| Reseña crítica: A mediados de los '60 un criminal sexual aterroriza Boston (según hechos verídicos y aún no aclarados por completos) y la policía intenta poner en alerta a la tercera edad con las típicas recomendaciones de no abrir a extraños y de no salir por las noches. Aún así, continúan apareciendo víctimas, así que el alcalde (William Marshall) nombra a un especialista en jurisprudencia (Henry Fonda) al frente de una oficina cuya misión será la de investigar todo lo relacionado con el Estrangulador de Boston (como ya los medios comienzan a denominar al asesino) y capturarlo. A pesar de que cercan varios sospechosos (un homosexual, un coprófago, un violador), siguen habiendo víctimas, esta vez no solo ancianas, sino jóvenes y de color, con lo que la alarma se extiende a un mayor espectro de población. A todo esto, un padre de familia (Tony Curtis, que monopoliza la película a partir del minuto 60 de proyección) participa, como todo buen norteamericano, del luto por el asesinato del presidente John F. Kennedy. Ante las depresivas imágenes que emite el televisor, Curtis sale a dar un paseo, y durante dicha recorrida, se hace pasar por plomero e ingresa en el domicilio de una ama de casa para estrangularla. Una vez capturado, es un sospechoso más y la tarea de las fuerzas del orden es bucear en su mente y comprobar si es o no el asesino. Lejos de ser un mero relato de suspenso o de persecución detectivesca, la película se vuelca a la descripción semi-documental de la investigación policial y, durante la última hora de metraje, a la pesquisa psicológica. Para dichas tareas, el director Richard Fleischer hace uso de la técnica de pantalla dividida en la que vemos un mismo hecho desde ópticas distintas, lo que requiere un obvio esfuerzo visual de parte del espectador pero genera cierto grado de aprehensión a los hechos que presencia. Planteado el problema psicopatológico (aparentemente un severo problema de doble personalidad), la trama se centra exclusivamente en recorrer la laberíntica mente de Estrangulador, ofreciendo hallazgos de fotografía que se conjugan con una de las mejores actuaciones de Curtis en la pantalla. El intento de crítica social, sobre la aberración que subyace debajo de lo aparentemente normal, por supuesto es aplicable a muchas más urbes que Boston. Calificación Cinefania.com: 
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