| Reseña crítica: Una joven (Ariadna Welter) regresa a su casa natal luego de muchos años. Pero su vuelta es por motivos tales como la enfermedad mental de su tía (Alicia Montoya). Acompañada de un joven muy galante (Abel Salazar, que también produce la película), al llegar a destino se da cuenta que una de sus tías ha muerto recientemente y que la otra (Carmen Montejo) está demasiado joven para los años que tiene. El tío (José Luis Jiménez) es incapaz de explicar su aparente losanía, así como tampoco puede darse cuenta del influjo negativo que el Sr. Duval (Germán Robles) causa en ella. Duval es en realidad el Conde Lavud, un vampiro de añeja estirpe que planea resucitar a su hermano muerto hace 100 años y dominar la comarca (al menos no es tan ambicioso de querer conquistar el mundo). La situación en la hacienda se torna complicada, cuando Duval-Lavud conoce a la bella y joven protagonista, queriendo por todos los medios vampirizarla, tal y como hizo con su tía hace algunos años. La película es un paseo por varios de los ítems que el cine de terror había planteado durante la primera mitad del siglo. La trama es rica en situaciones macabras, muertos que caminan, entierros prematuros, fantasmas que no lo son, un vampiro con colmillos caninos (el primero en la historia del cine), intrigas folletinescas en la que los vampiros también se ven envueltos (lo de folletinesca no desmerece para nada la película), el tema de la superstición vs. la ciencia moderna y la rendición ante la prueba irrefutable... Hay que prestar atención al vampiro Lavud volando hacia un indefenso niño y atacándolo sin mayores miramientos. Pero el director Méndez no es tan crudo a lo largo de la película, con la buena dosis de claroscuros, insinuaciones sugerentes, sombras que se mueven, ambientes góticos en el México moderno y citas al DRACULA (1931) en que se basa. Calificación Cinefania.com: 
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