| Reseña crítica: Tercera película de la saga de ALIEN en la que la teniente Ripley (Sigourney Weaver) se ve nuevamente enfrentada a la peligrosa bestia originaria de una luna de Júpiter, pero esta vez dentro de un planetoide que sirve como hogar-prisión para varios reos. Con un desarrollo deliberadamente largo, ALIENS plantea diversos rumbos narrativos:
1) Una relación romántica entre la protagonista (que se rasura la cabeza acentuando sus rasgos masculinos) y un médico (Charles Dance).
2) Una suerte de autorregulación sexual entre los presos, bajo la guía de un líder (Charles S. Dutton) que los hace rozar el fanatismo religioso.
3) La necesidad de convivencia de una mujer y los reos y el choque de su presencia en un sitio donde el concepto no es admitido.
Todas estas interesantes vertientes tienen su fin cuando el principal villano humano fallece en las garras del Alien, promediando los primeros 40 minutos. La trama luego se difumina a través de pasillos oscuros y víctimas que quedan paralizadas ante el horror, cuyas muertes no nos afectan, dado que sus personajes no se han desarrollado como para interesarnos que sobrevivan. La intervención final de Bishop (Lance Henriksen), el creador del androide que se mostró en ALIENS (1989-James Cameron), en un tono netamente conspiranoico, solo agrega un detalle más a este enorme collage con implicancias pseudofilosóficas y algo de hermetismo. Calificación Cinefania.com: 
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