| Reseña crítica: En la vida real, todos aquellos que tienen sanidad mental, tienden a saber distinguir entre la realidad y un sueño. La única posibilidad que tendríamos para confundir ambas, sería estar inmersos en un sueño. El sueño nos provoca que extraviemos nuestra percepción y que el límite se evanesca. El siempre polémico David Lynch se plantea con MULLHOLLAND DRIVE una historia onírica, pero con el desafortunado detalle que una vez que los personajes han despertado... tampoco podemos distinguir la realidad del sueño. La historia se inicia con una aspirante a actriz (Naomi Watts), que llega a Los Angeles para audicionar un rol para una nueva película. Al llegar a su casa se encuentra con una mujer amnésica (Laura Harring), que dice llamarse Rita y que posee una cartera repleta de dinero. Juntas comienzan a investigar cuál puede ser su identidad, teniendo como premisa que sufrió un accidente en la carretera Mulholland. Poco después otra historia se suma a esta trama: la del director de la película (Justin Theroux), que se niega a aceptar las presiones de los productores para que incorpore a su reparto a una actriz rubia llamada Camilla Rhodes. El director es engañado por su esposa y perseguido por matones, y ve como le cancelan su crédito bancario. Estas tramas se desarrollan con normalidad hasta el minuto 104 aprox., e incluyen apuntes magníficos, como la secuencia del primer encuentro entre el director y sus productores, la del asesino a sueldo desprolijo, y la del director llegando a su casa más temprano que de costumbre. Pero a partir de ese minuto, cuando las dos protagonistas de acuestan y se besan apasionadamente, la película se desbarranca. Es la inmediatamente posterior visita al Teatro del Silencio lo que parece darnos la tónica de la trama: lo que se escucha en esa representación parece ser música, pero no lo es, es una grabación. La Llorona, una artista, canta un tema en español, pero jamás lo llega a concluir, ya que cae (muerta o inconciente) antes del final. La canción continúa sonando. La historia de nuestra protagonista, una actriz, también continúa a pesar de que ella haya muerto hace tiempo, a pesar que sueñe y reemplace en su sueño los rostros de los personajes con otras personas de la realidad. MULHOLLAND DRIVE es en parte sueño, en parte realidad, pero a no ser que seamos David Lynch, jamás podremos distinguir completamente que parte de realidad y de ensoñación hay. Calificación Cinefania.com: 
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