| Reseña crítica: ¿Qué tienen el común los filmes con John Wayne THE ALAMO (El Álamo-1960) y THE SONS OF KATIE ELDER (Los Hijos de Katie Elder-1965) y las películas con Charlton Heston THE WAR LORD (El Señor Feudal-1965) y KHARTOUM (1966) con THE TWO TOWERS? Simplemente que todas, sin excepción, son películas de hombres, cuarteles, fuertes o castillos sitiados, de una fuerza minúscula de 4 hombres contra 12 o de 200 contra 10 mil. Evadiéndose aún más de la trama original del segundo par de libros que componen la saga de J.R.R. Tolkien, Jackson se centra ahora en el héroe Aragorn (Viggo Mortensen) y en la acción por encima de todo, forzando un espiral con epicentro en el ataque del ejército de monstruos enviado por Saruman (Christopher Lee) al Abismo de Helm, refugio del pueblo del Rey Theodem (Bernard Hill). La narrativa y el guión en sí plantean serios problemas, con frases célebres dichas como por compromiso por ciertos hobbits; con nuevos personajes virtualmente incrustados en la trama como Faramir y Grima, a quienes no le da el tiempo suficiente como para desarrollar rasgos o matices (problema que tal vez se resuelva en la anunciada edición en DVD con el agregado de media hora más); con los viejos personajes de la primer película haciendo apariciones breves (Saruman, Gandalf); con la revelación de Gimli en faz de comediante (totalmente fuera de lugar); con la presentación unidimensional de casi todos los personajes con desarrollo psicológico nulo; con los incesantes desvanecimientos de Frodo; con las constantes interrupciones del climax de la batalla final para intercalar secuencias del concilio de los árboles (que logran echar a perder el efecto de tal climax en todo su potencial). Salvado esta serie de detalles, la película no deja de ser entretenida, posee caracterizaciones majestuosas, exhibe unos soberbios rubros técnicos y una notable utilización del paisaje natural (a pesar que el director Peter Jackson abusa en cierta medida de la grúa y el paisaje de postal turística). El verdadero aporte a la Historia del Cine que realiza viene de la mano del mejor actor del filme (y la revelación): Gollum (o Smeagol), un ser animado por computadora que no solo es un triunfo de la tecnología de efectos especiales aplicados al cine, sino que también muestra en su rol dual una serie de matices, de gesticulaciones, y de histrionismo inusuales para un efecto especial. En definitiva, la película es una secuela a la altura de su precedente, con altibajos, pero innegablemente amena. Calificación Cinefania.com: 
|