| Reseña crítica: Un buscavidas (Dana Andrews, en un personaje inusual para su registro) baja del autobús en un pueblito del medio oeste. Al entrar en un bar queda flechado automáticamente por la sensual mesera (Linda Darnell). Buscando algún motivo para quedarse unos días, colabora con la campaña publicitaria de un pseudo-espiritista (John Carradine), conociendo en el lapso a una madura soltera (Alice Faye, actriz usualmente relacionada con el género musical) que vive con su maternal hermana mayor (Ann Revere), ambas herederas de un importante buen pasar monetario. Llevado por la pasión, Andrews le promete el oro y el moro a la mesera, y para ello se casa con la Faye con el objeto de sustraerle su dinero y fugarse a posteriori. Semejante argumento, ofrecido por el director Otto Preminger durante los primeros 60 minutos de proyección, excede los márgenes de previsibilidad pero también dificulta la identificación del espectador y, por consiguiente, su interés en la suerte de los protagonistas. Sin embargo, el asesinato de la moza del bar y la aparición de un ex policía de New York (el siempre efectivo Charles Bickford) al que le es asignado el caso, ofrece un absorbente twist que genera un cambio radical en el curso de la historia, al tiempo que la sumerge definitivamente en territorio film-noir, facilitando la interpretación a Andrews y ofreciéndole a Faye varias escenas en las que demuestra dotes dramáticas. A pesar de las apariencias, la repetición del tándem Otto Preminger-Andrews-David Raksin en el tema musical, no implica repetición del esquema narrativo de la exitosa LAURA (Laura-1944), sino que enfila en un terreno nuevo del que, creemos, Preminger sale satisfactoriamente librado, que es el estudio de caracteres y la radiografía sórdida del pueblo chico. La historia está tan bien resuelta que, incluso, permite profundizar en más de un personaje. Calificación Cinefania.com: 
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