SAMOURAÏ, LE
(1967)
- SILENCIO DE UN HOMBRE, EL (España)
Dirigida por:
Jean-Pierre Melville
Protagonizada por:
Alain Delon
François Périer
Nathalie Delon
Cathy Rosier
Jacques Leroy
Estudios: CICC (Prod.) S.N. Prodis (Distr.)
País: Francia
Estreno: 25 de Octubre de 1967
Duración: 105'
Género: Suspenso

Jean-Pierre Melville
Protagonizada por:
Alain Delon
François Périer
Nathalie Delon
Cathy Rosier
Jacques Leroy
Estudios: CICC (Prod.) S.N. Prodis (Distr.)
País: Francia
Estreno: 25 de Octubre de 1967
Duración: 105'
Género: Suspenso

Títulos alternativos:
- FRANK COSTELLO, FACCIA D'ANGELO (Italia)
- EISKALTE ENGEL, DER (Alemania)
- SAMURAI, THE (G.B.)
- GODSON, THE (EE.UU.)
- FRANK COSTELLO, FACCIA D'ANGELO (Italia)
- EISKALTE ENGEL, DER (Alemania)
- SAMURAI, THE (G.B.)
- GODSON, THE (EE.UU.)
Reseña crítica: La más grande soledad no es la del tigre en la selva, ni la del samurai, sino la de Jef Costello (Alain Delon, que hace de la economía de gestos el más notorio rasgo de su personaje). En esta ocasión, el director Jean-Pierre Melville nos muestra el mundo de los sicarios con el caso de un profesional meticulosamente descripto a través de los pasos que sigue para la concresión de su trabajo:
- Se pone una gabardina y un chambergo
- Roba un Citroën con un manojo de medio centenar de llaves
- Acude a un mecánico para el "cambio de placas" y suministro de arma
- Penetra en su objetivo (en esta ocasión, un exclusivo club de jazz)
- Se calza guantes blancos e ingresa en el despacho de su víctima
- Avisa que se ha presentado para matarlo y dispara
- Al salir realiza diversos cometidos destinados a crearse una "coartada"
Como se ve, el trabajo de asesino profesional en París de los '60 es para nuestro protagonista una actividad compuesta de una serie de ritos. Pero la actividad no está regulada, no tiene previsión social ni sindicato que la proteja. Así que cuando llega el momento del pago, sus contratantes envían a otro sicario (Jacques Leroy) que intenta eliminarlo. El motivo es, se presume, que Costello fue arrestado por la policía junto a docenas de sospechosos que concordaban con la descripción que dieron los testigos. Debido a que la coartada de Costello es perfecta, el Comisario (François Perier) se ve obligado a soltarlo pero esta misma perfección es la que atrae la sospecha sobre él. Herido, Costello se enfrenta a un nuevo panorama: ajustar cuentas con sus contratantes y evadir el molesto seguimiento policial. Entre ambas tareas, por supuesto, el eje de la cuestión que es, creemos, los ritos. Ya hemos mencionado antes las fases de todos sus trabajos, pero cada una se podría ampliar extrayendo nuevos ritos. La manera con la que Costello se pone el sombrero frente al espejo, o la forma como maniata a su rival - método ya visto en LE DOULOS (Morir Matando-1962) del mismo Melville. Esta sucesión de rituales, la invariable expresión de Costello y su perceptible código de honor, son los que lo llevan a un desenlace trágico (esto no es ninguna revelación para quienes hayan visto otras películas de Melville). Los motivos de Costello son lo apasionante del caso, ya que ni el protagonista deja entrever mucho ni el director nos ofrece elementos certeros con lo cual especular. De ahí, volvemos a la cita con la que Melville inicia su película (apócrifamente citada de un libro de Bushido), acerca de la soledad del samurai. En la idea occidental, el guerrero oriental es una máquina perfecta e inmutable. Esa perfección incluye tal vez la decisión y el control sobre una muerte con honor. Cuando Melville pone en pantalla este concepto, nos deja una película reducida a diálogos mínimos, con un desarrollo lento y cansino, que tiene explosiones de violencia carentes de toda espectacularidad y que nos termina dejando ligeramente ajenos y algo confundidos. [Cinefania.com]
Calificación Cinefania.com:
- Se pone una gabardina y un chambergo
- Roba un Citroën con un manojo de medio centenar de llaves
- Acude a un mecánico para el "cambio de placas" y suministro de arma
- Penetra en su objetivo (en esta ocasión, un exclusivo club de jazz)
- Se calza guantes blancos e ingresa en el despacho de su víctima
- Avisa que se ha presentado para matarlo y dispara
- Al salir realiza diversos cometidos destinados a crearse una "coartada"
Como se ve, el trabajo de asesino profesional en París de los '60 es para nuestro protagonista una actividad compuesta de una serie de ritos. Pero la actividad no está regulada, no tiene previsión social ni sindicato que la proteja. Así que cuando llega el momento del pago, sus contratantes envían a otro sicario (Jacques Leroy) que intenta eliminarlo. El motivo es, se presume, que Costello fue arrestado por la policía junto a docenas de sospechosos que concordaban con la descripción que dieron los testigos. Debido a que la coartada de Costello es perfecta, el Comisario (François Perier) se ve obligado a soltarlo pero esta misma perfección es la que atrae la sospecha sobre él. Herido, Costello se enfrenta a un nuevo panorama: ajustar cuentas con sus contratantes y evadir el molesto seguimiento policial. Entre ambas tareas, por supuesto, el eje de la cuestión que es, creemos, los ritos. Ya hemos mencionado antes las fases de todos sus trabajos, pero cada una se podría ampliar extrayendo nuevos ritos. La manera con la que Costello se pone el sombrero frente al espejo, o la forma como maniata a su rival - método ya visto en LE DOULOS (Morir Matando-1962) del mismo Melville. Esta sucesión de rituales, la invariable expresión de Costello y su perceptible código de honor, son los que lo llevan a un desenlace trágico (esto no es ninguna revelación para quienes hayan visto otras películas de Melville). Los motivos de Costello son lo apasionante del caso, ya que ni el protagonista deja entrever mucho ni el director nos ofrece elementos certeros con lo cual especular. De ahí, volvemos a la cita con la que Melville inicia su película (apócrifamente citada de un libro de Bushido), acerca de la soledad del samurai. En la idea occidental, el guerrero oriental es una máquina perfecta e inmutable. Esa perfección incluye tal vez la decisión y el control sobre una muerte con honor. Cuando Melville pone en pantalla este concepto, nos deja una película reducida a diálogos mínimos, con un desarrollo lento y cansino, que tiene explosiones de violencia carentes de toda espectacularidad y que nos termina dejando ligeramente ajenos y algo confundidos. [Cinefania.com]
Calificación Cinefania.com:
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| Reparto Ver créditos | |
Alain Delon | ... Jef Costello |
François Périer | ... Superintendente |
Nathalie Delon | ... Jane Lagrange, Novia de Jef |
| Cathy Rosier | ... Valérie, la Pianista [acred. como Caty Rosier] |
| Jacques Leroy | ... Asesino a Sueldo |
| Michel Boisrond | ... Wiener, Amigo de Jane |
| Robert Favart | ... Barman del Club |
| Jean-Pierre Posier | ... Olivier Rey, Dueño del Club |
| Catherine Jourdan | ... Chica del Guardarropa del Club |
| Roger Fradet | ... 1er. Inspector |
| Carlo Nell | ... 2do. Inspector |
| Robert Rondo | ... 3er. Inspector |
| Rubros Técnicos | |
| Dirección: | Jean-Pierre Melville |
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