| Reseña crítica: Un amargado viajero (Tom Neal) se pone iracundo con un camionero (Pat Gleason) en cierto bar de carretera, así que trata de recordar como fue que llegó a tocar fondo. El flashback que sigue comprende toda la película, y retrae la acción a New York, donde Neal se desempeña como pianista de jazz en un club de poca monta. Enamorado de la cantante (Claudia Drake), ella le informa que planea marchar a la Costa Oeste a probar suerte. Más tarde, Neal decide seguir a su chica, pero como no tiene dinero debe hacer dedo. Un día es levantado en la ruta por un hombre (Edmund MacDonald) que fallece durante la noche. Temiendo que lo consideren culpable, Neal oculta el cadáver y toma la identidad del difunto (además de sus patrimonios). Esta medida se torna problemática cuando se enreda con una de las más térribles mujeres fatales del cine (Ann Savage), que desde el primer momento intenta chantajearlo para conseguir sus propósitos. Usualmente considerada un ejemplo de economía de recursos, hay que admitir que el director Edgar Ulmer no prescindió de ninguno de los ingredientes comunes del Film Noir, comenzando con una cínica y climática narración en off, pasando por unos sugestivos y tensos diálogos hasta desembocar en un desenlace redondo y perfecto. Calificación Cinefania.com: 
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