| Reseña crítica: Drácula (Oldman) alza sus puños contra la tragedia al perder a la mujer que ama (Ryder), y se promete esperarla hasta que regrese, incluso aceptando las condiciones que su naturaleza impone. Así que llega el día que se le da la oportunidad de viajar a Inglaterra. Allí conoce a Mina (Ryder, nuevamente) que es la prometida de Jonathan Harker (Reeves). En ese momento se desata una lucha interior en ambos personajes:
a) en el Conde, para decidir si se deja llevar por sus instintos vampíricos y abstenerse de morder a la joven
b) y en la amada-víctima para optar por su amor virginal hacia Jonathan o por los sentimientos animales hacia el Conde.
El aspecto visual es soberbio (lo mismo que la partitura musical y los efectos especiales). Pero hay que hacer duros esfuerzos para conciliar un guión con sensibles falencias lógicas, puesto que ¿cómo alguien se va a enamorar de su plato de comida?, y ¿en qué condiciones la víctima se enamoraría de su verdugo? Además la visión de ciertos personajes jugosos (Renfield es practicamente olvidado y Van Helsing es personificado como si fuera un sabio loco y excéntrico) es desaprovechada en beneficio del ilógico affaire de los personajes principales. Calificación Cinefania.com: 
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