| Reseña crítica: Australia, 1831: Cuando todavía la gran isla continente era tenida por refugio de criminales, un ex convicto (Joseph Cotten) se forja como rico plantador. Viviendo con su esposa (Ingrid Bergman), quien lo siguió fielmente desde Inglaterra, el matrimonio es víctima del rechazo de la alta sociedad australiana, lo que provoca el alcoholismo de la mujer. Hay una intriga familiar, que puede desembocar en un asesinato, y una escalada dramática que tiene un cénit en un vudú. Hitchcock fundió su productora Transatlantic Pictures con esta película que no tuvo gran popularidad y que tampoco está entre lo más memorable del maestro del suspenso. Calificación Cinefania.com: 
|