| Reseña crítica: Víctima de los manejos de un grupo de corruptos liderados por un abogado (Ricardo Cortez), un hombre inocente (Boris Karloff) es acusado y condenado a muerte por un crimen que no cometió. Luego de ser ejecutado, un profesor (Edmund Gwenn) lo regresa a la vida, logrando un hito en la historia de la ciencia pero también, dando pie a la venganza del "Hombre que volvió de la Muerte". Este argumento proporciona material sustancioso para desarrollar dos tópicos interesantes:
- La ácida concepción del funcionamiento del aparato judicial y la corrupción (un tema que, a esta altura, la Warner maneja de memoria).
- Cierta arista frankensteinianas, que, a pesar de ser un tema típico de la Universal (de la que Karloff se había momentáneamente librado), no había sido explorado por dicho estudio. Nos referimos a la investigación que el científico emprende frente a un hombre resucitado que recupera su memoria, para averiguar "qué hay más allá de la muerte."
Pero también posee un problema esencial, a saber:
- La película está narrada con tanta prisa que impide desarrollar como se debe cualquiera de los anteriores temas. Incluso, por momentos, el montaje es tan acelerado que parecería querer evitar dar al público algún momento de reflexionar sobre la difícil plausibilidad de la historia.
Las escenas de Gwenn reviviendo a Karloff son demasiado reminiscentes de FRANKENSTEIN (Frankenstein-1931) y el desenlace con el refrán "el Señor Nuestro Dios es un dios celoso" suenan a parábola cristiana de relleno. Aún así hemos de rescatar el acierto del director Curtiz en la fotografía de la ejecución de Karloff, y al menos uno de sus asesinatos, puntualmente aquel en que el personaje de Paul Harvey es arrollado por un tren. Calificación Cinefania.com: 
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