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DIARIO DEL AÑO DE LA PESTE

Como si no alcanzara con una crisis financiera mundial como no se recuerda otra en décadas, este 2009 nos vino con la novedad de una pandemia global de un nuevo tipo de gripe. (Ya hay quien insinúa que lo que está pasando es que Dios se tomó un año sabático y dejó a cargo a algún ángel novato, de esos que entraron por una pasantía…). En México y en Argentina se llegó virtualmente a paralizar toda actividad durante varios días, con el fin de detener la ola de contagios. ¿Qué se puede hacer salvo ver películas, diría Charly García? Y… coger, dormir, comer, beber, soñar… O sea, “Sex, sleep, eat, drink, dream”, tremendo tema de una tremenda banda como King Crimson. 

 

PRIMERO, LA CORTE DEL REY CARMESÍ

Era agosto de 1967, era el Verano del Amor, era el sur de Inglaterra. El baterista Michael Giles y su hermano Peter, bajista, publicaron un aviso buscando un tecladista y cantante para formar una banda de rock. Sólo se presentó un muchacho que, por cierto, no cantaba ni tocaba teclados: era Robert Fripp, que por ese entonces se ganaba unas libras tocando la guitarra en una banda que animaba las noches de un cabaret de Portsmouth y acababa de mandar al diablo a la universidad y a su futuro en la agencia inmobiliaria de su familia. El trío hacía un pop con desarrollos instrumentales complejos y llegó a grabar un disco como Giles, Giles & Fripp, que pasó desapercibido. En 1968 se incorporó el tecladista Ian MacDonald, y con él, el letrista y artista Peter Sinfield. Al poco tiempo, Greg Lake remplazó a Peter Giles, y la banda, por sugerencia de Sinfield, pasó a llamarse King Crimson (“el rey carmesí”, uno de los apelativos de Belcebú). Debutaron en vivo en abril de 1969, y en octubre editaron su asombrosa placa debut, “In the court of the Crimson King”, una rara y preciosa amalgama de pop, rock, jazz, folk, música clásica, ambient y sólo Dios sabe qué más. El disco, unánimemente aplaudido y saludado como el comienzo de la era del llamado rock progresivo, fue remasterizado y reeditado en CD en 2007.

 

Divergencias acerca de la orientación artística de la banda hicieron que MacDonald y Giles dieran un paso al costado en plena gira por California, apenas dos meses después, dando comienzo a una constante: la inestabilidad de la formación. A medida que Fripp tomaba el control de la Corte del Rey Carmesí se sucedían las deserciones (Lake en 1970, Sinfield en 1971 y un largo etcétera de sucesores a su vez sucedidos) y los discos (“In the wake of Poseidon” y “Lizard” en 1970, “Islands” en 1971, “Lark’s tongues in aspic” en 1973, “Starless and Bible Black” y “Red” en 1974). En las últimas placas, King Crimson logró una extraordinaria fusión de rock pesado al borde de la incandescencia, free jazz y música de cámara, sobre todo en “Red”, en el cual Fripp es acompañado por los extraordinarios John Wetton en bajo y voz y Bill Bruford en batería. Pero entonces el líder de la banda estaba en medio de una crisis espiritual, harto del mundo del rock y cansado de pelearse con todo el mundo, así que decidió acabar con King Crimson “para siempre” en setiembre de 1974. No sería la última vez….

 

DISCIPLINA

 

Durante la segunda mitad de los 70, Fripp se mudó a Nueva York, participó como músico invitado de varios artistas (David Bowie, Talking Heads, Brian Eno, Peter Gabriel, Blondie), editó dos obras solistas y una con The League of Gentlemen. En 1981 llamó a su viejo conocido Bill Bruford para un nuevo proyecto, pero pronto ambos se dieron cuenta de que la música que les salía tenía el sello Crimson. Fripp entonces convocó como cantante, letrista y guitarrista a Adrian Belew, a quien conociera cuando ambos colaboraron con los Talking Heads y con Bowie, y tuvo la suerte de que Tony Levin, uno de los sesionistas más requeridos en el ambiente del rock, fuera a ¡ofrecérseles! como bajista y ejecutante de stick. Esa agrupación grabó el brillante “Discipline” en 1981 y dos discos más, “Beat” (1982) y “Three of a perfect pair” (1984), en los cuales practicó un llamativo abordaje de la New Wave en base a los complejos duetos polirrítmicos de las guitarras de Belew y Fripp, novedosos efectos electrónicos y percusiones africanas. A fines de ese año, la banda decidió tomarse un respiro… que duró hasta 1994.

En ese año, Fripp y Belew llamaron de vuelta a Levin, convocaron al baterista Pat Mastelotto y al ejecutante de stick (¿”stickista”? ¿”palista”?) Trey Gunn… y se encontraron con que Bill Bruford quería volver: fue entonces que Fripp tuvo la idea de pensar la música del King Crimson de los ’90 a partir de dos tríos ejecutándola simultáneamente sobre el escenario. La banda debutó por estas tierras australes: fue el 1º. de octubre de 1994 en Prix D’Ami de Buenos Aires, en la primera de una serie de 14 actuaciones en la capital argentina y Córdoba, que se extendieron por una quincena. Los temas solían alternar entre canciones pop abordadas de un modo bastante oblicuo (“Dinosaur”), instrumentales muy complejos pero nunca aburridos (el descomunal “VROOOM”) y extensas y particulares improvisaciones colectivas que siempre logran escapar de la autoindulgencia (las diversas derivaciones de “Thrak”): rock pesado, free jazz, música de cámara, gamelán javanés, música industrial, ambient, son algunas de las etiquetas que King Crimson jugaba a llevar hasta su límite. Tras “B’Boom: Live in Argentina” (un resumen de las citadas actuaciones en vivo) vinieron varios otros discos en vivo, así como obras en estudio como el EP “VROOOM” y “Thrak” (1995), “The construKCtion of Light” (2000) y “The power to believe” (2003).

 

Párrafo aparte merece la llamada “fraKCtalización” de la banda: los seis miembros se dividieron en diferentes subgrupos, cada uno de los cuales desarrolló la música de King Crimson en un sentido diferente. Hubo seis ProyeKCtos, si contamos como tal a BLUE (BrufordLevin Upper Extremities), un grupo paralelo de Levin y Bruford. (Como vemos, King Crimson no es una banda a la que se puede acusar de andar por caminos trillados…).

 

Para 2000 se fueron Levin y Bruford, para 2003 Gunn, y para 2004 volvió Levin, aunque sólo para unos ensayos. Lo último que se supo de la banda es una serie de conciertos en 2008, durante los cuales el cuarteto remanente sumó al baterista Gavin Harrison.

 

INDISCIPLINA

¿Y el sexo, y la comida, y la bebida, dirá el eventual y acaso inexistente lector? Pasa que es imposible reducir la historia de esta banda increíble a unos pocos y cómodos renglones introductorios: de hecho, esta introducción era todavía más larga, y sufrió más de un recorte… Pero vamos sin más demora a…

 

“Sex, sleep, eat, drink, dream” apareció como tal por primera vez en el EP “VROOOM”, luego en “B’Boom: live in Argentina” y luego en una versión de estudio en “Thrak”: digo “como tal” porque existen grabaciones de una versión previa, llamada “No questions asked”. Los créditos atribuyen el tema los seis integrantes de la banda por igual, aunque la letra es responsabilidad exclusiva de Belew.

 

Musicalmente, el tema arranca con un riff de bajo y guitarra que delinea un groove funky muy ganchero, al que sigue una parte cantada áspera y disonante. Estas dos secciones se alternan hasta llegar a un impresionante intermedio rockero: hay que escuchar ese invariable acorde de guitarra distorsionada que sirve de base y esas percusiones que suenan a choque de trenes. (De hecho, si prestan atención, notarán que en esa parte ¡en verdad hay dos tríos tocando dos temas diferentes en tiempos diferentes, pero que se complementan maravillosamente bien!).

 

La letra tiene un cierto aire a las letras de David Byrne para los Talking Heads (recordemos su participación como guitarrista invitado de la banda): versos que parecen surgir de un libre fluir de la conciencia, evocando un pasado remoto y salvaje y un presente hipertecnificado, unidos por el hilo conductor de nuestras perennes necesidades animales.

Sexo, dormir, comer, beber, soñar.

Primal, tribal, manzana, huevo, verdura, anguila.

Tengo una canoa nueva pero no tiene un eje.

Terciopelo privado, animal, Oldsmobile, mente

Estoy sentado junto a la hoguera quemando mi mente.

Terciopelo privado, animal, TV vacía.

Están pescando en la cocina

Pero ellos no se han puesto al día conmigo

Primal, tribal, noche química y digital.

Me tengo que vestir para salir de mi mente.

Sexo, dormir, comer, beber, soñar.

FUENTES

* King Crimson en Argentina, 1994. Alejandro Cosentino.

* Artículo de Wikipedia (en inglés)

 

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