| Reseña crítica: El fantasma (Juan Ramón Romani) de una persona muerta durante la construcción de un rascacielos, ha vuelto al hecho del crimen y horroriza a su esposa y arquitecta del edificio (Jenny Agutter). Hay varias muertes y un detective (Michael Moriarty) sigue el caso de cerca. Hay dos asesinatos más, y el detective pronto se convence de se trata de eventos sobrenaturales, así que conversa con un parapsicólogo (Theodore Bikel) para que le de una mano. El resultado es un remedo de fantasmas tipo POLTERGEIST (1982) pero sin ningún intento de espectacularidad, suspenso o climas. Agutter y Moriarty (buenos actores en general) hacen lo que pueden con sus personajes, pero el problema es el que siempre acarreó Freddie Francis, desde sus primeras películas: el de no tener un criterio de selección y el de arrojarse (por su gran amor al género fantástico) a filmar cualquier tipo de película con tal que sea de terror o de ciencia ficción. Cuando el material que tenía (la historia) era bueno, conseguía películas interesantes y de cierto nivel. Cuando el material era pobre (o, como en este caso, paupérrimo), el resultado lo podemos ver reflejado en la pantalla. Calificación Cinefania.com: 
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