| Reseña: Washington D.C., en la oficina del Servicio Secreto de Radares: El operador Bill Travis (John Howard) localiza a través de una nueva tecnología de radares, el arma utilizada por el asesino del caso Allen. En tanto, en un café, Lila (Adele Jergens), novia del gangster Mickey Moran (Tom Neal), está al tanto de un cargamento de uranio que la pandilla planea robar. El operador del radar, a través de un novísimo "tele-metro" montado en el techo del camión, siguen el rastro del uranio en su camino a la planta atómica. Hampones de Moran intervienen y matan a los choferes del cargamento, pero los atentos agentes de radares les siguen el rastro en pos de liquidar la intriga antes de el metraje de este filme toque la hora de duración: Así de eficiente es el Servicio Secreto de Radares.
Nota: En pos de añadir realismo y, a la moda de las películas de la Fox y los grandes estudios, esta película también tuvo su prólogo instructivo, en el que se explican los usos del radar.
|