| Reseña crítica: Es la historia de un grupo de obreros que quedan atrapados en un túnel, durante los trabajos para la construcción del ferrocarril Durango-Mazatlán, a través de la Sierra Madre. La película se inicia durante la madrugada de la catástrofe, con el hallazgo del capataz de la obra (Víctor Manuel Mendoza), que descubre que alguien ha sustraído algunos cartuchos de dinamita. Al iniciar el día de trabajo, una multitud de obreros es avisada por el capataz y su asistente (Víctor Parra), de que el día será difícil, debido a dicho incidente, aunque eso no quiere decir que se vaya a suspender el día de trabajo. La multitud penetra en el interior de la tierra hasta el lugar donde comienzan los trabajos con una normalidad que precede a la tragedia. La explosión se demora lo poco que el director nos presenta a todos los personajes con que luego nos naturalizaremos durante el resto del filme. El registro del filme es, sorpresivamente para la época, muy ambigüo, ya que, por momentos, parecería que estamos frente a una de esas películas declamativas que nos intentan enseñar a vivir a través de los parlamentos de algunos personajes (especialmente el ancianito encarnado por Andrés Soler, que se pasa la película -y la vida- sermoneando y diciendo refranes). Pero, cuando llega el momento explosivo, el director no se guarda nada y se dedica a mostrarnos todo con total detalle (y esto, en el año 1955, es totalmente bienvenido). Con el correr de los minutos, el drama de los hombres atrapados, sin embargo, va decayendo nuevamente en lo declamativo y lo impuesto (incluídos milagros inesperados y una excesivamente larga transmición de radio con los familiares de las víctimas). Sin embargo, nuevamente vuelve a cobrar interés debido a que la trama es llevada hasta el extremo de la degradación y la autodestrucción, reiteramos, inusitada para la época y que, hoy día, consigue sorprender. Calificación Cinefania.com: 
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