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DIARIO
DEL AÑO DE LA PESTE
Como si no alcanzara con una
crisis financiera mundial como no se recuerda otra en décadas, este 2009 nos
vino con la novedad de una pandemia global de un nuevo tipo de gripe. (Ya hay
quien insinúa que lo que está pasando es que Dios se tomó un año sabático y
dejó a cargo a algún ángel novato, de esos que entraron por una pasantía…).
En México y en Argentina se llegó virtualmente a paralizar toda actividad durante
varios días, con el fin de detener la ola de contagios. ¿Qué se puede hacer
salvo ver películas, diría Charly García? Y… coger, dormir, comer, beber, soñar…
O sea, “Sex, sleep, eat,
drink, dream”, tremendo tema de
una tremenda banda como King Crimson.
PRIMERO,
apelativos
de Belcebú). Debutaron en vivo en abril de 1969, y en octubre editaron su asombrosa
placa debut, “In the court of
the Crimson King”, una rara
y preciosa amalgama de pop, rock, jazz, folk, música clásica, ambient y sólo Dios sabe qué más. El disco, unánimemente aplaudido
y saludado como el comienzo de la era del llamado rock progresivo, fue remasterizado
y reeditado en CD en 2007.
Divergencias acerca de la orientación artística de la banda hicieron que
MacDonald y Giles dieran un paso al costado en plena gira por California, apenas
dos meses después, dando comienzo a una constante: la inestabilidad de la formación.
A medida que Fripp tomaba el control de
DISCIPLINA
En ese año, Fripp y Belew llamaron de vuelta a Levin, convocaron al baterista
Pat Mastelotto y al ejecutante de stick (¿”stickista”? ¿”palista”?) Trey Gunn… y se encontraron con
que Bill Bruford quería volver: fue entonces que Fripp tuvo la idea de pensar la música del King Crimson de los ’90 a partir de dos tríos ejecutándola
simultáneamente
sobre el escenario. La banda debutó por estas tierras australes: fue el 1º. de octubre de 1994 en Prix D’Ami de Buenos Aires, en la primera de una serie de 14 actuaciones
en la capital argentina y Córdoba, que se extendieron por una quincena. Los
temas solían alternar entre canciones pop abordadas de un modo bastante oblicuo
(“Dinosaur”), instrumentales muy complejos pero nunca
aburridos (el descomunal “VROOOM”) y extensas y particulares improvisaciones
colectivas que siempre logran escapar de la autoindulgencia (las diversas derivaciones
de “Thrak”): rock pesado, free jazz, música de cámara, gamelán javanés, música industrial, ambient,
son algunas de las etiquetas que King Crimson jugaba
a llevar hasta su límite. Tras “B’Boom: Live in Argentina” (un resumen de las citadas actuaciones en vivo) vinieron varios
otros discos en vivo, así como obras en estudio como el EP “VROOOM” y “Thrak”
(1995), “The construKCtion
of Light” (2000) y “The power to believe”
(2003).
Párrafo aparte merece la llamada “fraKCtalización”
de la banda: los seis miembros se dividieron en diferentes subgrupos, cada uno
de los cuales desarrolló la música de King Crimson en un sentido diferente. Hubo seis ProyeKCtos, si
contamos como tal a BLUE (Bruford – Levin Upper Extremities),
un grupo paralelo de Levin y Bruford.
(Como vemos, King Crimson no es una banda a la que
se puede acusar de andar por caminos trillados…).
Para 2000 se fueron Levin y Bruford, para 2003 Gunn, y para
2004 volvió Levin, aunque sólo para unos ensayos.
Lo último que se supo de la banda es una serie de conciertos en 2008, durante
los cuales el cuarteto remanente sumó al baterista Gavin Harrison.
INDISCIPLINA
¿Y el sexo, y la comida, y la bebida, dirá el eventual y acaso inexistente
lector? Pasa que es imposible reducir la historia de esta banda increíble a
unos pocos y cómodos renglones introductorios: de hecho, esta introducción era
todavía más larga, y sufrió más de un recorte… Pero vamos sin más demora a…
“Sex, sleep, eat, drink, dream” apareció como tal
por primera vez en el EP “VROOOM”, luego en “B’Boom: live in Argentina” y luego en una versión de estudio en “Thrak”: digo “como tal” porque existen grabaciones de una
versión previa, llamada “No questions asked”. Los créditos atribuyen el tema los seis integrantes
de la banda por igual, aunque la letra es responsabilidad exclusiva de Belew.
Musicalmente, el tema arranca con un riff de bajo y guitarra que delinea un groove funky muy ganchero, al que sigue una parte cantada áspera y disonante. Estas dos secciones se alternan hasta llegar a un impresionante intermedio rockero: hay que escuchar ese invariable acorde de guitarra distorsionada que sirve de base y esas percusiones que suenan a choque de trenes. (De hecho, si prestan atención, notarán que en esa parte ¡en verdad hay dos tríos tocando dos temas diferentes en tiempos diferentes, pero que se complementan maravillosamente bien!).
La letra tiene un cierto aire a las letras de David Byrne para los Talking Heads (recordemos su participación
como guitarrista invitado de la banda): versos que parecen surgir de un libre
fluir de la conciencia, evocando un pasado remoto y salvaje y un presente hipertecnificado,
unidos por el hilo conductor de nuestras perennes necesidades animales.
Primal, tribal, manzana, huevo, verdura, anguila.
Tengo una canoa nueva pero no tiene un eje.
Terciopelo privado, animal, Oldsmobile, mente
Terciopelo privado, animal, TV vacía.
Están pescando en la cocina
Pero ellos no se han puesto al día conmigo
Primal, tribal, noche química y digital.
Me tengo que vestir para salir de mi mente.
Sexo, dormir, comer, beber, soñar.
* King
Crimson en Argentina, 1994. Alejandro Cosentino.
* Artículo de Wikipedia (en inglés)
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