| Reseña crítica: Durante unas excavaciones en Hobb's Lane, una vieja estación de subterráneo, unos obreros se topan con huesos humanoides de gran antiguedad. El especialista llamado para investigar (James Donald) estima que se tratan de restos fósiles anteriores en varios millones de años al más antiguo de los hombres prehistóricos. Poco después, ve la luz una estructura metálica que rápidamente llama la atención de las Fuerzas Armadas. Un obtuso coronel (Julian Glover) toma control del sitio y mantiene la suposición que el objeto es un ingenio de guerra nazi. Sin embargo, el Profesor Quatermass (Andrew Keir), especialista en exobiología, inmediatamente sugiere que puede tratarse de una antiquísima nave espacial, teoría que parece confirmarse cuando, en el interior de la capsula son encontrados enormes cadáveres de langostas. Por supuesto, no todo parece estar muerto en la nave, debido a que ciertas personas sufren ataques de locura luego de estar en contacto con la misma. Y los registros periodísticos de sucesos extraños que tomaron lugar en Hobb's Lane, sumados a la nefasta crónica medieval, parecen apuntar a cierto tipo de relación entre esta nave supuestamente marciana y la leyenda del Diablo. En el albor de los "oscurantistas" años '70 esta película echa mano a la mayoría de las teorías en boga por entonces, sobre el origen extraterrestre del ser humano, la presencia de civilizaciones antediluvianas y el estado de los experimentos de la Parapsicología sobre telequinesis y precognición, combinándolas con los tópicos usuales de las películas de Quatermass (a saber: ciencia-ficción científica estilo inglés, manipulación de los medios de comunicación masivos, intromisiones alienígenas en la Tierra, etc.) logrando un estupendo filme de ciencia-ficción terrorífica, cuyos méritos parecerían deberse más al guión de Nigel Kneale que al trabajo del director Roy Ward Baker. Calificación Cinefania.com: 
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