente su cadáver es enterrado en su panteón familiar, obligando a Waldo y Félix a desprenderse de su viejo amigo y herramienta de trabajo -el eterno ataúd-.
Sin embargo, en una noche de tormenta, Black vuelve a la vida. Será el clímax de una historia de desenlace inesperado...
en que los que parecen muertos serán finalmente los vivos y los que ansían matar se encuentran finalmente con aquello que han buscado para sus semejantes.
La gata de la familia -Cleopatra-, será testigo de todas las inefables e insospechadas andanzas de estos personajes.
 
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