| Reseña crítica: Mentiras Verdaderas, más que una película, es quizás una parábola acerca del fin del cine de espionaje y de acción propiamente dicho y del comienzo del mercantilismo (excesivas publicidades) y del efectismo (soberbios efectos especiales que opacan no solo a los actores sino al filme mismo) como tema principal de una película clase A. Podemos adaptar el título tanto a las distintas secuencias que se llevan a cabo en el filme (como una explosión nuclear en uno de los Cayos de la Florida o una persecución que hace el héroe a bordo de un Sea Harrier en el centro urbano de la ciudad) como a la radiografía misma de la obra, que carece netamente de un contenido rescatable. La historia trata de centrarse en la vida de un espía (Arnold Scharzenegger) que oculta a su familia su oficio bajo la apariencia de un vendedor de computadoras. Luego se olvida esta misión para enroscarse en los celos del marido para con la esposa (Jamie Lee Curtis, memorable) y finalmente vuelve a la trama del principio para terminar en un final a toda orquesta bailando tango (de forma patética por cierto). Solo en cierto momento hay un cariz de suspenso en la historia, pero naufraga luego de unos minutos. Por otro lado si la consideramos como una comedia, está casi tan falta de gracia como el más ramplón de los entretenimientos. Calificación Cinefania.com: 
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