| Reseña crítica: Un policía que custodia a la viuda de un gangster que va a testificar en un juicio, debe protegerla del ataque de asesinos profesionales en un tren. Por su descripción, estamos en presencia de un típico producto destinado a complementar dobles programas y hasta triples, que puede funcionar como prólogo de la película de base de la noche. La ausencia de estrellas de primera magnitud y el planteamiento del tema del filme durante los primeros 5 minutos de metraje son, en apariencia, señales inequívocas de dicho axioma. Sin embargo, en esos primeros minutos también se nos plantean algunas dudas sobre nuestro apresurado juicio previo. La cámara nos muestra a dos policías (Charles McGraw y Don Beddoe) que ingresan en un oscuro edificio donde un colega (Don Haggerty) está custodiando a la supuesta testigo (Marie Windsor). Las tomas no son habituales debido a su compleja composición de cuadro. Por momentos parecería estar imitando el estilo de encuadre que fomentara Robert Siodmak en sus noirs de la Universal. Otro punto relevante son los diálogos, que pareciera fuesen transplantados desde una buena novela policial directo a la pantalla, sin el edulcoramiento que caracterizó algunas veces al cine de Hollywood. Superada esta instancia, estamos en presencia sí de una película que por sus aspiraciones narrativas y artísticas se mantiene dentro del rango de la clase B, pero que por su brillante técnica y desarrollo narrativo supera con creces a un sinnúmero de filmes de clase A (y no vamos a dar nombres por eso de que las comparaciones son odiosas). McGraw cumple un inusual protagónico que se complementa de maravilla con el cinismo del personaje de Marie Windsor. Algunos detalles de la trama, muy similares a otro thriller ferroviario de la misma productora, BERLIN EXPRESS (El Expreso de Berlín-1948) de Jacques Tourneur, no alcanzan para minimizar el impacto que significan estos 71 minutos del gran artesano Richard Fleischer. Calificación Cinefania.com: 
|