| Reseña crítica: Si algún día se compila un "diccionario de filmes contradictorios" es muy probable que la letra "P" esté ilustrada con esta película que pone en pantalla un auténtico catálogo de contradicciones. La trama se inicia con el matrimonio Sumner (un Dustin Hoffman y una Susan George memorables), recientemente llegados a un pueblito en la campiña inglesa donde planean ser felices. Recompensado con una beca de investigación teórica, el joven marido, un matemático, planea llevar a cabo sus estudios en la bucólica paz que supone la casa campestre donde se acaba de mudar. Sin embargo, su esposa tiene un pasado y a poco de llegar ya se dedica a rechazar (aunque tibiamente) el avance de un viejo amigo de la adolescencia (Del Henney). Este comienzo funcionará como tónica perfecta para enrarecer la tempestad que se avecina. El director Peckimpah no se conforma con enfocar la nueva y conflictiva vida de los Sumner, sino que nos brinda certeros pantallazos (en una taberna, en las calles del pueblo, en el garage de los Sumner, en una cacería de patos) que sirven para introducirnos en las rudimentarias formas de vida de personajes secundarios tales como un amenazador parroquiano (Peter Vaughan); un alcalde manco (T.P. McKenna), un reverendo (Colin Welland) que se dedica a la prestidigitación y el típico retrasado local (David Warner)... todos los cuales tendrán cierto rol en la espiral de violencia que seguirá. Como filme de los '70, Perros de Paja postula la contradicción de pivotear sobre tópicos más propios del cine norteamericano de Preguerra, como el linchamiento y el "kidnapping" o secuestro de niños - para más datos consultar FURY (Furia-1936). Adelantándose a precedentes importantes como DELIVERANCE (La Violencia Está Entre Nosotros-1972) de John Boorman o THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE (La Masacre de Texas-1974) de Tobe Hooper, el filme de Peckimpah revierte la frecuente identificación de la "maldad urbana": En esta ocasión el habitante rural ofrece lo peor del género humano. Como película inglesa, además, plantea el esquema narrativo de un filme del oeste, incluso con aire misógino y enfoque sobre la heroicidad de un solo hombre (justamente uno de los fuertes de Sam Peckimpah es el western). El resto es la virtuosa construcción del guión, a través del cual se lleva a cabo una desintegración, metódica y a todo nivel, de los diversos microcosmos: Familiar, vecinal, social y, finalmente, humano, desembocando en unos 40 minutos finales a toda orquesta y no apto para sudadores nerviosos. Calificación Cinefania.com: 
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