| Reseña crítica: El Conde Sotubai, príncipe de los vampiros (interpretado por el argentino Guillermo Murray), trata de vengarse de los descendientes de una familia que trató de liquidarlo siglos atrás. El siniestro conde captura a una de las sobrinas de su enemigo para poseerla, sin embargo un ocultista y el novio de la muchacha intentan liberar a la pobre muchacha. La película intenta pasearse por todos los clichés del cine de vampiros, las capas, los sarcófagos, los murciélagos de goma que flamean en el aire, las vampiresas que traspasan las paredes y los colmillos postizos que deforman las comisuras de sus usuarios. La película, de cortas aspiraciones, tiene para ofrecer una estupenda escenografía y una simpática ocurrencia: los vampiros son alentados o rechazados con la ejecución de melodías folklóricas de los Balcanes. Así que ya sabe, desempolve esas viejas partituras de polkas, balalaikas y mazurcas y juegue a invocar los muertos, en casa, con amigos y alguna copita de jerez. Calificación Cinefania.com: 
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