| Reseña crítica: Alemania, Posguerra: Personas de diversas nacionalidades abordan un tren del que uno de sus pasajeros, un alemán en una importante misión de paz (Paul Lukas), es secuestrado por motivos ideológicos. El resto del pasaje lima sus asperezas para ubicar al desaparecido. La película se nos plantea a través de las convenciones del film-noir, con una narración en off con enfoque informativo y por momentos didáctico pero que nunca abandona el punto de vista cínico sobre la situación geopólitica de Berlín (repartida entre los dos bloques de antiguos Aliados), una cámara que cambia los ambientes urbanos americanos por los apocalípticos barrios de una ciudad arrasada (lo que agrega una cuota neorrealista) y unos héroes en los que nunca se profundiza demasiado. El director Jacques Tourneur no se deja llevar por moralismos o mensajes pro estabilishment (de hecho, a pesar de ser estrenada en vísperas de la tormenta macarthysta, el filme no demoniza a los soviéticos), teniendo el acierto de reforzar las secuencias de suspenso (especialmente una pelea entre Robert Ryan y un hampón en el interior de un tanque de agua y un intento de asesinato en un ferrocarril, mostrado por la cámara a través del reflejo en un tren contiguo). El desenlace es tan ingenuamente optimista y contrasta tanto con las noticias de los diarios de entonces, que parecería ser una especie de burla sobre la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Calificación Cinefania.com: 
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